Compañera tu comentario me pareció sumamente enriquecedor, al conceptualizar la resiliencia en el paciente oncológico como un camino de trascendencia donde el sufrimiento se transforma mediante la integración de la experiencia dolorosa y la construcción de significado.
Me gustaría aportar que esta transformación que mencionas se refleja en un fenómeno descrito por Cruzado (2010): muchas personas, tras el cáncer, experimentan un sentimiento de fortaleza o capacidad para hacer frente a la enfermedad. De hecho, esta adversidad puede llevar a una revaloración de las prioridades vitales, lo que significa que el paciente adquiere una idea más clara de sus metas valiosas, desarrolla un mayor aprecio por el bienestar y sus seres queridos.
Asimismo, es importante señalar que la resiliencia depende no solo de la capacidad propia, sino también de los apoyos familiares y profesionales disponibles. En este sentido, me gustaría mencionar que las estrategias de afrontamiento que el paciente elige son clave para esa transformación: las estrategias activas (como buscar información o ayuda) suelen producir resultados más positivos a medio y largo plazo, mientras que las evitativas o pasivas pueden obstaculizar la aceptación y la adaptación a largo plazo.
Por último, para fomentar la resiliencia y el bienestar, es vital promover el desahogo emocional, ya sea buscando apoyo, hablando con franqueza, o mediante actividades expresivas como el escritura en un diario o la realización de actividades artísticas (dibujar o pintar) que ayudan a liberar el estrés, aceptar los sentimientos y encontrar significado a lo que está sucediendo.
Referencia:
- Cruzado, A. (2010). Tratamiento psicológico en pacientes con cáncer. 1st. ed. Madrid: Editorial Síntesis.
Me gustaría aportar que esta transformación que mencionas se refleja en un fenómeno descrito por Cruzado (2010): muchas personas, tras el cáncer, experimentan un sentimiento de fortaleza o capacidad para hacer frente a la enfermedad. De hecho, esta adversidad puede llevar a una revaloración de las prioridades vitales, lo que significa que el paciente adquiere una idea más clara de sus metas valiosas, desarrolla un mayor aprecio por el bienestar y sus seres queridos.
Asimismo, es importante señalar que la resiliencia depende no solo de la capacidad propia, sino también de los apoyos familiares y profesionales disponibles. En este sentido, me gustaría mencionar que las estrategias de afrontamiento que el paciente elige son clave para esa transformación: las estrategias activas (como buscar información o ayuda) suelen producir resultados más positivos a medio y largo plazo, mientras que las evitativas o pasivas pueden obstaculizar la aceptación y la adaptación a largo plazo.
Por último, para fomentar la resiliencia y el bienestar, es vital promover el desahogo emocional, ya sea buscando apoyo, hablando con franqueza, o mediante actividades expresivas como el escritura en un diario o la realización de actividades artísticas (dibujar o pintar) que ayudan a liberar el estrés, aceptar los sentimientos y encontrar significado a lo que está sucediendo.
Referencia:
- Cruzado, A. (2010). Tratamiento psicológico en pacientes con cáncer. 1st. ed. Madrid: Editorial Síntesis.