La intervención nutricional más relevante para prevenir el deterioro clínico en niños con fibrosis quística es la combinación de una dieta hipercalórica e hiperproteica junto con la suplementación de enzimas pancreáticas y vitaminas liposolubles. Esta estrategia responde a la fisiopatología de la enfermedad, caracterizada por insuficiencia pancreática exocrina y malabsorción de nutrientes, lo que incrementa el riesgo de desnutrición y retraso en el crecimiento.
Diversas guías internacionales (ESPGHAN, AAP, OMS) coinciden en que mantener un estado nutricional óptimo se asocia directamente con mejor función pulmonar, menor frecuencia de exacerbaciones respiratorias y mayor supervivencia. La suplementación enzimática asegura la absorción adecuada de grasas y proteínas, mientras que las vitaminas A, D, E y K previenen deficiencias críticas para la inmunidad, la salud ósea y la coagulación.
En el contexto pediátrico, la intervención debe iniciarse de forma temprana y adaptarse a la realidad cultural y alimentaria local, integrando alimentos accesibles y nutritivos. De este modo, la nutrición se convierte en un pilar terapéutico esencial para mejorar la calidad de vida y el pronóstico de los pacientes pediátricos con fibrosis quística.
Referencias
European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition (ESPGHAN). (2016). Nutrition in children with cystic fibrosis: A position paper. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition, 63(2), 247–260. https://doi.org/10.1097/MPG.0000000000001334
Mariotti Zani, E., Grandinetti, R., Cunico, D., Torelli, L., Fainardi, V., Pisi, G., & Esposito, S. (2023). Nutritional care in children with cystic fibrosis. Nutrients, 15(3), 479. https://doi.org/10.3390/nu15030479