En el paciente pediátrico hospitalizado, la nutrición parenteral no debe considerarse exclusivamente una terapia de rescate, sino una intervención precoz, racional y basada en riesgo, indicada cuando la nutrición enteral no es factible o resulta insuficiente para cubrir los requerimientos nutricionales, especialmente en pacientes críticos, lactantes pequeños y niños con alto riesgo nutricional.
La NP no debe retrasarse cuando existe incapacidad real o previsible para cubrir ≥60% de los requerimientos por vía enteral, como: recién nacidos y lactantes de alto riesgo (escasas reservas energéticas y alta vulnerabilidad a déficit proteico precoz), pacientes pediátricos críticamente enfermos (NP precoz (día 3–5) si la NE es inviable o insuficiente, evitando tanto el ayuno prolongado como la sobrealimentación), patología gastrointestinal que contraindica la NE (la NP no es rescate, sino terapia primaria temporal) y paciente con desnutrición moderada–severa al ingreso (el ayuno hospitalario agrava el estado nutricional y empeora el pronóstico.)
Enfoque actual recomendado (guías ESPGHAN/ESPEN/ASPEN): priorizar NE temprana (12–48 h), evaluar diariamente tolerancia y adecuación e Iniciar NP (NE esté contraindicada o sea insuficiente, El riesgo nutricional sea alto y se prevea ayuno >3–5 días (según edad y estado nutricional)
Referencias:
- Fivez, T., et al. (2016). Early versus late parenteral nutrition in critically ill children. New England Journal of Medicine, 374(12), 1111–1122. https://doi.org/10.1056/NEJMoa1514762
- Mehta, N. M., et al. (2017). Guidelines for the provision and assessment of nutrition support therapy in the pediatric critically ill patient. JPEN, 41(5), 706–742.
- Koletzko, B., et al. (2020). ESPGHAN/ESPEN/ESPR guidelines on pediatric parenteral nutrition. Clinical Nutrition, 39(2), 433–465.
- Marino, L. V., et al. (2018). Nutrition support in critically ill children. The Lancet Child & Adolescent Health, 2(5), 363–373.