Estoy de acuerdo con el comentario de mi compañera Raissa Carrillo, puesto que el Design Thinking contribuye al desarrollo de soluciones centradas en el usuario en sistemas sanitarios complejos porque parte de una comprensión profunda de las experiencias, necesidades y expectativas reales de los pacientes y demás actores involucrados. La evidencia científica muestra que este enfoque permite identificar problemas latentes que no siempre son visibles desde perspectivas exclusivamente técnicas o administrativas. En la revisión publicada en Preventing Chronic Disease se destaca que el Design Thinking favorece intervenciones más ajustadas a las realidades de los usuarios al incorporar empatía, observación directa y co-creación en el proceso de diseño (Bazzano et al., 2017). Este planteamiento es coherente con el modelo de atención centrada en la persona promovido por la Organización Mundial de la Salud (2021), que enfatiza el respeto por valores, creencias y contextos socioculturales en la prestación de servicios de salud.
Además, permite ajustar las intervenciones antes de su implementación definitiva, reduciendo riesgos y aumentando la pertinencia en entornos complejos. La revisión en BMC Medical Education subraya que este proceso fomenta habilidades colaborativas y una cultura de innovación en los profesionales sanitarios, fortaleciendo la capacidad de co-crear soluciones con los propios usuarios (Altman et al., 2018).
En conjunto, la evidencia sugiere que la aplicación sistemática del Design Thinking no solo mejora la experiencia del paciente, sino que contribuye a que los sistemas de salud sean más humanos, inclusivos y adaptativos frente a los desafíos contemporáneos.
Referencias Bibliográficas
• Bazzano, A. N., Martin, J., Hicks, E., Faughnan, M., & Murphy, L. (2017). Design thinking in health care. Preventing Chronic Disease, 14, E117. https://doi.org/10.5888/pcd14.170128
• Altman, M., Huang, T. T. K., & Breland, J. Y. (2018). A qualitative review of the design thinking framework in health professions education. BMC Medical Education, 18(1), 1–8. https://doi.org/10.1186/s12909-018-1394-4
• Memon, M. M., Carroll, N., & Crowley, K. (2025). Design thinking in cancer care: A systematic literature review. Digital health, 11, 20552076241313279. https://doi.org/10.1177/20552076241313279
Además, permite ajustar las intervenciones antes de su implementación definitiva, reduciendo riesgos y aumentando la pertinencia en entornos complejos. La revisión en BMC Medical Education subraya que este proceso fomenta habilidades colaborativas y una cultura de innovación en los profesionales sanitarios, fortaleciendo la capacidad de co-crear soluciones con los propios usuarios (Altman et al., 2018).
En conjunto, la evidencia sugiere que la aplicación sistemática del Design Thinking no solo mejora la experiencia del paciente, sino que contribuye a que los sistemas de salud sean más humanos, inclusivos y adaptativos frente a los desafíos contemporáneos.
Referencias Bibliográficas
• Bazzano, A. N., Martin, J., Hicks, E., Faughnan, M., & Murphy, L. (2017). Design thinking in health care. Preventing Chronic Disease, 14, E117. https://doi.org/10.5888/pcd14.170128
• Altman, M., Huang, T. T. K., & Breland, J. Y. (2018). A qualitative review of the design thinking framework in health professions education. BMC Medical Education, 18(1), 1–8. https://doi.org/10.1186/s12909-018-1394-4
• Memon, M. M., Carroll, N., & Crowley, K. (2025). Design thinking in cancer care: A systematic literature review. Digital health, 11, 20552076241313279. https://doi.org/10.1177/20552076241313279