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Jesucristo y aprendizajes vitales v2
Aula Base 2026-01
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La historia de Israel y el mundo de Jesús
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Para comprender la figura de Jesús es necesario conocer el contexto físico, social, cultural y religioso en el que se movía. La historia del pueblo en el que nació nos ayudará a penetrar en sus aspiraciones, creencias y modos de vida. Empleando las tres denominaciones que se dan a este pueblo: hebreos, israelitas y judíos, dividiremos en tres partes este breve resumen de su historia.
- Los hebreos
Seguramente el nombre “hebreo” viene de “habiru”, que designaba a pueblos semitas de pastores seminómadas que, procedentes de Mesopotamia (actual Irak) y Siria, se movían en las tierras situadas al este del Mediterráneo en el segundo milenio antes de Cristo. El apelativo de “habiru” parece haber sido más bien despectivo, pues eran grupos humanos menospreciados por los habitantes de las nacientes ciudades.
Como prototipo de estos pueblos, la Biblia nos presenta a la familia de Abraham, procedente de la región de Ur de Caldea, en Mesopotamia, que se estableció en la tierra de Canaán (actual Israel), en las cercanías de Hebrón. La Biblia nos narra algunos relatos sobre la vida de Abraham, su hijo Isaac, sus nietos Esaú y Jacob (llamado también “Israel” – el que lucha con Dios) y los doce hijos varones que tuvo Jacob con sus cuatro mujeres.
Se supone que este grupo “hebreo” emigró desde Mesopotamia a la tierra de Canaán entre los años 2000 y 1800 AC. Diversos grupos de semitas atravesaban esas tierras para llegar a Egipto. Los más notables fueron los hicsos, que invadieron Egipto y, desde su capital en Avaris, en el delta del Nilo, gobernaron Egipto desde el año 1630 hasta el 1550 AC. Aprovechando esta circunstancia, los hebreos también emigraron a Egipto y se establecieron en el sector del delta del Nilo.
Figura 15
Viaje y vida cotidiana en el Antiguo Egipto

Nota. Representación artística inspirada en el estilo pictórico del Antiguo Egipto, donde se observa una escena de desplazamiento familiar acompañada de animales y elementos simbólicos propios de la cultura egipcia. La composición destaca el uso de perfiles, proporciones jerárquicas y motivos decorativos característicos del arte mural egipcio. Imagen con fines educativos. Cuando el pueblo egipcio se liberó de los hicsos, fueron oprimidos los hebreos, es decir, los pueblos semitas que habían entrado en Egipto con los hicsos. Durante el reinado de Ramsés II (ca. 1250 a. C.), aparecen repetidamente los habiru como esclavos trabajando en proyectos del faraón. La tradición bíblica tiene todos los visos de ser contemporánea del hecho que narra. Apenas se puede dudar de que los hebreos, antepasados de Israel, fueron esclavos en Egipto y escaparon de allí de forma sorprendente.
- Los israelitas
Aquellos esclavos que encontramos trabajando en la construcción de ciudades egipcias salieron bajo la dirección de un líder -Moisés-, formaron una confederación de 12 “tribus de Israel” (aludiendo a los 12 “hijos de Jacob”), expresada en una alianza con el Dios Yahvéh.
Figura 16
El paso del Mar Rojo: Camino hacia la libertad

Nota. Ilustración inspirada en el relato bíblico del Éxodo (cf. Ex 14), donde Moisés guía al pueblo de Israel a través del Mar Rojo. La escena representa el momento en que las aguas se abren, simbolizando liberación, confianza en Dios y esperanza ante la adversidad. La composición resalta la figura de liderazgo y la multitud en tránsito hacia la tierra prometida. Imagen con fines educativos. Moisés fue el gran fundador de la fe de Israel y aun de este mismo como pueblo. Moisés presenta a Yavé como Dios único y protector de la confederación de tribus y que,mo aglutinante esencial. Yavé ha elegido a los israelitas como pueblo sin ningún mérito por parte de ellos, los ha sacado de Egipto, los ha hecho libres y ha pactado una alianza con ellos en el Sinaí, que mantendrá mientras se cumplan las condiciones divinas. A partir del decálogo, se formó una ley casuística que regulaba las relaciones de los miembros de la comunidad tanto respecto a Dios como entre los miembros del nuevo pueblo.
Tras pasar 40 años en el desierto del Sinaí, las 12 tribus entraron en Canaán y se establecieron en diversos sectores, generalmente en guerra con los cananeos, que eran pueblos semitas que no habían bajado a Egipto, y con los filisteos, pueblos marinos que habitaban en la costa. Las tribus israelitas se establecieron generalmente en pequeños enclaves, situados en terrenos montañosos, que más fácilmente podían ser defendidos; procuraron hacer de esta tierra su patria.
En estas circunstancias, la confederación de tribus era dirigida ocasionalmente por unos líderes que destacaban en los tiempos de peligro y que con sus cualidades personales probaban ante sus compatriotas que el espíritu de Yavé estaba con ellos, unían a los clanes contra el enemigo común. Esta función de líder no era permanente ni hereditaria, sino personal y ocasional. En la biblia se les llama «jueces».
Tal vez por necesidades de organización para la resistencia, se nombra y unge rey permanente a Saúl, que forma ya un ejército regular. Derrotado y muerto Saúl, David, que es ya un soldado curtido, toma el poder y derrota a los filisteos. Posteriormente, se instala en Jerusalén, haciendo de esta ciudad el centro administrativo y religioso de un reino de no muy grandes dimensiones, pero que era respetado por los vecinos y estaba dotado de una administración centralizada y de un sacerdocio estructurado.
A David le sucedió su hijo Salomón, que desarrolló en grado sumo la potencia económica del reino y las relaciones exteriores. En el orden religioso, además de construir el primer templo, se produjeron en su época la puesta por escrito de muchas tradiciones orales anteriores que llamamos «yavistas».
Muerto Salomón, estalla la rebelión en el norte, y en el año 931 a. C. la división se consuma: la mayor parte de las tribus se suman al reino del norte, que se llamará reino de Israel, y solamente dos quedan en el reino del sur, que toma el nombre de reino de Judá. La relación entre estos dos reinos sería conflictiva.
En el 721 a. C., los asirios Israel y trasladan su población a Mesopotamia, donde los deportados pierden su identidad como pueblo. Judá (reino del sur) continuó existiendo, pero como vasallo de los asirios. En el 622 AC., el rey Josías intenta una reforma apoyándose en el documento que llamamos «deuteronomista». En este escrito se indicaba que la existencia del país dependía de la vuelta a la alianza del Sinaí. En el 587 AC Nabucodonosor destruye Jerusalén y deporta a Babilonia a la élite del Reino de Judá. Muchos judíos, que vivían la reforma religiosa del rey Josías emigraron a Egipto y otros países vecinos. En el exilio y la diáspora nació el judaísmo.
- Los judíos
El imperio de Babilonia se hunde y la nueva potencia se llama Ciro de Persia que, en el 538 AC., permite a los judíos regresar a Palestina y reconstruir su Templo. Dos dirigentes, Esdras y Nehemías, tratan de poner en pie el nuevo país, uno en lo político-administrativo y el otro en lo religioso-espiritual. Presentan la ley como constitución del pueblo, y éste la acepta. Esta adhesión a la ley de Moisés o Torá, que conservamos en los cinco primeros libros de la Biblia, será, con sus costumbres y normas correspondientes, la patria portátil del judío esté donde esté. El sábado, el culto, la circuncisión, etc., tendrán ahora mucha importancia,
Alejandro Magno derrotó al imperio persa el año 333 AC. Sus sucesores lograron que casi toda la élite del mediterráneo oriental adoptara la cultura griega. En esta época se escribieron en griego algunos libros del AT. Encabezados por la familia sacerdotal de los macabeos, los judíos que habitaban en Jerusalén y sus alrededores se rebelan contra los griegos y, con la ayuda de los romanos, logran cierta autonomía para Israel.
Figura 17
La audiencia real: Juramento ante la corona

Nota. Escena de corte medieval que representa una audiencia solemne ante el rey y la reina, ambientada en un salón palaciego ricamente decorado. La composición resalta el simbolismo del poder monárquico, la jerarquía social y el acto de sumisión o juramento ante la autoridad real. La iluminación y los detalles ornamentales enfatizan la solemnidad del momento y la estructura política de la época. Imagen con fines educativos. La vuelta al cumplimiento estricto de la ley (sábado, circuncisión, sacrificios, fiestas) se hace normal y con ello se despierta un profundo desprecio hacia los extranjeros, los malos judíos y hacia los samaritanos. El sumo sacerdote se convierte en cabeza espiritual y rey temporal. La sinagoga, nacida en el destierro de Babilonia, con sus reuniones religiosas de los sábados, propaga un mejor conocimiento de la Escritura sagrada (ley, profetas y otros escritos). La cultura griega dejará una notable huella en la cultura judía.
Una vez establecidos en el poder, la fidelidad de los macabeos se corrompe. De los dos partidos en lucha: los fariseos amantes del judaísmo y los saduceos partidarios de la helenización, el poder reprime a los fariseos. En medio de las revueltas interiores, Pompeyo toma Jerusalén en el año 63 AC. e inicia el gobierno de Roma, de momento, por medio de Herodes 1 el Grande que, para hacerse querer, comienza la reconstrucción del templo (20 a. C.), pero las tensiones no cesan. En este clima de tensión nace Jesús de Nazaret. Hay varias revueltas de los judíos contra los romanos. Poncio Pilato y otros gobernadores romanos harán con su antisemitismo que la situación se ponga muy tensa y culmine con la guerra judía (66-70 AC)
- La tierra de Jesús
La mayor parte de la actividad de Jesús se desarrolló en la Cisjordania, es decir, en aquella franja de tierra que incluye el lago de Genesaret (mar de Galilea) y el valle del río Jordán (hasta su desembocadura en el mar Muerto) y toda la región montañosa situada al Oeste; Esto abarca tres regiones: Galilea al Norte, Samaria al centro y Judea al Sur. Jesús vivía en Galilea, al comienzo en el pueblo de Nazaret (en la región montañosa), y luego en Cafarnaúm, (junto al lago); sin embargo, gran parte de su actividad se desarrolló en el sur, pues comenzó su actividad a orillas del Jordán y culminó su vida en Jerusalén, donde fue crucificado. En resumen, su vida se desarrolló en la tierra tradicional de Israel, evitando el sector costero, que era el más helenizado.
Figura 18
Mapa de Palestina en tiempos de Jesús

Nota. Mapa ilustrado de las principales regiones y lugares mencionados en los Evangelios: Galilea, Samaria y Judea, junto con el Mar Mediterráneo, el Río Jordán, el Lago de Galilea y el Mar Muerto. Se destacan ciudades significativas como Nazaret, Jerusalén y Emaús. La representación permite contextualizar geográficamente la vida y misión de Jesús en el marco histórico del siglo I. Imagen con fines educativos. El clima del país es muy variado. En general, podríamos decir que es subtropical con sólo dos estaciones: seca (de mayo a septiembre) y lluviosa (de septiembre a abril). El clima alcanza su máxima temperatura en agosto con unos 45º y la mínima en enero con -4°. Las noches suelen ser bastante frías.
- Estructura política de Palestina
La política en los tiempos de Jesús estuvo marcada por Herodes 1 y Poncio Pilato.
Herodes el Grande fue colocado por los romanos como rey de Palestina. Era un hombre cruel (mató incluso a una de sus mujeres y a varios hijos). Sin embargo, hizo muchas obras públicas, y el país gozó de forzada tranquilidad y de cierta prosperidad mientras él reinó. Quiso que le sucedieran tres de sus hijos, partiendo el reino, pero Roma sólo los admitió en calidad de gobernadores, no de reyes como él lo había sido.
Los hijos de Herodes el Grande fueron virreyes, bajo el dominio de Roma, en partes del territorio de su padre. Uno de ellos, fue Herodes Antipas, gobernador de Galilea en tiempo de Jesús. Otro fue Arquelao, gobernador de Judea, que fue desterrado a causa de su crueldad y, en su lugar, Roma puso prefectos (gobernadores) romanos que gobernaran Judea.
El quinto de estos prefectos fue Poncio Pilato, que usualmente residía en Cesárea a orillas del Mediterráneo. Fue prefecto mientras se desarrolló la predicación y muerte de Jesús (del 26 D.C. al 37 D.C.). Tenía como función controlar aquellas regiones, nombrando o destituyendo al sumo sacerdote (especie de presidente del gobierno), cobrar por medio de una red de agentes (publicanos) los tributos que se imponían, partiendo de las tasas que se hacían en los censos, y autorizar la ejecución de la pena de muerte, generalmente por delitos políticos.
El sanedrín («consejo», «sentarse juntos») era la institución más importante en el mundo judío. Era una especie de parlamento con poder legislativo, judicial y ejecutivo, sólo limitado en sus funciones por los ocupantes romanos, pero con influencia en todos los judíos dispersos por el mundo, Este estaba compuesto por 71 miembros. El presidente era el sumo sacerdote en funciones (especie de presidente del gobierno) y su cometido era el de gobernar el país bajo la tutela de Roma. Como corte de justicia, el sanedrín juzgaba los delitos contra la ley, fijaba la doctrina y controlaba toda la vida religiosa. Tenía guardias a su disposición.
Figura 19
Pirámide social y organización política del pueblo judío en el siglo I

Nota. Infografía que representa la estructura social y política del pueblo judío en tiempos de Jesús. La pirámide muestra la jerarquía social desde el Sumo Sacerdote, saduceos y fariseos, hasta el pueblo judío y los grupos marginados. A la derecha se incluyen actores políticos como el Sanedrín, Herodes y el poder romano, evidenciando la interacción entre autoridad religiosa y dominio imperial. Imagen con fines educativos. - Estructura religiosa de Palestina
La vida religiosa giraba en torno a tres instituciones: el Templo de Jerusalén, las grandes fiestas y la sinagoga.
El Templo era uno solo para todos los judíos del mundo, que iban a él al menos una vez en la vida. Era tan esencial en Israel que se podía definir al país como «el Estado del templo», ya que vivía de él y para él. Lo esencial del culto consistía en sacrificar (quemar) animales despellejados previamente. Esto era realizado por los sacerdotes (carniceros especialistas del templo), los cuales ocupaban una posición especial en la sociedad, que nada tenía que ver con su situación económica.
Detrás del altar estaba el santuario, es decir, un edificio cúbico de 50 m. de lado, que interiormente sólo tenía dos habitaciones separadas por una doble cortina (velo). En la primera, al entrar - «el santo»-, había un altar con incienso, la mesa de los panes de la proposición y el candelabro de los siete brazos. La otra habitación - «el santo de los santos- sancta sanctórum» (superlativo hebreo que quiere decir: «lo más santo»)- que hasta el 587 AC había alojado el “Arca de la Alianza” estaba vacía; era el lugar de la presencia del Señor y sólo el sumo sacerdote entraba una vez al año, en la fiesta de «Yom Kippur», el “día del perdón”.
En el primer plenilunio de primavera (14/15 Nisán) tenía lugar la fiesta de la pascua. La palabra puede significar «salto» o «paso» y en su origen pudo ser una fiesta de pastores. En ella se recordaba la salida de Egipto y se comía el cordero pascual y el pan sin levadura. En esta ocasión, acudían a Jerusalén unos 180.000 judíos y extranjeros de todo el mundo. Cincuenta días después de la Pascua se celebraba la fiesta de Pentecostés, recordando la ley del Sinaí y el pacto o alianza hecha con Dios. Además de estas fiestas, existían otras de menor importancia. Cada una de las tres fiestas principales duraba una semana, sin contar los días de viaje.
La sinagoga (sala de reunión para la oración) es el centro de cada comunidad judía. El lugar solía ser una habitación rectangular con tres naves. Tenía un armario para guardar los rollos de la ley y su local servía, a veces, de escuela. Así como templo no había más que uno para todos los judíos del mundo, sinagogas podía haber varias en la misma ciudad. De hecho, se dice que en Jerusalén había 480 sinagogas
La dirección de la sinagoga corría a cargo de un archisinagogo. Los ritos religiosos de los sábados constaban de dos partes: primero, la «Shemá» (escucha), profesión de fe o credo judío, lectura del decálogo y las 18 bendiciones, a las que los asistentes respondían «amén». Luego se leía un trozo de la ley (Pentateuco) en hebreo y otro de los profetas (cada línea se traducía al arameo). Todo era comentado por los varones presentes.
- Estructura social de Palestina
Es difícil dar un nombre adecuado a los grupos judíos en tiempos de Jesús, ya que en ellos se entremezcla el carácter personal, la clase social, la opinión religiosa y las posturas políticas. Por ello no los podemos llamar exactamente ni clases ni sectas ni partidos políticos.
Figura 20
Estructura social y política en Palestina del siglo I

Nota. Infografía que representa la pirámide social del pueblo judío en el siglo I, destacando los distintos grupos religiosos y sociales —Sumo Sacerdote, saduceos, fariseos, escribas, pueblo judío y marginados— así como su relación con la organización política bajo la influencia del Sanedrín, Herodes y el Imperio Romano. La representación facilita la comprensión del contexto histórico, religioso y político en tiempos de Jesús. Imagen con fines educativos. a) Saduceos. Su nombre deriva de sadoc, del que descendían, desde los tiempos de Salomón, los sacerdotes de Jerusalén. Eran la aristocracia, los principales sacerdotes y los grandes propietarios. Los puestos de importancia nacional estaban en sus manos y los ocupantes griegos, y romanos tuvieron que contar con ellos. Admitían la «Torá» (Pentateuco) al pie de la letra, pero rechazaban la resurrección de los muertos. Decían que Dios premia de inmediato a los buenos (ellos son ricos, luego Dios dice que son buenos). Su conducta era materialista, liberal en algunos aspectos y mundana, por lo cual eran enemigos de los fariseos.
b) Fariseos. Su origen parece ascender al año 160 a. C., cuando se forman grupos (jasideos) para salvar la pureza de la fe y las costumbres judías frente a sus enemigos. No estaban dirigidos por sacerdotes, aunque había algunos entre ellos. Hillel, Sammay, Gamaliel, Johanán ben Zakkai fueron algunos de sus maestros (rabinos) famosos. Su situación social era de la clase media (artesanos y escribas). No tenían mucho dinero, pero tenían saber, y el pueblo veía en ellos sus guías espirituales. Se trataban poco con el pueblo marginado, pero tampoco lo hacían con la clase saducea. Sus ideas religiosas estaban apoyadas en una estricta fidelidad a la ley con la ayuda de la tradición oral, pues, según ellos, la «tradición de los padres» obliga como la ley.
c) Zelotes. El nombre, apenas castellano, se deriva de la palabra «celo» y viene a significar «los fanáticos». Sus ideas políticas son opuestas a las de los ocupantes romanos y a las de los que colaboran con ellos (saduceos, publícanos, etc.). Su programa social trata de garantizar a todo israelita una subsistencia digna y, al mismo tiempo, impedir las grandes diferencias sociales. Su situación social era baja, con contadas excepciones. Tampoco es necesario añadir que, como los demás, también se creen el verdadero Israel.
d) Marginados sociales. En la sociedad palestina había grandes grupos marginados por distintas causas: religiosas, morales o racistas.
La “plebe” eran la clase social inferior, compuesta por habitantes del campo, muchas veces descendientes de extranjeros, que no conocían la ley más que en lo fundamental y ni siquiera eso cumplían. Eran despreciados, especialmente por los fariseos.
Los publícanos eran otros marginados que cobraban, por arriendo de los romanos, los tributos sobre las mercancías importadas, teniendo empleados a su cargo para este cometido. Como el dinero cobrado tenía que sobrepasar el tributo para que les quedara ganancia, cometían muchos abusos y el pueblo en general los odiaba y los tenía por ladrones.
Determinados enfermos, sobre todo de la piel (tenidos por leprosos) y de afecciones mentales o nerviosas (calificados como posesos) se veían apartados de toda vida social, incluso de la religiosa, mientras padeciesen estas enfermedades.
Los gentiles (los que no eran judíos) y los pecadores públicos (prostitutas, adúlteras, etc.) eran discriminados por motivos morales-religiosos.
Los samaritanos formaban un caso aparte; eran «los imbéciles que vivían en Siquén». Llamarle a uno «samaritano» era el peor de los insultos. Ningún judío se relacionaba con ellos.
- Actividad económica.
La economía de Palestina estaba apoyada fundamentalmente en la agricultura y el turismo religioso a Jerusalén. La agricultura se limitaba a cereales, olivos, higueras, sicómoros y vid. El país era pobre en materias primas y lo único que exportaba era aceite, olivas y vino. Lo demás rara vez se podía encontrar sin importarlo, con los correspondientes recargos. En algunos lugares incultivables se criaba ganado: vacas, corderos, cabras, asnos y algo de avicultura (palomas y gallinas).
La pesca era posible solamente en el mar de Galilea (un gran lago). Se solía comer más pescado salado o ahumado que carne.
La artesanía era suficiente para el consumo nacional: sastres, zapateros, carreteros, albañiles, fabricantes de tiendas, herreros, alfareros y plateros eran oficios frecuentes.
El turismo religioso a Jerusalén era fundamental para que el país pudiera mantenerse; de ahí que se le pueda llamar a Israel «el Estado del templo». Todo judío había de ir al menos una vez en la vida al templo y ahí debía comprar las víctimas para los sacrificios y pagar al templo los tributos religiosos.
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“Comprender el mundo de Jesús no es un dato extra: es la puerta para leer su mensaje con profundidad, porque la fe siempre nace en una historia concreta y en un pueblo real.”
— Síntesis formativa (Clase 4)
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