La importancia del psicooncólogo en la labor de investigación.

La importancia del psicooncólogo en la labor de investigación.

de ANA MERCEDES ALBUJA SáNCHEZ -
Número de respuestas: 1

Hablar de investigación en psicooncología es hablar del motor que sostiene y da sentido a esta especialidad. Nada de lo que hacemos en la clínica surge por intuición: cada técnica, cada forma de comprender el sufrimiento y cada decisión terapéutica se construye sobre evidencia acumulada a lo largo del tiempo. La investigación es, por tanto, la que permite que nuestra intervención sea más humana, precisa y ajustada a la complejidad emocional del cáncer (Die Trill, 2013; Rivero Burón et al., 2008).


Esta importancia se vuelve aún más evidente si recordamos que la psicooncología nace precisamente de una inquietud investigativa. Como señalan Rivero Burón et al. (2008), este campo comenzó a consolidarse cuando los investigadores demostraron que el cáncer implicaba procesos psicológicos y familiares tan relevantes como los biológicos. Gracias a esta base empírica inicial, hoy entendemos mejor los factores de riesgo emocional, los procesos de afrontamiento, la dinámica del distrés y la forma en que la enfermedad repercute en la identidad del paciente y de su entorno (Cruzado, 2015; Holland & Breitbart, citados en Die Trill, 2013). Es desde aquí que Die Trill (2013) plantea que la investigación constituye una responsabilidad ética del psicooncólogo, pues es la herramienta que permite identificar qué intervenciones como la psicoeducación, las técnicas psicoterapéuticas o los modelos centrados en la familia resultan más efectivas según la fase del proceso oncológico. Del mismo modo, la investigación muestra cómo cambian las necesidades emocionales a lo largo del diagnóstico, el tratamiento activo, la remisión o los cuidados paliativos (Hernández Zubieta et al., 2018).


En coherencia con lo anterior, Cruzado (2015) destaca que investigar no solo amplía la comprensión de cómo los factores psicológicos influyen en el curso del cáncer, sino que también permite diseñar programas de adherencia, fortalecer la comunicación entre paciente, familia y equipo médico, y fundamentar intervenciones como el counselling oncológico, la expresión emocional o el acompañamiento al final de la vida. Estos recursos no emergen de la intuición clínica, sino de hallazgos empíricos que evidencian su impacto positivo en la calidad de vida (Die Trill, 2013; Holland, citado por Rivero Burón et al., 2008). 

A su vez, la relevancia de la investigación trasciende la consulta individual y permea el funcionamiento institucional. Hernández Zubieta et al. (2018) advierten que sin estudios rigurosos es imposible desarrollar guías de atención basadas en evidencia o protocolos sensibles a las necesidades emocionales de los pacientes. Esto es especialmente importante en un entorno donde la incertidumbre, el sufrimiento y el desgaste emocional son constantes para pacientes y profesionales. No es casual que investigaciones recientes sobre burnout en oncología como las de Cala Mejía et al., citadas por Hernández Zubieta et al. (2018) permitan diseñar estrategias de prevención, mejorar el clima laboral y fortalecer el trabajo interdisciplinario.


Todo esto demuestra que la investigación también cumple una función transformadora. Es la vía para evaluar críticamente nuestras prácticas, actualizar los modelos teóricos y adaptarlos a los contextos socioculturales en los que intervenimos. En un campo donde el sufrimiento humano adopta formas tan diversas, investigar se convierte en un compromiso ético que nos protege de prácticas desactualizadas o basadas únicamente en la experiencia subjetiva (Cruzado, 2015; Die Trill, 2013).

Finalmente, la investigación tiene un rol profundamente formativo. Como señala Die Trill (2013), muchas de las preguntas más significativas surgen del propio encuentro clínico: del silencio del paciente, del miedo que expresa la familia o de la incertidumbre del pronóstico. Por eso, formar psicooncólogos capaces de integrar evidencia, sensibilidad clínica y pensamiento crítico resulta fundamental para seguir construyendo una disciplina cada vez más humana, rigurosa y verdaderamente interdisciplinaria (Rivero Burón et al., 2008; Cruzado, 2015).


Referencias 

-Cruzado Rodríguez, J. A. (2015). Counselling y psicoterapia en cáncer. Elsevier. (Material presentado en el Módulo 1 de la Maestría en Psicooncología de la PUCE).

-Die Trill, M. (2013). Intervención psico-oncológica en el ámbito hospitalario. Clínica Contemporánea, 4(2), 119–133. https://doi.org/10.5093/cc2013a10

-Hernández Zubieta, P., Meneses Báez, A. L., Cala Mejía, M. F., Basabe Cruz, B., & Perdomo Gómez, C. P. (2018). El quehacer de los psicólogos en unidades de oncología en centros hospitalarios de Bogotá. Cuadernos Hispanoamericanos de Psicología, 17(2), 71–84.

-Rivero Burón, R., Piqueras Rodríguez, J. A., Ramos Linares, V., García López, L. J., Martínez González, A. E., & Oblitas Guadalupe, L. A. (2008). Psicología y cáncer. Suma Psicológica, 15(1), 171–197.


En respuesta a ANA MERCEDES ALBUJA SáNCHEZ

Re: La importancia del psicooncólogo en la labor de investigación.

de ANGIE ELIZABETH OLIVO MACíAS -
Muy panoràmica su aportaciòn Ana concuerdo con todo en especial con la investigaciòn como funciòn transformadora sin duda la investigación mejora la atención oncológica humanizando las prácticas ya lo señala Die Trill (2013), el trabajo del psicooncólogo debe sostenerse en investigación rigurosa que oriente intervenciones efectivas y responda a las necesidades reales de las personas con cáncer.

Fuente bibliográfica:
Die Trill, M. (2013). Psicooncología: fundamentos y práctica clínica. Psicooncología. SciELO.