ISO 10009:2024(es)
Gestión de la calidad — Orientación para las herramientas de calidad y su aplicación
Instructivo: Aplicación de la matriz SIPOC
La matriz SIPOC es una herramienta de alto nivel para el mapeo y la optimización de procesos que facilita la comprensión de cómo las entradas se transforman en salidas mediante una serie de actividades, considerando quiénes suministran los insumos y quiénes reciben los resultados.
SIPOC corresponde a las siglas en inglés: Suppliers (Proveedores), Inputs (Entradas), Process (Proceso), Outputs (Salidas) y Customers (Clientes).
Componentes y definiciones:
Proveedores (Suppliers): entidades internas o externas que suministran recursos, información o materiales necesarios para el proceso.
Entradas (Inputs): datos, materiales, requerimientos o documentos que alimentan el proceso.
Proceso (Process): la secuencia macro de actividades que convierte las entradas en salidas (describir en 4–7 pasos a alto nivel).
Salidas (Outputs): productos, servicios o resultados generados por el proceso.
Clientes (Customers): destinatarios internos o externos de las salidas (usuarios, pacientes, áreas receptoras, reguladores, etc.).
Recomendaciones para su elaboración:
Realizar la matriz en un taller con un equipo multidisciplinario que conozca el proceso.
Definir claramente el límite inicial y final del proceso antes de listar los pasos.
Priorizar entradas y salidas críticas que impacten la calidad o el cumplimiento regulatorio.
Usar la matriz SIPOC como insumo para identificar riesgos, requerimientos de control y oportunidades de mejora.
Guía: Elaboración de diagramas de flujo (GCO-A-09)
La guía GCO-A-09 tiene como propósito proporcionar los lineamientos necesarios para la elaboración de diagramas de flujo de los procesos institucionales, de forma que se visualice gráficamente la secuencia y la interrelación de actividades dentro de un proceso.
Alcance: se aplica en el contexto del macro-proceso PRO‑GCO — Gestión del Conocimiento Administrativo — de la universidad.
Componentes / Recomendaciones para su uso:
Definir claramente el inicio y fin del proceso a diagramar.
Identificar cada actividad como un paso en el diagrama de flujo, asegurando su secuencia lógica.
Usar símbolos estándares para representar actividades, decisiones, entradas/salidas — lo que mejora la comprensión del proceso.
Verificar que el diagrama refleje con fidelidad la estructura real del proceso, incluyendo sus interacciones con otras áreas o procedimientos documentados en el sistema SIGPI.
Fuente: Universidad de Guanajuato — Guía para realizar diagramas de flujo (GCO-A-09).
Guía: Notación BPMN para modelado de procesos (Bizagi Modeler)
La notación BPMN (Business Process Model and Notation) utilizada por Bizagi Modeler permite representar gráficamente los procesos de negocio mediante símbolos estandarizados, facilitando la comprensión, documentación y posterior automatización cuando corresponda.
Alcance: se puede aplicar para diagramar procesos institucionales, operativos o administrativos de cualquier organización, garantizando una visualización clara de la secuencia, decisiones y roles involucrados.
Componentes / Recomendaciones para su uso:
Definir el inicio y final del proceso mediante los símbolos de evento de inicio y evento de fin.
Modelar cada actividad como una tarea o subproceso, según corresponda — las tareas pueden ser automáticas, manuales, de servicio, envío o recepción, script, condicionales o ejecutadas por bots.
Incluir decisiones o puntos de bifurcación/convergencia usando compuertas (gateways), como compuerta exclusiva, paralela, basada en eventos, entre otras.
Definir los flujos correctamente: conexiones de secuencia para el flujo normal, flujo de mensajes si hay intercambio entre diferentes participantes externos, y asociaciones para datos o anotaciones.
Organizar roles o departamentos mediante pools y lanes (carriles), de modo que se identifique quién realiza cada tarea.
Complementar con artefactos cuando sea necesario — por ejemplo, objetos de datos, anotaciones o grupos para clarificar información adicional o agrupar elementos relacionados.
Fuente: Documentación oficial de Bizagi Modeler — sección “Figuras del estándar BPMN”.
Guía: Metodología Spaghetti Diagram para Optimización de Procesos
El Spaghetti Diagram es una herramienta visual utilizada para mapear los flujos reales de personas, materiales o información dentro de un proceso. Su nombre deriva de la apariencia final del diagrama, que suele mostrar múltiples líneas enredadas que representan desplazamientos, trayectos y movimientos dentro de un espacio operativo.
Objetivo: Identificar movimientos innecesarios, recorridos excesivos, esperas y cualquier forma de desperdicio asociado al flujo del proceso, con el fin de optimizar la eficiencia operativa y mejorar la utilización del espacio.
Método / Procedimiento:
Delimitar el proceso o área específica que se analizará, considerando estaciones de trabajo, máquinas, puntos de almacenamiento o interacción.
Obtener o generar un plano detallado del espacio físico donde ocurre el proceso.
Observar directamente el flujo operacional y trazar en el plano los desplazamientos exactos realizados por las personas, materiales o información.
Registrar las distancias recorridas, tiempos de traslado, puntos de detención y actividades que no agregan valor.
Utilizar líneas diferenciadas cuando existan múltiples operadores, tipos de materiales o flujos simultáneos.
Análisis / Resultados esperados:
Identificación de trayectos redundantes, retrocesos y sobrecarga de movimiento.
Visibilización de cuellos de botella o zonas saturadas.
Medición objetiva del desperdicio mediante indicadores como distancia total recorrida, tiempos de movimiento, utilización del espacio y tiempo total del ciclo.
Detección de oportunidades de mejora relacionadas con reubicación de estaciones, reorganización del layout, rediseño del flujo y eliminación de desplazamientos innecesarios.
Conclusiones / Recomendaciones:
El uso del Spaghetti Diagram facilita la identificación de desperdicios ocultos asociados al movimiento y permite mejorar la eficiencia del proceso mediante una representación visual clara y detallada. Su aplicación es valiosa en entornos industriales, administrativos y de servicios, y constituye una herramienta fundamental en metodologías Lean y Six Sigma. Su efectividad aumenta cuando se integra la participación del personal operativo, se emplea un plano detallado del área y se utilizan mediciones precisas para fundamentar las decisiones de rediseño del flujo.
Fuente: “Spaghetti Diagram – Business Process Management”, 6sigma.us
Instructivo de Aplicación del Diagrama de Ishikawa
El documento oficial propone el Diagrama de Ishikawa (también llamado diagrama de causa-efecto o de “espina de pescado”) como una herramienta de análisis de causa raíz, útil para identificar de forma organizada todas las causas posibles de un problema, ya sea en procesos clínicos, administrativos o de gestión.
Los elementos que lo integran son: el problema central (efecto), las categorías principales — tales como métodos/procesos, personal, equipo, materiales, medio ambiente y medidas de gestión (las “6 M” según contexto) —, y las subcausas específicas asociadas a cada categoría.
Para su elaboración, el instructivo recomienda:
Definir claramente el problema central a analizar y ubicarlo en la cabeza del diagrama.
Identificar las causas principales (categorías) relevantes al contexto.
Realizar una sesión de lluvia de ideas con un equipo multidisciplinario para enlistar subcausas bajo cada categoría.
Conectar gráficamente cada causa y subcausa con el problema central mediante el diagrama espina de pescado.
Revisar, refinar y priorizar las causas identificadas según su impacto, y proceder con un análisis de causa raíz (por ejemplo, mediante la técnica de los “5 Porqués”).
El análisis modal de fallos y sus efectos. La prevención de los efectos adversos
Guía: Metodología AMFE para Gestión de Riesgo en Hospitales
El artículo “Metodología AMFE como herramienta de gestión de riesgo en un hospital universitario” propone la aplicación del método AMFE (Análisis de Modo y Efecto de Fallas) como herramienta de tecno-vigilancia proactiva, para identificar y mitigar riesgos asociados al uso de dispositivos médicos.
Objetivo: Evaluar la utilidad del método AMFE como herramienta de gestión de riesgo en un hospital universitario de tercer nivel, con el fin de disminuir eventos adversos relacionados con dispositivos médicos.
Método: Se realizó un estudio descriptivo mediante una encuesta situacional al interior de la institución. Un comité multidisciplinario (personal de enfermería, médicos, farmacéuticos) identificó cinco dispositivos médicos con mayor frecuencia de eventos adversos; se seleccionó el dispositivo de mayor riesgo (según puntaje de priorización) para aplicar AMFE.
Hallazgos / Resultados:
Identificación de procesos y subprocesos en los que el uso del dispositivo seleccionado generaba riesgos.
Detección de cinco causas con nivel de riesgo alto, las cuales fueron sometidas a acciones correctivas que lograron reducir su Índice de Prioridad de Riesgo (RPN) a un nivel medio.
Las principales barreras en la implementación: bajo compromiso de la alta gerencia, dificultades de asistencia a reuniones, y carencia de cultura de reporte de eventos adversos.
Conclusiones / Recomendaciones: El uso sistemático del AMFE dentro de un marco de tecno-vigilancia proactiva es útil para reducir riesgos asociados a dispositivos médicos en entornos hospitalarios. Su efectividad depende de contar con recursos suficientes y de promover cambios organizacionales — como una cultura de reporte de incidentes, compromiso institucional y trabajo interdisciplinario.
Fuente: Consuegra Mateus O. “Metodología AMFE como herramienta de gestión de riesgo en un hospital universitario”, Cuadernos Latinoamericanos de Administración, 2015.