Nutrición enteral vs parenteral en el niño hospitalizado

Re: Nutrición enteral vs parenteral en el niño hospitalizado

by CAROLINA MICHELLE PEñALOZA ORELLANA -
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La nutrición parenteral durante muchos años ha sido utilizada y considerada principalmente como una terapia de rescate en caso de que los pacientes tengan o presenten un riesgo de desnutrición al utilizar otros tipos de soporte nutricional (enteral, oral, etc.) no sea suficiente ya sea porque no se cubran los requerimientos necesarios o por alguna complicación. En la actualidad, la nutrición parenteral se considera como primera opción en el recién nacido pretérmino (RNPT) en donde según la guía de práctica clínica SEGHNP debe administrarse precozmente (en las primeras 24 horas) para evitar la desnutrición temprana; así como en pacientes en los que el tracto gastrointestinal no funciona correctamente o requiera un reposo, como es el caso de una obstrucción intestinal, enfermedades inflamatorias intestinales, malformaciones intestinales, entre otros.

Guías internacionales tales como American Society for Parenteral and Enteral Nutrition (ASPEN) y de la Society of Critical Care Medicine para pacientes críticos pediátricos mencionan la importancia de evaluar el riesgo nutricional e iniciar soporte nutricional temprano cuando la NE no es posible o es insuficiente, considerando NP dentro de la primera semana en pacientes con alto riesgo o desnutrición significativa. Además, las guías de ESPGHAN/ESPEN/ESPR/CSPEN sobre nutrición parenteral pediátrica recomiendan no iniciar NP durante la primera semana de ingreso en pacientes críticos sin indicación clara de NP, pero enfatizan su papel cuando se anticipa intolerancia enteral prolongada o cuando la NE no cubrirá los requerimientos, por lo cual sería su indicación.

Considerando lo planteado, la NP debe integrarse pronto y de forma individualizada en escenarios bien definidos que la requieran como en niños críticos con malnutrición, falla intestinal, cirugía gastrointestinal compleja, o cuando la NE es imposible o insuficiente por más de 3–5 días. La NP debe considerarse de acuerdo con la evaluación de riesgo clínico y nutricional, no exclusivamente como rescate, con decisiones guiadas por evaluación integral, monitoreo estrecho y estrategias para transición a NE u oral tan pronto sea posible.

BIBLIOGRAFIA:
American Society for Parenteral and Enteral Nutrition (ASPEN). (2023). Clinical Guidelines: Nutrition Support of the Critically Ill Child. Journal of Parenteral and Enteral Nutrition.

Joosten, K. F., Coetzee, A., Lapillonne, A., & Kerklaan, D. (2018). ESPGHAN/ESPEN/ESPR/CSPEN guidelines on pediatric parenteral nutrition: Energy. Clinical Nutrition, 37(6), 2309-2314. https://doi.org/10.1016/j.clnu.2018.06.944