La calidad de vida se entiende como un concepto multidimensional que integra la percepción que tiene la persona sobre su bienestar físico, psicológico y social, en relación con el contexto en el que vive. La OMS la define como la percepción del individuo sobre su posición en la vida, considerando su entorno cultural, valores, objetivos y expectativas (OMS, 1995). Esta definición resalta que la calidad de vida no depende únicamente de la salud física, sino también de factores sociales y personales.
La relación entre calidad de vida y bienestar social es directa, ya que el acceso a educación, empleo, vivienda, servicios de salud y redes de apoyo influye significativamente en el nivel de bienestar percibido. Cuando las condiciones sociales son favorables, se fortalecen las oportunidades de desarrollo personal y colectivo, lo que mejora la calidad de vida.
Las condiciones de salud afectan de manera importante la calidad de vida, especialmente en personas con enfermedades crónicas o trastornos mentales, debido a las limitaciones físicas, emocionales y sociales que pueden generar. Por ejemplo, una persona con diabetes mal controlada puede ver afectada su calidad de vida por las restricciones en su rutina diaria y el impacto emocional asociado al manejo de la enfermedad.
Referencias
Organización Mundial de la Salud. (1995). The World Health Organization quality of life assessment (WHOQOL): Position paper. WHO.
Urzúa, A., & Caqueo-Urízar, A. (2012). Calidad de vida: Una revisión teórica del concepto. Terapia Psicológica, 30(1), 61–71.