La identificación correcta del paciente es el primer objetivo internacional de seguridad y la base de cualquier acto clínico seguro. Sin embargo, su cumplimiento sostenido enfrenta barreras estructurales y conductuales críticas. Desde mi perspectiva, identifico dos desafíos principales:
1. La transición de una "cultura de cumplimiento" a una "cultura de seguridad"
Según mi experiencia, el mayor obstáculo es la percepción de esta práctica como una carga administrativa o un trámite burocrático. Cuando el profesional de salud no comprende el "por qué" detrás del brazalete, cae en la ceguera de habituación, omitiendo la verificación activa antes de procedimientos críticos como la administración de medicamentos o la toma de muestras.
Como señala la Joint Commission International (JCI), los errores de identificación suelen ser el resultado de fallas en los sistemas y procesos, pero se exacerban por la falta de una cultura organizacional donde la seguridad sea el valor central sobre la rapidez de la atención. Sin una verdadera conciencia del riesgo, la identificación se vuelve un acto mecánico propenso al error.
2. El empoderamiento y la participación activa del paciente
El segundo desafío es integrar al paciente como una barrera de defensa. No basta con colocar una pulsera; es necesario informar al paciente y a su familia sobre su derecho y deber de ser identificados. El paciente debe ser un actor vigilante que exija la verificación de sus datos antes de cualquier intervención. La falta de educación al usuario convierte a la pulsera en un objeto pasivo, perdiendo su función de seguridad dinámica.
"La participación del paciente en su propia seguridad es una de las estrategias más eficaces para reducir la incidencia de errores en la atención sanitaria" (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2021).
Para que el cumplimiento sea sostenido, las instituciones deben ir más allá de la dotación de insumos (brazaletes). Se requiere un liderazgo que promueva la seguridad psicológica, donde el personal se sienta motivado a verificar y reportar, y una estrategia de comunicación que posicione al paciente como el último filtro de seguridad en la cadena de atención.
Considerando que la identificación del paciente es el primer paso crítico en la seguridad, ¿qué estrategias específicas proponen para que el personal de salud deje de percibir el uso de la doble identificación como una 'carga administrativa' y lo integre como un valor ético innegociable en su práctica diaria?
Referencias
Joint Commission International. (2020). Estándares de acreditación de hospitales de la Joint Commission International (7ma ed.). Joint Commission Resources.
Organización Mundial de la Salud. (2021). Plan de Acción Mundial para la Seguridad del Paciente 2021-2030: Hacia la eliminación de los daños evitables en la atención de salud.