Hola Diana! Respondiendo a tu pregunta:
La integración del DUA, metodologías activas y la evaluación formativa promueven aulas educativas inclusivas y adaptables al reconocer la diversidad del estudiantado y activar las redes estratégicas, emocionales y de reconocimiento a través de diversas formas de representación, acción, expresión e implicación (Yépez, 2025, Clase 5). Esto conlleva lograr un aprendizaje significativo y profundo, porque los alumnos asocian lo que ya saben con lo que aprenden, se involucran activamente y reciben retroalimentación constante, lo cual refuerza su autonomía y motivación ((Yépez, 2025, Clase 6). Asimismo, el diseño de ambientes accesibles tiene en cuenta dimensiones emocionales, sensoriales y cognitivas, fomentando un ambiente de pertenencia y bienestar ((Yépez, 2025, Clase 7).
Sin embargo, su aplicación también presenta desafíos como programas rígidos, métodos de evaluación tradicionales, falta de capacitación para los docentes y escasez de recursos tecnológicos. Además, se mantiene la dificultad de identificar y controlar barreras emocionales y cognitivas que no son visibles, lo que puede afectar la participación del alumnado (Yépez, 2025, Clase 7). Por lo tanto, para implementar este enfoque es necesario realizar transformaciones pedagógicas que hagan posible establecer la inclusión desde el comienzo y no únicamente a través de modificaciones posteriores.
La integración del DUA, metodologías activas y la evaluación formativa promueven aulas educativas inclusivas y adaptables al reconocer la diversidad del estudiantado y activar las redes estratégicas, emocionales y de reconocimiento a través de diversas formas de representación, acción, expresión e implicación (Yépez, 2025, Clase 5). Esto conlleva lograr un aprendizaje significativo y profundo, porque los alumnos asocian lo que ya saben con lo que aprenden, se involucran activamente y reciben retroalimentación constante, lo cual refuerza su autonomía y motivación ((Yépez, 2025, Clase 6). Asimismo, el diseño de ambientes accesibles tiene en cuenta dimensiones emocionales, sensoriales y cognitivas, fomentando un ambiente de pertenencia y bienestar ((Yépez, 2025, Clase 7).
Sin embargo, su aplicación también presenta desafíos como programas rígidos, métodos de evaluación tradicionales, falta de capacitación para los docentes y escasez de recursos tecnológicos. Además, se mantiene la dificultad de identificar y controlar barreras emocionales y cognitivas que no son visibles, lo que puede afectar la participación del alumnado (Yépez, 2025, Clase 7). Por lo tanto, para implementar este enfoque es necesario realizar transformaciones pedagógicas que hagan posible establecer la inclusión desde el comienzo y no únicamente a través de modificaciones posteriores.