Dentro de las entrevistas laborales, pueden ser realizadas de manera presencial o virtual, entre los que se fomenta el contexto organizacional, teniendo en cuenta el perfil del puesto a cubrir y las competencias que se deben evaluar. Dichos elementos resultan fundamentales para establecer que modalidad de entrevista es la más adecuada en cada proceso de selección. Teniendo en cuenta la libertad del formato utilizado, el propósito central de la entrevista es recopilar información apropiada, válida y suficiente que sustente una toma de decisiones objetiva e integral con las necesidades de la organización.
Por ello, cuando el objetivo principal es evaluar competencias técnicas, conductuales o habilidades interpersonales se requieren observaciones directas: teniendo en cuenta el liderazgo, comunicación asertiva, así pues la entrevista presencial suele ofrecer mayores ventajas, porque permite una apreciación integral del lenguaje verbal y no verbal del candidato. En diferencia, cuando se prioriza la eficiencia del proceso, la optimización del tiempo o existen limitaciones asociadas a la distancia geográfica entre la organización y el postulante, la entrevista virtual se presenta como una opción funcional y estratégica, sin que ello implique una disminución significativa en la calidad de la información obtenida.
Asimismo, resulta fundamental definir con claridad el enfoque de la entrevista dentro del proceso de selección. En las fases iniciales, la entrevista suele orientarse a la recolección de información básica, teniendo en cuenta como: datos personales, trayectoria académica y experiencia laboral previamente consignada en la hoja de vida. Ahora, cuando se trata de entrevistas por competencias, el énfasis se traslada hacia el análisis profundo de conductas observables, habilidades técnicas y competencias diagonales necesarias para el desempeño efectivo del puesto, lo que exige una mayor estructuración y profundidad en la formulación de preguntas (Pereira, 2023).
Desde otro punto de vista, Lorenzo (2022) subraya la efectividad de las estrategias de comunicación en la entrevista laboral y destaca un aspecto crítico del proceso: la presencia de sesgos cognitivos. El autor señala que las entrevistas son particularmente vulnerables a desviarse como el efecto halo, la heurística de disponibilidad y el sesgo de confirmación, los cuales influyen directamente en la percepción del entrevistador y comprometen la objetividad de la evaluación. En el resultado de la investigación, se observó una tendencia a la subjetividad en los procesos de selección, lo que originó en recomendaciones orientadas a fortalecer la formación de los entrevistadores en el reconocimiento y control de sesgos, promover una preparación estratégica de los postulantes y, a nivel organizacional, incorporar herramientas estructuradas complementarias como pruebas técnicas, entrevistas estructuradas y assessment centers.
Al semejar las entrevistas virtuales y presenciales, se resalta diferencias significativas en la dinámica del intercambio de información, aunque las dos entrevistas comparten un mismo objetivo evaluativo. En la entrevista virtual, el lenguaje corporal puede verse parcialmente limitado por la mediación tecnológica; sin embargo, el entrevistado suele proceder en un entorno familiar que favorece la comodidad, reduce la ansiedad y facilita la fluidez discursiva. Para los entrevistadores con experiencia, este espacio virtual puede incluso incrementar el nivel de inmersión en el proceso, promoviendo una mayor atención a detalles como la gestualidad facial, el tono de voz y la coherencia del discurso.
De acuerdo con los hallazgos de Villarreal y Cid (2022), la entrevista virtual puede percibirse como un procedimiento formal y confiable siempre que la organización cumpla con la normativa vigente en materia de protección de datos personales y solicite la aprobación de manera que sea informado el candidato para la grabación de la sesión. Estas prácticas fortalecen la percepción de transparencia y seguridad del proceso. En cambio, las entrevistas presenciales tienden a propiciar un diálogo más espontáneo y cercano, lo que favorece una mayor profundización en las respuestas y una interacción comunicativa más rica.
Para garantizar resultados favorables en ambas modalidades, es indispensable que las entrevistas sigan lineamientos claros que aseguren la calidad del proceso sin perder la sutileza comunicativa. Entre estos lineamientos se componen de: definir y comunicar el objetivo de la entrevista desde el inicio, establecer un tiempo adecuado de interacción, cuidar el entorno físico o virtual, minimizar ruidos o distracciones, realizar pruebas de conectividad en entrevistas virtuales y, de manera prioritaria, analizar previamente la información del candidato. Un elemento integral y clave en ambas modalidades es el rapport, entendido como la capacidad de generar un ambiente de confianza mediante la escucha activa, la empatía, la adaptación mutua, el uso adecuado del lenguaje corporal y un tono de voz ármonico, aspectos que contribuyen significativamente a la fluidez y efectividad de la entrevista (Moreira & Ma, 2021).
Referencias
Lorenzo, M. (2022). Estrategias de comunicación y sesgos cognitivos en la entrevista laboral. Revista de Psicología Organizacional, 14(2), 45–62.
Moreira, J., & Ma, X. (2021). Rapport y comunicación efectiva en procesos de selección de personal. Journal of Human Resource Management, 9(1), 33–48.
Pereira, L. (2023). La entrevista por competencias como herramienta clave en la selección de talento humano. Editorial Académica.
Villarreal, P., & Cid, R. (2022). Entrevistas virtuales y percepción de confiabilidad en los procesos de selección. Revista Iberoamericana de Gestión del Talento, 11(3), 78–91.