La evidencia actual demuestra que la albúmina no es un marcador confiable del estado nutricional en enfermedad aguda, debido a que su concentración plasmática depende principalmente de la respuesta inflamatoria, no de la ingesta de proteínas. Durante la fase aguda, el hígado prioriza la síntesis de proteínas de fase aguda (como PCR) y reduce la producción de albúmina, independientemente del aporte nutricional. Además, su vida media larga (≈20 días) impide que refleje cambios recientes en la ingesta o en el soporte nutricional.
La albúmina también se altera por factores no nutricionales como infecciones, trauma, sepsis, quemaduras, hepatopatías y variaciones en el estado de hidratación. Por tanto, valores bajos indican severidad clínica e inflamación, más que desnutrición. Las guías internacionales recomiendan evaluar el estado nutricional mediante indicadores antropométricos, clínicos, dietéticos y el contexto de inflamación, evitando usar albúmina como criterio diagnóstico.
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