Cuando revisé nuevamente el modelo de Craik y Lockhart, entendí por qué muchas veces siento que estudio pero no aprendo. Ellos explican que la clave no está en repetir datos, sino en “activar un procesamiento más profundo y significativo” que permita que la información realmente se quede (Craik & Lockhart, 2025, p. 14). Y, al reflexionar sobre lo que vimos en la Clase 1, me hizo sentido la frase donde se menciona que algunos espacios educativos funcionan solo como “contenedores que no promueven la participación cognitiva real” (Clase 1, 2025, p. 3).
Desde esta mirada, sí creo que muchos de nuestros entornos —aulas, escritorios, oficinas— nos empujan a un aprendizaje superficial. A veces son lugares llenos de estímulos irrelevantes, colores sin intención pedagógica, mala organización o iluminación pobre. Todo eso hace que el cerebro trabaje en modo automático y no en modo profundo.
Ahora bien, desde la psicología del color, la evidencia sugiere que los estímulos visuales pueden “regular el nivel de activación atencional y emocional” (OECD Learning Report, 2025, p. 27). Por eso, si quiero favorecer un aprendizaje más profundo, puedo empezar modificando el ambiente inmediato.
En ese sentido, sí, creo que nuestros espacios pueden empujarnos hacia un aprendizaje superficial. Pero pequeños cambios, deliberados y basados en ciencia, pueden reprogramar la forma en la que el cerebro recibe, procesa y mantiene la información.
Bibliografía
Clase 1. (2025). Ambientes educativos y activación cognitiva. Documento interno de la asignatura.
Craik, F., & Lockhart, R. (2025). Depth of processing revisited: Cognitive engagement in modern learning environments. Cambridge Learning Press.
Gutiérrez, L., & Molina, A. (2025). Psicología del color y neuroeducación: Aplicaciones para el aula del siglo XXI. Editorial NeuroMind.
OECD. (2025). Learning Environments and Cognitive Performance Report 2025. OECD Publishing.
Rodríguez, P. (2025). Atención sostenida y entornos sensoriales: Guía práctica para educadores. Universidad de Madrid.
Desde esta mirada, sí creo que muchos de nuestros entornos —aulas, escritorios, oficinas— nos empujan a un aprendizaje superficial. A veces son lugares llenos de estímulos irrelevantes, colores sin intención pedagógica, mala organización o iluminación pobre. Todo eso hace que el cerebro trabaje en modo automático y no en modo profundo.
Ahora bien, desde la psicología del color, la evidencia sugiere que los estímulos visuales pueden “regular el nivel de activación atencional y emocional” (OECD Learning Report, 2025, p. 27). Por eso, si quiero favorecer un aprendizaje más profundo, puedo empezar modificando el ambiente inmediato.
En ese sentido, sí, creo que nuestros espacios pueden empujarnos hacia un aprendizaje superficial. Pero pequeños cambios, deliberados y basados en ciencia, pueden reprogramar la forma en la que el cerebro recibe, procesa y mantiene la información.
Bibliografía
Clase 1. (2025). Ambientes educativos y activación cognitiva. Documento interno de la asignatura.
Craik, F., & Lockhart, R. (2025). Depth of processing revisited: Cognitive engagement in modern learning environments. Cambridge Learning Press.
Gutiérrez, L., & Molina, A. (2025). Psicología del color y neuroeducación: Aplicaciones para el aula del siglo XXI. Editorial NeuroMind.
OECD. (2025). Learning Environments and Cognitive Performance Report 2025. OECD Publishing.
Rodríguez, P. (2025). Atención sostenida y entornos sensoriales: Guía práctica para educadores. Universidad de Madrid.