La construcción de una marca empleadora luego de la pandemia es totalmente posible, casi podríamos decir que es indispensable y obligatoria realizarla. Si bien es cierto la pandemia surgió en el año 2020, pero el employer branding tiene sus orígenes a inicios de los años 90, Simon Barrow (presidente de People in Business) y Tim Ambler (decano de la London Business School) lo definieron allá por 1996: como el paquete de beneficios funcionales económicos y psicológicos provistos por el empleo, e identificados con la compañía empleadora. (Serrano, 2021), a partir de entonces esta teoría ha ido evolucionando con el pasar de los años, es así que (Romero Rodriguez, 2025) la define como una herramienta de atracción y retención del talento centrada en la creación de un lugar de trabajo deseable, saludable y de bienestar, y en el fomento de un contrato tácito entre organización y talento. De esta manera la marca empleadora fomenta el compromiso, el sentido de pertenencia, mejora la cultura y aumenta la productividad. Por su parte (Blasco-Lopez, Rodriguez-Tarodo, & Fernandez-Lores, 2013) menciona que la marca del empleador se basa en la aplicación de conceptos de marketing para destacar el posicionamiento de una empresa como empleador. Su intención es la misma que la de una marca comercial: atraer nuevos clientes manteniendo los actuales. Finalmente (Fernández-Lores, Avelló, Gavilán, & Blasco, 2014) sostiene que la fuerza de la marca se percibe en la mente de los consumidores. En el plano interno, origina un mayor nivel de compromiso y eficacia en los empleados, con sus consiguientes beneficios dentro de la organización. En el plano externo, de manera directa, genera una identidad de marca del empleador diferenciada y atractiva para potenciales candidatos, que permitirá a la organización convertirse en un empleador de elección que selecciona a los mejores empleados.
Esto demuestra que, aun antes de la pandemia, ya era una estrategia funcional. Por lo tanto, después de tantos años de evolución y mejora, y considerando los cambios generados en el entorno laboral tras la pandemia, resulta altamente estratégico implementar el employer branding, ya que permite fortalecer la atracción, retención y compromiso del talento humano en las organizaciones.
A esto hay que recalcar que durante la pandemia se implementaron diferentes formas de trabajo entre ellos el teletrabajo que fue una herramienta muy importante en el día a día de ciertas empresas que incluso hoy en día se siguen manteniendo con ciertas mejoras. Este tipo de flexibilidades laborales resulta clave para la atracción de talento, ya que contribuye directamente al fortalecimiento de la marca empleadora. Según el material de estudio analizado menciona que lo más importante para los candidatos que buscan moverse de su trabajo un 47% es por mejorar el balance vida – trabajo. En este sentido, las organizaciones que ofrecen este tipo de beneficios se vuelven más atractivas para nuevos talentos y, al mismo tiempo, fomentan la retención de los colaboradores actuales, fortaleciendo así su posicionamiento como empleadores de preferencia.
Bibliografía
Blasco-Lopez, F., Rodriguez-Tarodo, A., & Fernandez-Lores, S. (2013). Employer branding: estudio multinacional sobre la construcción de la marca del empleador. UNIVERSIA BusinessRevíew, 1-21.
Fernández-Lores, S., Avelló, M., Gavilán, D., & Blasco, F. (2014). 18 años de Employer Branding hacia una definición más precisa. aDResearch ESIC Nº 10 Vol 10, 32-51.
Romero Rodriguez, L. M. (2025). Construyendo con-ianza de adentro hacia afuera: La. Revista Internacional de Relaciones Pú blicas, 2025, 29 (15), 69-90 | ISSN: 2174-3681, 1-23.
Serrano, P. (2021). El employer branding en el marco laboral del coronavirus. HEADHUNTING Y SELECCIÓN · Tribunas, 146-148.