Cáncer pediátrico y en adolescentes

Cáncer pediátrico y en adolescentes

by MELANIE CAMILA PUENTE TRUJILLO -
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1. ¿Cuáles son los síntomas B en los linfomas?

En los linfomas, tanto de Hodgkin como no Hodgkin, se describen los llamados síntomas B, que corresponden a manifestaciones sistémicas asociadas a una mayor actividad de la enfermedad. Su identificación es clínicamente relevante, ya que influye en la estadificación, el pronóstico y las decisiones terapéuticas. Los síntomas B incluyen:

  • Fiebre persistente e inexplicada, generalmente mayor a 38 °C, sin evidencia de infección.

  • Sudoración nocturna intensa, recurrente, que puede empapar la ropa o las sábanas.

  • Pérdida de peso involuntaria, superior al 10 % del peso corporal en un período aproximado de seis meses.


  • 2- ¿Qué síntomas y signos nos hacen sospechar un tumor infantil?

El cáncer en niños y adolescentes suele presentarse con síntomas inespecíficos, por lo que es fundamental reconocer signos de alarma persistentes, progresivos o sin causa aparente, especialmente cuando no responden a tratamientos habituales. Entre los principales hallazgos se destacan:

A. Manifestaciones generales

  • Fiebre prolongada sin foco claro.

  • Pérdida de peso, disminución del apetito, fatiga marcada y decaimiento.

  • Sudoración nocturna recurrente.

  • Dolor persistente, especialmente nocturno.

B. Ganglios y masas

  • Adenopatías duras, no dolorosas, de crecimiento progresivo o localizadas en región supraclavicular.

  • Masa abdominal palpable, distensión progresiva o saciedad precoz.

  • Signos de masa mediastínica, como tos persistente, disnea, ortopnea, estridor o edema facial.

C. Signos hematológicos

  • Palidez y cansancio extremo (anemia).

  • Aparición de moretones, petequias o sangrados sin causa aparente.

  • Infecciones frecuentes o graves.

  • Dolor óseo o articular persistente, cojera o dolor que despierta al niño.

  • Hepatomegalia o esplenomegalia.

D. Manifestaciones neurológicas

  • Cefalea progresiva, especialmente matutina.

  • Vómitos repetidos o en proyectil sin causa gastrointestinal.

  • Cambios de conducta, alteraciones del rendimiento escolar o somnolencia.

  • Convulsiones, trastornos visuales o alteraciones de la marcha y el equilibrio.

E. Otros signos de alarma

  • Leucocoria o estrabismo de inicio reciente.

  • Masa ósea o de partes blandas que aumenta de tamaño.

  • Dolor o masa testicular indolora.

  • Síntomas respiratorios persistentes que no responden al tratamiento convencional.

  • Alteraciones endocrinas inusuales, como pubertad precoz.

El reconocimiento temprano de estos signos y síntomas permite una evaluación oportuna y derivación precoz, lo que se traduce en un diagnóstico más temprano y mejores resultados en el tratamiento del cáncer pediátrico.


Bibliografía: