El diagnóstico de cáncer constituye un evento vital altamente estresante que impacta de manera significativa las dimensiones física, emocional y social de la persona. El proceso de adaptación a la enfermedad es dinámico y está influido por múltiples factores personales y contextuales. En este marco, la resiliencia se presenta como un elemento clave que favorece la capacidad del paciente para afrontar, interpretar y ajustarse a la experiencia oncológica. Esta se ve fortalecida por factores protectores como el apoyo social, la comunicación con el equipo de salud y el acompañamiento psicooncológico. Asimismo, la resiliencia actúa como un modulador a lo largo de las distintas etapas del proceso oncológico, contribuyendo a una mejor regulación emocional, mayor percepción de control y una adaptación psicológica más saludable frente a la enfermedad (Bonanno, 2004).
Referencia:
Bonanno, G. A. (2004). Loss, trauma, and human resilience: Have we underestimated the human capacity to thrive after extremely aversive events? American Psychologist, 59(1), 20–28.
Referencia:
Bonanno, G. A. (2004). Loss, trauma, and human resilience: Have we underestimated the human capacity to thrive after extremely aversive events? American Psychologist, 59(1), 20–28.