Diagrama de temas
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Desarrollo sostenible y sustentable desde la mirada de la Ecología Política
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Introducción
Es importante recordar que la Ecología Política articula el bienestar de las y los ciudadanos con una visión social, económica y de ambiente sano para la realización de las actividades de desarrollo. Por esta razón, en esta clase se tratarán los temas relacionados con el desarrollo sostenible y sustentable desde las economías de vanguardia: Economía naranja, Economía violeta, Economía verde y Economía circular. Se profundizará en la participación equitativa de hombres, mujeres y grupos diversos, para comprender las dificultades, los problemas pospandémicos y el interés por avanzar en el desarrollo y progreso local, nacional e internacional. Sin perder de vista que el ser humano debe ser el actor principal de todos los cambios para alcanzar el bienestar individual y colectivo. En esta clase, será muy valioso el aporte de las y los maestrantes para sumar los conocimientos previos en la construcción del nuevo conocimiento. Además, la propuesta bibliográfica puede ser incrementada en la medida del interés en relacionar lo global con lo local, apoyándose en el uso de tecnologías y diálogos dentro de los períodos de clases virtuales.
Aculturación
Proceso por el cual un individuo o grupo adopta, asimila o intercambia aspectos culturales de otra sociedad o grupo diferente. Esto puede incluir prácticas, creencias, costumbres y lenguaje. No es solo una simple adaptación, sino un intercambio en el que tanto el grupo dominante como el que se adapta pueden verse influidos y transformados.
Propiedad intelectual
Se refiere a los derechos legales concedidos a los creadores sobre sus creaciones. Estos derechos permiten a los creadores controlar y beneficiarse de su trabajo, ya sea una invención, obra literaria o artística, diseño, símbolo, nombre o imagen utilizados en el comercio. Incluye áreas como: Derechos de autor, patentes, marcas registradas, diseños industriales.
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3. Desarrollo sostenible y sustentable desde la mirada de la Ecología Política
3.1. Conceptos clave
Desde la mirada de la ecología política, la sostenibilidad se convierte en un parámetro de referencia absoluta en la toma de decisiones. Si bien hay especificidades en las que trabajar, los tejidos en red de apoyo y la multilateralidad de los proyectos suman crecientemente en los planteamientos sostenibles para los proyectos de desarrollo. El Dr. Víctor Toledo, en el Seminario permanente: Ecología Política y Estudios Socioambientales, menciona que:
El mayor aporte de la ecología política es que integra en una sola mirada la justicia ambiental y la justicia social y devela la doble explotación que una minoría realiza del trabajo de la naturaleza y del trabajo humano. Hoy el mundo sufre el peor momento de la historia en cuanto al deterioro del equilibrio ecológico a todas las escalas y la desigualdad social. Por ello la eco-política se expande y multiplica por todo el orbe: Europa, Kurdistán, Latinoamérica o India y surgen manifiestos ambiciosos como la Encíclica Laudato Sí´ o el programa para una Civilización Ecológica del gobierno chino. El futuro del planeta es verde y rojo. (Canal Instituto de Investigaciones Sociales/Lazos Chavero, et al. 2021, mm. 12-15)
Y, combinándolo con las reflexiones sobre resiliencia, revisadas en la clase pasada, se abre un campo interesante de análisis sobre aspectos útiles para la generación de políticas públicas, especialmente aquellas enmarcadas en la ecología. Parte de lo manifestado por la ONU en sus documentos de divulgación abierta es justamente el propósito de invertir en resiliencia que promueve la idea de “ayuda a prevenir y limitar las pérdidas económicas, ambientales y humanas en caso de crisis, reduciendo así el sufrimiento humano y protegiendo los beneficios del desarrollo” (ONU, 2020, p. 4) es rentable no sólo en lo monetario: por sobre todo en la sostenibilidad, la estimular la creatividad, la innovación, la inversión y como no, la mejora continua, mediante la diversificación de ésta penúltima. Una profunda máxima centra sus argumentos en que:
Las inversiones en resiliencia son beneficiosas incluso si no hay crisis y pueden reportar beneficios secundarios en muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible al centrar la atención y los recursos en los puntos de intersección de los riesgos. Una perspectiva de resiliencia también ayuda a los grupos más vulnerables y marginados, garantizando que nadie se quede atrás en el camino hacia el desarrollo sostenible. (ONU, 2020, p. 4)
y con honestidad, así como justicia, comienza allí el desafío del ser humano por conquistar espacios de crecimiento y desarrollo para todas y todos, con la pentadimensionalidad que usa América Latina para revisar a detalle al desarrollo sostenible.
3.2. Dimensiones del desarrollo sostenible
En el gráfico a continuación, se presentan las cinco dimensiones en las que América Latina desglosa y construye su trabajo en aras del cumplimiento de los ODS.
Gráfico 10
Dimensione del Desarrollo Sostenible en América Latina

Nota. Fuente: Tomado de FFLA/Curi Chacón, 2020. Elaboración propia. En el devenir actual, es bastante visible la importancia de colocar al ser humano en el centro de la gestión por el desarrollo sostenible, como protagonista en su accionar. Los agentes de transformación en las empresas y organizaciones que se involucran con la toma de decisiones (desde su particular ejercicio laboral) suman a la iniciativa de tener empresas ecologizadas y, por qué no, comunidades resilientes e inteligentes. La socialización de los cambios que se requiere generar en las organizaciones en un ajuste de los estándares de calidad para todos los procesos “puede facilitar una reasignación fluida de los trabajadores y reducir al mínimo cualquier efecto negativo en el empleo” (OIT/Saget et al., 2023, p. 118). Y por supuesto, entender que tomará tiempo en generar esta transición. Este análisis enfoca su interés “hacia una economía verde a través de la promoción de empleos verdes que en sí mismos pueden ayudar a catalizar una transición justa” (OIT, 2018, citado en OIT/Saget et al., 2023, p. 118).
Al observar cada una de las dimensiones del Desarrollo Sostenible en el mundo y ubicar las acciones del ser humano, esto se vuelve estratégico e imprescindible. Por ello, se toma en cuenta que “Vivimos en un mundo de fabulosa riqueza y de extrema pobreza. La economía mundial no es solamente remarcablemente desigual, sino también notablemente amenazadora para el propio planeta” (FFLA/Curi Chacón, 2020, p. 19).
3.2.1. Dimensión Ambiental
Esta dimensión es de suma importancia debido a la íntima relación entre el ambiente, los procesos que se realizan en los diferentes ecosistemas y las acciones económicas y sociales que estos generan. Las relaciones de convivencia entre seres vivos e inertes son cruciales, y es necesario pensar que las futuras generaciones no pueden recibir un planeta deteriorado: “Actualmente, los suelos, el agua, los océanos, los bosques y su riqueza de biodiversidad están siendo rápidamente degradados. El cambio climático está poniendo mayor presión sobre los recursos de los que dependemos, aumentando los riesgos asociados” (FFLA/Curi Chacón, 2020, p.9). Tomar en cuenta esta información ayuda a que, desde el ejercicio de la política pública y la ecología política, se tomen acciones contemplando estos postulados.
3.2.2. Dimensión Social
En este contexto, es importante reconocer que la dimensión social está “enfocada en generar las mismas oportunidades para la satisfacción de las necesidades básicas –como salud, educación, infraestructura básica–, participación plena y reconocimiento de la diversidad cultural para superar cualquier tipo de discriminación” (FFLA/Curi Chacón, 2020, p.14). Se busca construir una sociedad sostenible, que asegure que la prosperidad económica sea para todas las personas, apoye la inclusión, destierre la discriminación y fomente la participación ciudadana en la creación de políticas públicas que promuevan el bienestar y una cultura de paz. Al considerar estos parámetros en la política pública, se logrará una mejor articulación de la gestión a nivel global, permitiendo su aplicación a contextos locales.
3.2.3. Dimensión Económica
En un mundo donde los extremos económicos son visibles –por un lado, la extrema riqueza en pocas manos y por otro, la extrema pobreza en miles de ciudadanos–, el desarrollo sostenible en su dimensión económica plantea nuevas formas de producción y productividad, así como nuevas maneras de gestionar los recursos que se agotan en el planeta. Para muchos críticos del sistema capitalista, cabe citar que:
El corazón de la crisis es precisamente el sistema económico mundial y el modo de acumulación de la riqueza, guiados por una racionalidad orientada a obtener el mayor beneficio posible en el menor tiempo posible, sin respetar la capacidad de regeneración de los recursos de la naturaleza, ni las necesidades y derechos de grandes contingentes de la creciente población mundial. (FFLA/Curi Chacón, 2020, p.19)
La sociedad que depende en absoluto de los recursos naturales está frente a un gran desafío en la aplicación y gestión de los ODS con la Agenda 2030, que actualmente en la Cumbre del Futuro, se amplió el plazo al 2045. Se hace menester en plantear alternativas no sólo sostenibles, sino también sustentables.
3.2.4. Dimensión Política
Sin lugar a duda, la política pública debe sostenerse en el marco legal y jurídico y generar los elementos de apoyo necesarios para la práctica del desarrollo. “Las políticas públicas son la materialización de la acción del Estado, el puente entre los gobiernos y los ciudadanos” (FFLA/Curi Chacón, 2020, p. 24), y con un afán menos partidista, pero sí políticamente contributivo, el Estado debe fortalecer las acciones de los sectores de desarrollo como la salud, la educación y la empresa:
Es necesario tener políticas y estrategias nacionales e internacionales que promuevan el diálogo y tengan como directriz básica armonizar el crecimiento económico, el bienestar social, la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales, con una visión de largo plazo, respetando la legislación interna y a los acuerdos internacionales. (FFLA/Curi Chacón, 2020, p.24)
3.2.5. Dimensión Cultural
Finalmente, y no menos importante, es la dimensión en donde se denota la verdadera naturaleza del ser humano como un ente Bio-Psico-Social. La cultura, como eslabón y conexión, aduce a que:
El desarrollo sostenible implica un cambio cultural importante que requiere una transformación individual como condición previa a un cambio colectivo, un cambio de patrones de comportamiento y de relacionamiento con uno mismo, con el otro, y con la naturaleza. Cuando esta transformación se dé, estaremos preparados para dar un salto cualitativo hacia un cambio civilizatorio que nos permita una vida más plena y equilibrada. (FFLA/Curi Chacón, 2020, p.31)
En este ámbito del análisis, se contemplan claramente aspectos como el arte, el deporte, la interacción social, la religión, la gastronomía, la conexión con la Madre Tierra, el idioma, el uso de los recursos naturales en las prácticas culturales y la conectividad. En fin, son algunos de los parámetros que deben estar presentes en la toma de decisiones, apostando al bienestar del ser humano y que la política pública no puede pasar por alto.
3.3. Economía violeta
Cuando en el mundo se producen transformaciones por la visibilidad que la mujer adquiere en diversas esferas de desarrollo, y cuando ella asume no solo el ámbito reproductivo, sino también el productivo y comunitario, se generan cambios en la política pública tanto a nivel nacional como internacional, conceptualizándose como el Triple Rol de la Mujer. Como es lógico, cuando se plantea que el Desarrollo Sostenible exige caminar hacia la igualdad de oportunidades (no la igualdad biológica) y facilita la creación de un marco legal y jurídico que respalde el reconocimiento del potencial de la mujer en la ciencia, en las artes, en la industria y, lógicamente, en el cuidado ambiental, se contribuye a desterrar estereotipos dañinos que relegan a muchas mujeres, impidiéndoles ofrecer su valioso aporte para proponer soluciones a los problemas existentes.
Con este antecedente, como una iniciativa propia del Ecuador, se crea la Economía Violeta, que incentiva a las empresas a generar espacios laborales para mujeres, libres de acoso sexual y discriminación, y que valoren el talento en igualdad de condiciones. Se reconoce que las capacidades intelectuales están a disposición para cumplir con los requerimientos del puesto de trabajo y que las mujeres deben tener desarrolladas sus competencias profesionales. La Economía Violeta “tiene como objetivo esencial alcanzar la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres, además de eliminar la discriminación por razón de género” (Pérez, Bustamante & Ponce, 2023, párr. 2). La idea surgió como respuesta a la desigualdad económica y social que se agravó durante la pandemia de COVID-19, buscando minimizar su impacto negativo en las mujeres, especialmente en situaciones de vulnerabilidad.
Desde el Gobierno Nacional del Ecuador, a través del Ministerio de la Mujer y Derechos Humanos, se contempla como práctica de incentivo el Premio Violeta, que tiene como finalidad “identificar, reconocer y posicionar públicamente a aquellas empresas que han desarrollado buenas prácticas para la generación o el sostenimiento del empleo femenino en igualdad y la prevención de la violencia contra las mujeres, ya sea en el lugar de trabajo” (Ministerio de la Mujer y Derechos Humanos, 2021, párr.1). Además, se busca promover a nivel nacional y local el interés por las buenas prácticas empresariales para la promoción del empleo femenino y la prevención de la violencia contra las mujeres, evitando la profundización de condiciones de desigualdad que enfrentan las mujeres en el mercado laboral.
3.4. Economía verde
En clave del desarrollo sostenible, y con el respaldo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), aparece en esta mesa de análisis la economía verde, definida como “aquella que resulta en un mejor bienestar humano y equidad social, reduciendo significativamente los riesgos ambientales y las escaseces ecológicas; además, consigue un desarrollo económico y un consumo eficiente de los recursos” (García, 2023, párr. 1).
El Ecuador forma parte de los intereses globales en apostar por prácticas empresariales dentro del marco de una economía limpia y circular, a través de políticas públicas y con el apoyo del sector productivo nacional. Por ello, desde los Ministerios de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca, y de Ambiente, Agua y Transición Ecológica, se promueve el trabajo colaborativo con los diferentes actores empresariales e institucionales, en aras de una ambiciosa estrategia con la que se pretende “afrontar desafíos urgentes respecto al cambio climático y la degradación ambiental, temas de suma importancia para el futuro del continente americano y del mundo en general” (Ministerio de la Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca, 2024, párr. 2).
La extracción de minerales, y la producción agrícola, pesquera y pecuaria, son parte de la subsistencia del país, no solo en el ámbito comercial: son esenciales para la subsistencia de una nación que aún depende del desarrollo tecnológico de otras, enfrentando desafíos en áreas como la salud y la seguridad pública como prioridades. A esto se suma la necesidad de apostar por mejores prácticas empresariales para mantener dignos estándares de supervivencia para la población. Con el cambio climático, la afectación más severa es la escasez de agua dulce, y el proyecto Ecuador Verde se convierte en una luz esperanzadora a mediano y largo plazo. En relación con este proyecto, se menciona que “es una pieza central que apoyará a las políticas públicas del Ecuador en términos de marco legal, enfoque sobre el sector privado y los mecanismos e incentivos financieros para proyectos sostenibles” (Ministerio de la Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca, 2024, párr. 5).
Gráfico 11
Los objetivos de la economía verde

Nota. Fuente: Tomado de García, 2023. Elaboración propia. 3.5. Economía naranja
La economía naranja, también conocida como economía creativa, se basa en el beneficio de la comercialización con valor agregado en la industria de las ideas y la creatividad, que están adheridas a la cultura, la innovación y la propuesta de soluciones a problemas en diferentes campos, como la robótica, la tecnología, la fotografía, el arte, la gastronomía y la cultura. Es una visión peculiar de la aplicación de la economía, que pretende reivindicar el valor de bienes y servicios a partir de sus ideas, algo que parecería poco probable debido a lo inmaterial de este elemento. La propiedad intelectual se convierte en protagonista de este tipo de economía, que destaca el valor de los pensamientos del ser humano: “La economía naranja es un modelo productivo en el que los bienes y servicios que se comercializan tienen un valor intelectual, debido a que surgen de las ideas y del conocimiento de sus creadores” (Banco Santander, 2022, párr. 1). En las ciudades, se retoman actividades culturales para generar mejores oportunidades, con el apoyo de los gestores culturales, en la creación de espacios de esparcimiento para la ciudadanía, como parte de la política pública de los Gobiernos Autónomos Descentralizados cantonales y provinciales; esto está vinculado al bienestar humano.
Mantener las tradiciones culturales y los saberes ancestrales también es parte de la economía naranja. Un ejemplo de ello son los Pawkar Raymi, Inti Raymi, Kulla Raymi y Kapak Raymi, festividades que se repiten cada año y logran convocar a locales y visitantes. Además, estas festividades aportan al turismo comunitario, donde se han producido varias innovaciones sin que se dé un proceso de , sino más bien como un medio para transmitir conocimiento a las futuras generaciones: “El año 2021 fue declarado Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible en la 74ª Asamblea General de las Naciones Unidas” (ARISE, 2021, párr. 2). Esto se fusiona con el deseo de la población por nuevas alternativas para la generación de recursos, apostando por la creatividad en todas aquellas actividades que generan productos intangibles y acreditables, que no son menos valiosos que los tradicionales. En el contexto de la pandemia de COVID-19, esta visión ha demostrado ser vanguardista.
3.6. Economía circular
Un concepto importante hoy en día es el de economía circular, que propone “un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido. Así, el ciclo de vida de los productos se extiende” (Parlamento Europeo, 2023, párr. 3). El término economía circular se utilizó por primera vez en 1980 para describir un sistema cerrado de interacciones entre la economía y el medio ambiente.
Figura 16
El modelo de economía circular: Menos materias primas, menos residuos, menos emisiones

Nota. Fuente: Servicio de investigación del Parlamento Europeo. Tomado de Parlamento Europeo, 2023 Como parte del desarrollo sostenible, se introduce el concepto de economía circular para darle importancia a la utilización de materiales desechados en otros procesos. El reciclaje de materiales permite crear nuevos productos. Por ejemplo, los plásticos se pueden transformar y elaborar en tapas para alcantarillas. Antes, estas tapas eran elaboradas con hierro, lo cual tenía un mayor costo monetario y de contaminación para el planeta. Además, esto convocaba a los delincuentes a hurtarlas para fundirlas y utilizar ese material en otros elementos y procesos.
Cuando en el desarrollo sostenible se habla de las 3 R: reutilizar, reciclar y reducir, también aparece la necesidad de rechazar las malas prácticas de consumo y de uso de materiales. Un ejemplo de esto son las vajillas desechables, que, si bien disminuyen el consumo de agua en su limpieza, incrementan el volumen de material plástico arrojado a ríos, quebradas y terrenos baldíos. Por ello, se ha hecho imprescindible redactar políticas públicas para el cuidado de la naturaleza. Un ejemplo de esto es el 18 de octubre, que es un día nacional para concienciar sobre el cuidado del planeta, el único que tenemos, nuestra Casa Común, como lo manifiesta el Papa Francisco.
3.7. Desafíos y barreras
- Economía violeta: desigualdad de género, acceso limitado a recursos, violencia de género, falta de políticas inclusivas, cultura y percepciones sociales que perpetúan la desigualdad.
- Economía verde: resistencia al cambio, políticas insuficientes, falta de financiamiento, infraestructura insuficiente, conciencia pública limitada del uso de los recursos naturales.
- Economía naranja: falta de financiamiento, negligencia en la protección de la , infraestructura insuficiente, acceso limitado a la educación y capacitación, opinión pública sesgada sin afán de mirar nuevas alternativas laborales.
- Economía circular: escasez de habilidades, cadena de suministro compleja, innovación tecnológica, normas y estándares aún no determinados, costos iniciales altos, sesgo poco reflexivo sobre alternativas de cuidado al medio ambiente.
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Para conocer más sobre La economía naranja: una oportunidad infinita, puedes leer el siguiente artículo ¡Accede aquí!
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Para conocer más sobre Economía Verde: Desarrollo con bienestar y compromiso con el ambiente, puedes leer el siguiente artículo ¡Accede aquí!
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Este recurso te ayudará a enfatizar sobre La economía circular como factor de la responsabilidad social ¡Accede aquí!
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