Tanto la fibrosis quística (FQ) como las cardiopatías
congénitas (CC) comparten un elemento fisiopatológico clave:
Aumento crónico
del gasto energético asociado a inflamación, trabajo respiratorio o cardíaco
elevado y, en muchos casos, ingesta insuficiente.
Razones clave:
1. Previene el deterioro del estado nutricional
El bajo peso y la falla de crecimiento se asocian a peor función pulmonar en FQ y mayor morbilidad y mortalidad en CC.
El déficit energético precede al deterioro clínico.
2. Mejora el pronóstico clínico
En FQ, un buen estado nutricional se correlaciona directamente con mejor FEV1, menor número de exacerbaciones y mayor supervivencia.
En CC, un adecuado aporte energético reduce complicaciones infecciosas, mejora la tolerancia quirúrgica y favorece la recuperación postoperatoria.
3. Reduce el catabolismo y la pérdida de masa magra
La inflamación crónica induce catabolismo proteico; el aporte proteico adecuado ayuda a preservar masa muscular y función inmunológica.
4. Es una intervención temprana y modificable
A diferencia de otros factores (gravedad de la cardiopatía o genotipo en FQ), la nutrición puede optimizarse precozmente y tiene impacto directo.
Enfoque práctico de la intervención
Aporte energético: 120–150 % de los requerimientos para la edad (según condición clínica)
Proteínas: elevadas para edad y peso
Fraccionamiento de la alimentación
Uso temprano de suplementos nutricionales orales o enterales si no se alcanzan requerimientos
En FQ: siempre acompañada de adecuada terapia con enzimas pancreáticas
Referencias
Stallings VA, Stark LJ, Robinson KA, Feranchak AP, Quinton H. Evidence-based practice recommendations for nutrition-related management of children and adults with cystic fibrosis. J Am Diet Assoc. 2008;108(5):832–839.
Mehta NM, Duggan CP. Nutritional deficiencies during critical illness. Pediatr Clin North Am. 2009;56(5):1143–1160.
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