Nutrición enteral vs parenteral en el niño hospitalizado

Re: Nutrición enteral vs parenteral en el niño hospitalizado

by CAROLINA MICHELLE PEñALOZA ORELLANA -
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La nutrición parenteral (NP) en pediatría ha evolucionado de ser una terapia de último recurso a convertirse en una intervención temprana estratégica en contextos clínicos específicos, especialmente cuando la nutrición enteral (NE) es insuficiente o inviable. Esta perspectiva está respaldada por guías internacionales actualizadas que enfatizan la individualización y el momento oportuno de la terapia nutricional.

Según las guías de la ESPGHAN/ESPEN 2021, la NP debe iniciarse precozmente (dentro de las 24-48 horas) en pacientes críticamente enfermos cuando la NE está contraindicada o no es posible alcanzar ≥60% de los requerimientos energéticos después de 3-5 días de intento de NE. Esto representa un cambio paradigmático: ya no debemos esperar al "fracaso enteral completo", sino anticipar el déficit nutricional. En contextos como el postoperatorio de cirugía mayor gastrointestinal, quemaduras extensas, íleo paralítico persistente o pancreatitis grave, la NP temprana previene la pérdida acelerada de masa muscular y modula la respuesta inflamatoria.

La evidencia demuestra que la NP precoz, adecuadamente dosificada y monitorizada, reduce las complicaciones infecciosas, la duración de la ventilación mecánica y la estancia hospitalaria en poblaciones seleccionadas. Sin embargo, esto no significa reemplazar sistemáticamente la NE, que sigue siendo la primera opción por sus beneficios fisiológicos. La clave está en el balance riesgo-beneficio individualizado: evaluar la reserva nutricional basal, la enfermedad de base, la duración previsible de la intolerancia enteral y los riesgos metabólicos/infecciosos de la NP.

Para garantizar la eficacia de este enfoque proactivo, es fundamental implementar un monitoreo bioquímico riguroso que prevenga el síndrome de realimentación y las alteraciones hidroelectrolíticas. La gestión de la NP debe ser liderada por equipos multidisciplinarios de soporte nutricional, cuya función sea no solo el inicio oportuno, sino la desescalada progresiva de la NP en favor de la vía enteral tan pronto como la integridad funcional del tracto digestivo lo permita. En última instancia, la NP pediátrica contemporánea no es meramente una terapia de rescate, sino una herramienta de soporte metabólico activo que, cuando se indica con criterios estrictos y en ventanas temporales adecuadas, puede cambiar significativamente el pronóstico nutricional y clínico del niño hospitalizado.

Bibliografía
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Joosten, K. F., Coetzee, A., Lapillonne, A., & Kerklaan, D. (2018). ESPGHAN/ESPEN/ESPR/CSPEN guidelines on pediatric parenteral nutrition: Energy. Clinical Nutrition, 37(6), 2309-2314.