Preguntas:
1. ¿Por qué la primera infancia es considerada una ventana crítica para la prevención del síndrome metabólico desde el enfoque de programación metabólica?
Los primeros mil días de vida que corresponden al momento desde la concepción hasta los dos años son claves para el adecuado desarrollo del menor, tanto así que una nutrición temprana adecuada, junto con estímulos hormonales y ambientales influyen en la prevención de enfermedades no transmisibles como el síndrome metabólico, además que van a determinar el riesgo cardiometabólico a largo plazo.
En esta etapa se establecen tanto los patrones de crecimiento como de composición corporal del niño, por eso es crucial evitar alteraciones en él.
La obesidad en niños y adolescentes constituye un factor de riesgo fundamental para el síndrome metabólico, siendo así que la mayoría de los casos se encuentran asociados a obesidad de distribución central. Ambas se encuentran asociadas al incremento en el riesgo cardiovascular así como con la diabetes mellitus tipo 2 a futuro. Otros factores son la resistencia a la insulina, tensión arterial alta, DM2, alteración del sueño, etc., por ende, es crucial que se brinde una alimentación equilibrada, variada, saludable, y fraccionada al niño.
En lo referente al estímulo hormonal y neuroendocrino, se realiza el control de apetito y la saciedad a través de la interacción de varias sustancias tales como la leptina, insulina y la grelina.
Es por esto que los primeros 1000 días de vida se consideran críticos y debe ofrecerse una alimentación adecuada, vida saludable y cuidados necesarios para la correcta prevención de Sd metabólico.
(Moreno-Villares et al., 2019; De Grandis et al., 2025)
2. Analiza el rol de la lactancia materna y la alimentación complementaria adecuada en la prevención de obesidad infantil, resistencia a la insulina y dislipidemias.
La lactancia materna (LM) es un factor nutricional clave en la etapa extra uterina, ya que es considerada como factor protector en el desarrollo de obesidad infantil, misma que de no ser manejada a tiempo puede conllevar a resistencia a la insulina y dislipidemias. Se considera factor protector debido a que entrega una nutrición adecuada para el correcto desarrollo somático, cerebral, intestinal e inmunológico del lactante. En ese sentido, es que se recomienda LM exclusiva hasta los 6 meses de vida, sin añadir líquidos o sólidos; a partir de esta edad, se debe ir complementando agregando alimentos naturales semisólidos y sólidos de forma gradual hasta los 2 años.
Además, la alta biodisponibilidad de los componentes nutricionales, su fácil metabolización al ser ingeridas y el traspaso de sustancias bioactivas contribuyen a su papel protector contra la obesidad infantil, destacando la modulación de hormonas como leptina, grelina e insulina que tienen un rol regulador de la ingesta alimentaria.
La duración de la LM también es un factor que contribuye a la protección de ésta, ya que a mayor duración de LM se reduce el riesgo de adquirir obesidad en la primera infancia, teniendo un estado nutricional adecuado para su edad. La LM también se ve relacionada con la alimentación complementaria futura del niño, ya que según estudios se menciona que una mayor duración de LM está asociada a un aumento en la ingesta de frutas y verduras que ingieren los niños a los 2 años de vida, así como en la cantidad de estos que son consumidos entre los 4 y 7 años edad.
La alimentación complementaria correcta se debe centrar en sus componentes, que sean ricos en verduras y frutas, grasas saludables. No alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas; además de incorporar alimentos con densidad adecuada de micronutrientes y fibra.
Referencias bibliográficas
- De Grandis S, Piazza N, Ferraro M, Alberti MJ, Casavalle P, Romano L, et al. Guías de práctica clínica para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la obesidad. Actualización 2024. Arch Argent Pediatr. 2025;123(4):e202410478
- Lasserre-Laso, N., Inostroza-Saelzer, V., … Celis-Morales, C. (2021). Lactancia materna y su asociación con obesidad: Mecanismos que podrían explicar el rol protector en la infancia. Revista Chilena de Nutrición, 48(6), 955–964. https://doi.org/10.4067/S0717-75182021000600955
- Moreno-Villares, J.-M., Collado, M.-C., Larqué, E., Leis-Trabazo, M.-R., Sáenz-de-Pipaon, M., & Moreno-Aznar, L. A. (2019). Los primeros 1000 días: una oportunidad para reducir la carga de las enfermedades no transmisibles. Nutrición Hospitalaria, 36(1), 218–232. https://doi.org/10.20960/NH.02453
- Noreña-Peña, A., García de las Bayonas López, P., Sospedra López, I., Martínez-Sanz, J. M., & Martínez-Martínez, G. (2018). Dislipidemias en niños y adolescentes: factores determinantes y recomendaciones para su diagnóstico y manejo. Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, 22(1), 72–91. https://doi.org/10.14306/RENHYD.22.1.373