La nutrición parenteral (NP) se ha reservado para cuando la nutrición enteral (NE) no es posible implementarse o no se alcanzan los objetivos de requerimiento energético-proteico (Mehta, y otros, 2017). Sin embargo en guías internacionales se enfatiza en una nutrición escalonada e individualizada para cada paciente y al mismo tiempo refieren que la nutrición parenteral es necesaria cuando los requerimientos nutricionales no pueden ser cubiertos por vía enteral, sobre todo en lactantes y niños con riesgo de desnutrición severo o con alteración funcional severa del tracto gastrointestinal. Las recomendaciones están orientadas a brindar información sobre la composición, dosis, y monitoreo, con la finalidad de evitar deficiencias energéticas aun mayores y por ende consecuencias metabólicas. Tras una evaluación nutricional precoz se puede prever que la nutrición por vía enteral no será suficiente para cubrir al menos un 60% de las necesidades calóricas en por lo menos 4-5 días, por lo que la nutrición parenteral complementaria puede instaurarse antes de que exista un deterioro nutricional mayor (Joosten, Embleton, Yan, Senterre, & group, 2018) (Mehta, y otros, 2017). Dado que se relaciona a la nutrición parenteral con riesgos de infecciones, existen estudios en los cuales se indica que retrasar la administración de la NP durante la primera semana disminuye la incidencia de infecciones y acorta los días de hospitalización en la terapia intensiva, aunque siempre debe de individualizarse cada caso conforme al estado nutricional del paciente y su contexto patológico, y no como contraindicación absoluta de inicio precoz en pacientes con riesgo de desnutrición alto (Fell, Bitetto, & Skillman, 2023). Como conclusión, la NP no debe de considerarse como solo una terapia de rescate ya que en los casos en que exista riesgo nutricional severo, mala tolerancia enteral o necesidad de soporte metabólico intensivo, su inicio esta justificado y puede tener un impacto positivo en la recuperación clínica y nutricional del paciente, previniendo carencias nutricionales (Joosten, Embleton, Yan, Senterre, & group, 2018).
Referencias
Fell, D., Bitetto, E., & Skillman, H. (2023). Timing of enteral nutrition and parenteral nutrition in the PICU. NCP Nutrition in Clinical Practice. doi:10.1002/ncp.11050
Joosten, K., Embleton, N., Yan, W., Senterre, T., & ESPGHAN/ESPEN/ESPR/CSPEN. (2018). ESPGHAN/ESPEN/ESPR/CSPEN guidelines on pediatric parenteral nutrition: Energy. Clinical Nutrition, 2309-2314. doi:10.1016/j.clnu.2018.06.944
Mehta, N., Skillman, H., Irving, S., Coss-Bu, J., Vermilyea, S., Farrington, A., . . . Braunschweig, C. (2017). Guidelines for the Provision and Assessment of Nutrition Support Therapy in the Pediatric Critically Ill Patient: Society of Critical Care Medicine and American Society for Parenteral and Enteral Nutrition. Journal of Parenteral and Enteral Nutrition, 706.742. doi:10.1177/0148607117711387