Denunciar el robo es lo que exige la ley, en mi caso denunciaría el robo y al ladrón. La justicia protege el orden social y evita que la impunidad se normalice. Si no denuncias, aunque los fines sean nobles, estarías tolerando un delito, lo cual puede tener consecuencias a largo plazo para la sociedad (Aristóteles, c. 350 a.C.; MacIntyre, 1981).
Si priorizas el bienestar inmediato de los niños, no denunciar puede justificarse, siguiendo la lógica utilitarista de Mill (1863): el robo produce un bien mayor porque salva vidas y reduce sufrimiento. En este caso, el fin (ayudar a los niños) podría considerarse moralmente superior a la regla (no robar).
La respuesta ética más razonable combina ambas perspectivas: buscar un término medio. Esto implica:
· No ignorar el delito completamente: intentar que la ley se cumpla, pero de manera que los niños no pierdan los recursos.
· Buscar soluciones legales o alternativas de ayuda para el orfanato, por ejemplo: alertar a ONG, al Estado o al sistema de bienestar social para que garantice recursos a los niños.
BIBLIOGRAFIA:
· Aristóteles. (c. 350 a.C.). Ética a Nicómaco (Trad. J. López). Editorial Gredos.
· MacIntyre, A. (1981). Después de la virtud (Trad. M. García). University of Notre Dame Press.
· Mill, J. S. (1863). El utilitarismo (Trad. F. Pérez). Parker, Son, and Bourn.