PREGUNTA 3: ¿De qué manera el Design Thinking puede facilitar la creación de soluciones centradas en el usuario en contextos de atención sanitaria complejos?
Para responder a la pregunta planteada es importante saber la definición de Design Thinking, básicamente es una metodología de innovación centrada en las personas que busca resolver problemas complejos mediante un enfoque creativo, colaborativo e iterativo. Se basa en comprender profundamente las necesidades, emociones y experiencias de los usuarios (empatía), redefinir los problemas desde su perspectiva, generar múltiples ideas, desarrollar prototipos y evaluarlos continuamente hasta llegar a soluciones viables, deseables y factibles.
En este sentido, facilita la creación de soluciones centradas en el usuario en entornos sanitarios complejos al estructurar procesos de innovación basados en la empatía, la co-creación y la comunicación efectiva. A diferencia de los enfoques tradicionales centrados exclusivamente en la eficiencia operativa, esta metodología prioriza la comprensión profunda de las experiencias, necesidades y emociones de pacientes, familias y profesionales de salud, integrándolos activamente en el diseño de soluciones. La revisión publicada en Preventing Chronic Disease destaca que el uso del Design Thinking en atención sanitaria mejora la calidad en procesos clínicos y organizacionales, al permitir identificar problemas latentes que no siempre son visibles mediante métodos convencionales (Bazzano et al., 2017). Asimismo, una revisión de alcance sobre seguridad del paciente evidencia que la aplicación de estos procesos contribuye a desarrollar soluciones más adaptadas a contextos reales y dinámicos, favoreciendo resultados alineados con las necesidades del usuario final (Bazzano et al., 2017).
En contextos de alta complejidad como por ejemplo: oncología, cuidados intensivos o sistemas hospitalarios interprofesionales; el Design Thinking permite integrar múltiples perspectivas y gestionar la incertidumbre mediante ciclos continuos de retroalimentación. En una revisión sistemática publicada en Digital Health señala que en el ámbito oncológico esta metodología ha permitido co-crear intervenciones que mejoran la experiencia del paciente y la coordinación entre actores del sistema (Memon, M., et al. 2025). De manera complementaria, la revisión en BMC Medical Education subraya que su aplicación en la formación de profesionales de la salud fortalece competencias colaborativas y orientadas al usuario, lo que impacta positivamente en la calidad de la atención (Altman et al., 2019). En conjunto, la evidencia sugiere que el Design Thinking no solo genera soluciones más humanas y contextualizadas, sino que también promueve una cultura organizacional innovadora capaz de responder a la complejidad inherente de los sistemas sanitarios.
Referencias Bibliográficas
· Bazzano, A. N., Martin, J., Hicks, E., Faughnan, M., & Murphy, L. (2017). Design thinking in health care. Preventing Chronic Disease, 14, E117. https://doi.org/10.5888/pcd14.170128
· Altman, M., Huang, T. T. K., & Breland, J. Y. (2018). A qualitative review of the design thinking framework in health professions education. BMC Medical Education, 18(1), 1–8. https://doi.org/10.1186/s12909-018-1394-4
· Memon, M. M., Carroll, N., & Crowley, K. (2025). Design thinking in cancer care: A systematic literature review. Digital health, 11, 20552076241313279. https://doi.org/10.1177/20552076241313279