La regla del “con y sin” es un criterio que nos ayuda para identificar los flujos de caja relevantes o incrementales en la evaluación de proyectos. Su aporte principal radica en que podemos comparar dos escenarios: lo que ocurriría con el proyecto y lo que ocurriría sin él en consecuencia de la inversión. Desde esta perspectiva, un flujo es verdaderamente relevante cuando su magnitud varía entre ambos escenarios, y por lo tanto representa un cambio real en el efectivo futuro de la empresa.
Aplicar esta regla implica un proceso que nos permite analizar más allá de clasificar ingresos y egresos. Exige analizar cómo el proyecto modifica la estructura operativa, los costos, la capacidad productiva y hasta las oportunidades alternativas disponibles. Por ejemplo, si un activo existente puede venderse por un valor determinado, pero se decide utilizarlo en el nuevo proyecto, la diferencia entre el escenario “con proyecto” (donde el activo se usa) y “sin proyecto” (donde se vende) constituye un costo de oportunidad, y por tanto, un flujo incremental. De la misma manera, los costos hundidos quedan automáticamente excluidos, porque estarían presentes tanto “con” como “sin” el proyecto, y por lo tanto no alteran la decisión.