¿Cuál es la actuación del psicólogo en el servicio de
oncología?
Para poder comprender la actuación del psicólogo en oncología, es necesario ir
más allá de la asistencia clínica básica y adoptar una perspectiva
biopsicosocial que pretenda abarcar todo el proceso de salud – enfermedad. Como
bien señala Galindo et al. (2023), la psicooncología debe intervenir en todas
las etapas clave: desde la prevención y el diagnóstico pasando por el
tratamiento y la supervivencia, hasta el final de la vida, atendiendo no solo
al paciente, sino también a su familia y al equipo de salud. Esta disciplina
surge de la necesidad de una atención integral que incluya una investigación y
educación para la salud, con el fin de disminuir la morbilidad y entender las
demandas psicosociales que a veces la medicina tradicional no alcanza a cubrir
(Ibañez, 2004). Ya que el cáncer es una de las experiencias más difíciles que
existen, el diagnóstico rompe la cotidianidad y genera un duelo inevitable por
la pérdida de la salud, la rutina y crucialmente la pérdida de control (Cabrera
et al, 2017).
En este contexto, nuestra intervención no es estática, si no que se adapta a la
evolución de la enfermedad. Siguiendo lo planteado por Malca (2005), el rol del
psicooncólogo muta según la fase:
Durante el diagnóstico, el objetivo es contener el impacto emocional y
facilitar la percepción del control ante la incertidumbre; durante el
tratamiento, se trabaja en la adherencia y el manejo de efectos secundarios
como la imagen corporal o la ansiedad; en la fase de supervivencia o intervalo
libre, nos enfocamos en el miedo a la reaparición de la enfermedad y la reinserción
social. Sin embargo, cuando la enfermedad avanza hacia una fase terminal, el
enfoque cambia de “curar” a “cuidar”, priorizando la calidad de vida, la
gestión del dolor, sus necesidades y la prevención del duelo traumático en la
familia.
Finalmente, una actuación profesional debe buscar la humanización de los tratamientos. Cabrera et al. (2017) destacan que nuestro propósito es aliviar el sufrimiento psíquico y estudiar las variables que influyen, esto implica también cuidar a quienes cuidan, por ello, Malca (2005) enfatiza que parte esencial de nuestro rol es asistir al equipo médico, brindar espacios para procesar sus emociones y prevenir el síndrome de Burnout, además de intervenir en la prevención y promoción de la salud a nivel general.
En conclusión, el psicooncólogo actúa como un puente humanizador
y dignificante que conecta con la experiencia del paciente, asegurando que independientemente
de la fase en la que se encuentre de la enfermedad o pronóstico, el bienestar y
la dignidad se mantengan como una prioridad.
Referencias:
- Cabrera et al. (2017). La psicología y la oncología: en una unidad imprescindible. Revista Finlay. https://web.archive.org/web/20180510140802id_/http://www.revfinlay.sld.cu/index.php/finlay/article/view/522/1570
- Galindo et al.(2023). La importancia de la psicooncología como parte integral del tratamiento en oncología. Revista Digital Universitaria. https://www.revista.unam.mx/wp-content/uploads/v24_n6_a5.pdf
- Ibáñez, E. (2004). El papel del psicólogo en los planes nacionales de Oncología. Boletín de Psicología, 82(82), 7-24. https://www.uv.es/seoane/boletin/previos/N82-1.pdf
- Malca, B. (2005). Psicooncología: abordaje emocional en oncología. Persona y Bioética. https://personaybioetica.unisabana.edu.co/index.php/personaybioetica/article/view/918/998