¿Consideras que esta teoría se puede aplicar en el paciente oncológico?
Sí, considero que la teoría de la resiliencia es aplicable en
el paciente oncológico, ya que el diagnóstico y el tratamiento del cáncer pueden
representan un trauma y una adversidad que exige iniciar un “nuevo desarrollo”
vital, tal como lo define Cyrulnik (2018). La enfermedad oncológica no solo
genera malestar físico y psicológico, sino que se percibe como una amenaza y un
quiebre en los proyectos vitales, activando la necesidad de reconstrucción y la
resiliencia proporciona el marco para entender cómo el paciente puede
transformar ese sufrimiento.
Aunque Cyrulnik enfatiza la importancia de la segurización y el apego en la infancia temprana (Cyrulnik, 2016) también afirma que la resiliencia está en marcha toda la vida, sin embargo la respuesta a esta adversidad dependerá de si el sujeto ha sido vulnerabilizado o reforzado previamente. Si bien un trauma intenso puede desbordar el sistema neurológico, un factor no tan grave puede ser igualmente traumático si el sujeto es frágil, lo que se refiere a una información de la experiencia no asimilada (Uriarte, 2005). La enfermedad oncológica es un evento lo suficientemente grave para requerir esta “elasticidad” de los sistemas neuronales para recuperarse.
Además, el proceso resiliente implica superar la negación (que
es protectora en un inicio, pero obstaculiza el afrontamiento) para avanzar
hacia la reflexión y la verbalización del trauma (Cyrulnik, 2018). De manera
crucial, para el adulto, es fundamental “no quedarse solo”, lo cual se traduce
directamente en la necesidad de apoyo social, familiar y de pareja, un factor
determinante que mejora la adaptación al cáncer. Este vínculo de apego seguro,
tejido en lo cotidiano, es un soporte afectivo fundamental que combate el
aislamiento y la depresión.
Finalmente, la resiliencia se manifiesta en la capacidad de
transformar el sufrimiento. Por un lado, esto se logra mediante la creatividad,
definida como la habilidad para encontrar soluciones e ideas nuevas, sustituyendo
el miedo por caminos que reducen el dolor (Fischer et al., 2021). Por otro
lado, el deseo altruista que surge tras la tragedia funciona como un mecanismo
de legítima defensa para combatir el dolor, transformando la propia herida en
un medio para ayudar a otros (Cyrulnik, 2018).
En conclusión, la resiliencia con su enfoque en la seguridad
relacional, la reflexión y la creatividad, ofrece un marco poderoso para que el
paciente con cáncer no solo sobreviva a la adversidad, sino que inicie una
trayectoria de desarrollo y significado que le permita ser “más fuerte que el
sufrimiento y el dolor”.
Referencias:
- Cyrulnik, B. (2016). Adaptación y Resiliencia. TEMAS DE PSICOANÁLISIS.
- Cyrulnik, B. (2018). Resiliencia: el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional [Video]. Aprendemos Juntos 2030 – BBVA. https://www.youtube.com/watch?v=_IugzPwpsyY
- Fischer, L., Moratalla, C., Tur, R., & Villaró, G. (2021). Despertar tu resiliencia. Plena Inclusión Madrid.
- Uriarte, J. (2005). La resiliencia. Una nueva perspectiva en psicopatología del desarrollo. Revista de Psicodidáctica. https://www.redalyc.org/pdf/175/17510206.pdf