PREGUNTA 2

PREGUNTA 2

by DELIA ALEXANDRA POMA PINEDA -
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La identificación correcta del paciente es el primer objetivo internacional de seguridad y la base de cualquier acto clínico seguro. Sin embargo, su cumplimiento sostenido enfrenta barreras estructurales y conductuales críticas. Desde mi perspectiva, identifico dos desafíos principales:

1. La transición de una "cultura de cumplimiento" a una "cultura de seguridad"

Según mi experiencia, el mayor obstáculo es la percepción de esta práctica como una carga administrativa o un trámite burocrático. Cuando el profesional de salud no comprende el "por qué" detrás del brazalete, cae en la ceguera de habituación, omitiendo la verificación activa antes de procedimientos críticos como la administración de medicamentos o la toma de muestras.

Como señala la Joint Commission International (JCI), los errores de identificación suelen ser el resultado de fallas en los sistemas y procesos, pero se exacerban por la falta de una cultura organizacional donde la seguridad sea el valor central sobre la rapidez de la atención. Sin una verdadera conciencia del riesgo, la identificación se vuelve un acto mecánico propenso al error.

2. El empoderamiento y la participación activa del paciente

El segundo desafío es integrar al paciente como una barrera de defensa. No basta con colocar una pulsera; es necesario informar al paciente y a su familia sobre su derecho y deber de ser identificados. El paciente debe ser un actor vigilante que exija la verificación de sus datos antes de cualquier intervención. La falta de educación al usuario convierte a la pulsera en un objeto pasivo, perdiendo su función de seguridad dinámica.

"La participación del paciente en su propia seguridad es una de las estrategias más eficaces para reducir la incidencia de errores en la atención sanitaria" (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2021).

Para que el cumplimiento sea sostenido, las instituciones deben ir más allá de la dotación de insumos (brazaletes). Se requiere un liderazgo que promueva la seguridad psicológica, donde el personal se sienta motivado a verificar y reportar, y una estrategia de comunicación que posicione al paciente como el último filtro de seguridad en la cadena de atención.


Considerando que la identificación del paciente es el primer paso crítico en la seguridad, ¿qué estrategias específicas proponen para que el personal de salud deje de percibir el uso de la doble identificación como una 'carga administrativa' y lo integre como un valor ético innegociable en su práctica diaria?



Referencias

Joint Commission International. (2020). Estándares de acreditación de hospitales de la Joint Commission International (7ma ed.). Joint Commission Resources.

Organización Mundial de la Salud. (2021). Plan de Acción Mundial para la Seguridad del Paciente 2021-2030: Hacia la eliminación de los daños evitables en la atención de salud.


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Re: PREGUNTA 2

by ALVARO MAURICIO NARVAEZ LUCERO -
El análisis resulta especialmente pertinente al identificar que uno de los principales desafíos en la identificación correcta del paciente no es la falta de insumos, sino la persistencia de una cultura de cumplimiento meramente formal. Coincido en que, cuando esta práctica se percibe como una tarea administrativa, se debilita su sentido clínico y ético, aumentando el riesgo de errores evitables.
En respuesta a la interrogante planteada, considero que una estrategia clave para transformar esta percepción es vincular la doble identificación con eventos reales y consecuencias clínicas concretas, a través de espacios de aprendizaje reflexivo. El análisis de casos reales, eventos centinela o cuasi fallos relacionados con errores de identificación permite que el personal comprenda el impacto directo de esta práctica en la seguridad del paciente, fortaleciendo su valor ético más allá del cumplimiento normativo. Reason (2000) señala que la conciencia del riesgo es un elemento fundamental para modificar conductas inseguras arraigadas en la rutina diaria.
Asimismo, es fundamental integrar la identificación del paciente como un indicador visible de calidad y seguridad, retroalimentando periódicamente al personal sobre su cumplimiento y los resultados obtenidos. La Joint Commission International enfatiza que la medición y devolución de resultados fortalecen la apropiación de las prácticas seguras, al demostrar que estas acciones generan mejoras reales en los procesos asistenciales y no solo responden a exigencias externas.
Finalmente, comparto la relevancia del empoderamiento del paciente y agregaría que este proceso debe institucionalizarse mediante estrategias de comunicación claras y consistentes. Cuando el paciente es invitado explícitamente a participar en su identificación, se refuerza una relación de corresponsabilidad que consolida la doble verificación como un acto profesional ético, transparente y centrado en la persona, alineado con los principios del Plan de Acción Mundial para la Seguridad del Paciente (OMS, 2021).
Referencias
Joint Commission International. (2020). Estándares de acreditación de hospitales de la Joint Commission International (7.ª ed.). Joint Commission Resources.
Organización Mundial de la Salud. (2021). Plan de acción mundial para la seguridad del paciente 2021–2030: Hacia la eliminación de los daños evitables en la atención de salud.
Reason, J. (2000). Human error: Models and management. BMJ, 320(7237), 768–770.
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Re: PREGUNTA 2

by VANESSA VIRGINIA FLORES PERERO -
Estimada Delia,

Tu reflexión aborda un punto neurálgico de la seguridad del paciente: la identificación correcta como acto ético y no meramente operativo. Coincido contigo en que el desafío principal no es técnico, sino cultural. La doble identificación establecida como primer Objetivo Internacional de Seguridad del Paciente por la Joint Commission International (2020) pierde efectividad cuando se ejecuta de forma automática, sin conciencia del riesgo que busca mitigar.

Desde mi criterio, para transformar la percepción de “carga administrativa” en “valor ético innegociable” se requieren al menos cuatro estrategias complementarias:

1. Reforzar el sentido clínico del procedimiento mediante retroalimentación basada en eventos reales.
El personal cambia conductas cuando comprende el impacto tangible del error. Socializar casos reales de eventos adversos por identificación incorrecta analizados bajo enfoque sistémico y no punitivo permite conectar la acción cotidiana con sus consecuencias clínicas. Como señala la World Health Organization (2021), el aprendizaje organizacional a partir del error es un pilar para reducir daños evitables.

2. Integrar la doble identificación como competencia evaluable.
No debe verse como protocolo accesorio, sino como indicador de desempeño clínico. Incluir auditorías observacionales periódicas, retroalimentación constructiva y métricas institucionales visibles fortalece la adherencia. Cuando la institución mide y reconoce el cumplimiento, envía un mensaje claro sobre su prioridad estratégica.

3. Fomentar seguridad psicológica y liderazgo visible.
El liderazgo clínico debe modelar la conducta. Si jefaturas y especialistas verifican activamente la identidad del paciente, legitiman la práctica. Además, promover un entorno donde cualquier miembro del equipo pueda detener un procedimiento ante duda de identificación refuerza la cultura de seguridad, alineándose con el enfoque sistémico promovido por la JCI (2020).

4. Empoderamiento real del paciente como tercera barrera.
Tu aporte sobre participación activa es clave. Desde mi experiencia clínica, cuando el paciente comprende que puede y debe exigir que le pregunten su nombre y fecha de nacimiento antes de un procedimiento, se convierte en un aliado estratégico. La OMS (2021) enfatiza que la participación informada del paciente reduce significativamente errores prevenibles.

En síntesis, la transformación cultural ocurre cuando la identificación deja de ser un paso impuesto y se convierte en un acto consciente de respeto a la dignidad y seguridad del paciente. No se trata solo de colocar un brazalete, sino de validar activamente la identidad en cada punto crítico del proceso asistencial.

Para enriquecer el debate, planteo la siguiente pregunta: ¿debería incorporarse la identificación verbal obligatoria incluso en procedimientos repetitivos o de corta duración, aunque el profesional “conozca” al paciente, para evitar la ceguera de familiaridad?

Referencias

Joint Commission International. (2020). Estándares de acreditación de hospitales de la Joint Commission International (7ma ed.). Joint Commission Resources.
Organización Mundial de la Salud. (2021). Plan de acción mundial para la seguridad del paciente 2021–2030: Hacia la eliminación de los daños evitables en la atención de salud. OMS.