1. ¿Cuáles son los síntomas B en los linfomas?
En los linfomas, tanto de Hodgkin como no Hodgkin, se describen los llamados síntomas B, que corresponden a manifestaciones sistémicas asociadas a una mayor actividad de la enfermedad. Su identificación es clínicamente relevante, ya que influye en la estadificación, el pronóstico y las decisiones terapéuticas. Los síntomas B incluyen:
-
Fiebre persistente e inexplicada, generalmente mayor a 38 °C, sin evidencia de infección.
-
Sudoración nocturna intensa, recurrente, que puede empapar la ropa o las sábanas.
-
Pérdida de peso involuntaria, superior al 10 % del peso corporal en un período aproximado de seis meses.
2- ¿Qué síntomas y signos nos hacen sospechar un tumor infantil?
El cáncer en niños y adolescentes suele presentarse con síntomas inespecíficos, por lo que es fundamental reconocer signos de alarma persistentes, progresivos o sin causa aparente, especialmente cuando no responden a tratamientos habituales. Entre los principales hallazgos se destacan:
A. Manifestaciones generales
-
Fiebre prolongada sin foco claro.
-
Pérdida de peso, disminución del apetito, fatiga marcada y decaimiento.
-
Sudoración nocturna recurrente.
-
Dolor persistente, especialmente nocturno.
B. Ganglios y masas
-
Adenopatías duras, no dolorosas, de crecimiento progresivo o localizadas en región supraclavicular.
-
Masa abdominal palpable, distensión progresiva o saciedad precoz.
-
Signos de masa mediastínica, como tos persistente, disnea, ortopnea, estridor o edema facial.
C. Signos hematológicos
-
Palidez y cansancio extremo (anemia).
-
Aparición de moretones, petequias o sangrados sin causa aparente.
-
Infecciones frecuentes o graves.
-
Dolor óseo o articular persistente, cojera o dolor que despierta al niño.
-
Hepatomegalia o esplenomegalia.
D. Manifestaciones neurológicas
-
Cefalea progresiva, especialmente matutina.
-
Vómitos repetidos o en proyectil sin causa gastrointestinal.
-
Cambios de conducta, alteraciones del rendimiento escolar o somnolencia.
-
Convulsiones, trastornos visuales o alteraciones de la marcha y el equilibrio.
E. Otros signos de alarma
-
Leucocoria o estrabismo de inicio reciente.
-
Masa ósea o de partes blandas que aumenta de tamaño.
-
Dolor o masa testicular indolora.
-
Síntomas respiratorios persistentes que no responden al tratamiento convencional.
-
Alteraciones endocrinas inusuales, como pubertad precoz.
El reconocimiento temprano de estos signos y síntomas permite una evaluación oportuna y derivación precoz, lo que se traduce en un diagnóstico más temprano y mejores resultados en el tratamiento del cáncer pediátrico.
Bibliografía:
-
Dommett, M., Redaniel, T., Stevens, C., Martin, M., & Hamilton, W. (2013). Risk of childhood cancer with symptoms in primary care. British Journal of General Practice, 63(606), e22–e29. https://doi.org/10.3399/bjgp13x660742
Connors, J. (2005). State-of-the-Art Therapeutics: Hodgkin’s Lymphoma. Journal of Clinical Oncology, 23(26), 6400–6408. https://doi.org/10.1200/JCO.2005.05.016