Estoy de acuerdo con la participación de mi compañera Dayana Briones, puesto que la metodología de Design Thinking posee un alto potencial transformador en los sistemas de salud al promover una perspectiva sistemática basada en la empatía, la comprensión profunda de las necesidades de los pacientes y la co-creación con múltiples actores. La literatura científica demuestra que este enfoque permite identificar problemas auténticos desde la experiencia del usuario, más allá de los análisis exclusivamente técnicos. En la revisión publicada en Preventing Chronic Disease se señala que el Design Thinking facilita el desarrollo de intervenciones más pertinentes y sostenibles al integrar deseabilidad para el usuario, viabilidad organizacional y factibilidad técnica, elementos clave en entornos sanitarios caracterizados por alta complejidad clínica y organizacional (Bazzano et al., 2017).
De igual manera, se fomenta la colaboración interdisciplinaria y la participación activa de pacientes y profesionales en el diseño de servicios, lo cual incrementa la probabilidad de implementar mejoras efectivas y duraderas. La revisión en BMC Medical Education destaca que este método fortalece competencias colaborativas y promueve culturas organizacionales orientadas a la innovación, facilitando soluciones adaptadas a situaciones reales y contextos dinámicos (Altman et al., 2018).
Referencias Bibliográficas
• Bazzano, A. N., Martin, J., Hicks, E., Faughnan, M., & Murphy, L. (2017). Design thinking in health care. Preventing Chronic Disease, 14, E117. https://doi.org/10.5888/pcd14.170128
• Altman, M., Huang, T. T. K., & Breland, J. Y. (2018). A qualitative review of the design thinking framework in health professions education. BMC Medical Education, 18(1), 1–8. https://doi.org/10.1186/s12909-018-1394-4
• Memon, M. M., Carroll, N., & Crowley, K. (2025). Design thinking in cancer care: A systematic literature review. Digital health, 11, 20552076241313279. https://doi.org/10.1177/20552076241313279
De igual manera, se fomenta la colaboración interdisciplinaria y la participación activa de pacientes y profesionales en el diseño de servicios, lo cual incrementa la probabilidad de implementar mejoras efectivas y duraderas. La revisión en BMC Medical Education destaca que este método fortalece competencias colaborativas y promueve culturas organizacionales orientadas a la innovación, facilitando soluciones adaptadas a situaciones reales y contextos dinámicos (Altman et al., 2018).
Referencias Bibliográficas
• Bazzano, A. N., Martin, J., Hicks, E., Faughnan, M., & Murphy, L. (2017). Design thinking in health care. Preventing Chronic Disease, 14, E117. https://doi.org/10.5888/pcd14.170128
• Altman, M., Huang, T. T. K., & Breland, J. Y. (2018). A qualitative review of the design thinking framework in health professions education. BMC Medical Education, 18(1), 1–8. https://doi.org/10.1186/s12909-018-1394-4
• Memon, M. M., Carroll, N., & Crowley, K. (2025). Design thinking in cancer care: A systematic literature review. Digital health, 11, 20552076241313279. https://doi.org/10.1177/20552076241313279