PREGUNTA 1

Re: PREGUNTA 1

by DAVID ANDRES LEMA VILLENA -
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Estimada colega Cristina Elisa Puente, tu contribución subraya de forma nítida la relevancia de distinguir entre datos científicos fiables y la información incorrecta que se distribuye en redes sociales y medios digitales. Estoy de acuerdo con su planteamiento, según el cual tener acceso a la información en Internet no asegura que los contenidos sean necesariamente de buena calidad. En este contexto, como usted señala, es esencial verificar el origen de la información y consultar bases de datos científicas confiables para asegurar que las decisiones en salud se basen en evidencia científica sólida, no en testimonios o puntos de vista sin soporte académico.
Además, estoy de acuerdo con su análisis acerca de los atributos que normalmente tienen los contenidos científicos, por ejemplo la existencia de estudios estructurados desde el punto de vista metodológico, revisiones sistemáticas y procesos en los cuales participan pares. Estos mecanismos facilitan la evaluación de la validez de los hallazgos y disminuyen el peligro de que se difunda información errónea. Según Eysenbach (2008), en el entorno digital actual, es esencial que los pacientes y los profesionales mejoren sus habilidades de eHealth literacy; esto es, la habilidad para buscar, entender y valorar críticamente la información relacionada con la salud que está disponible en Internet.
En cuanto a la cuestión que usted propone para el debate, pienso que los expertos en salud tienen el potencial de ser fundamentales en la instrucción de la población. Una estrategia eficaz es guiar a los pacientes hacia fuentes fiables de información, como páginas institucionales de entidades sanitarias, manuales clínicos o repositorios científicos. Asimismo, es posible promover el pensamiento crítico en la consulta médica al explicar cómo reconocer indicios de advertencia en los datos digitales, como la falta de referencias científicas, la existencia de afirmaciones absolutas o el fomento de tratamientos sin soporte científico.
Por último, resulta relevante que los profesionales se involucren de manera activa en los espacios digitales, aportando datos claros, fundamentados en evidencia y entendibles para la población en general. La participación de profesionales sanitarios en plataformas digitales, tal y como apuntan Chou, Oh y Klein (2018), puede contribuir a contrarrestar la desinformación y afianzar la confianza pública en las evidencias científicas. Así, se fomenta una ciudadanía que está más informada y tiene la capacidad de tomar decisiones responsables en relación a su salud.
Referencias

Chou, W.-Y. S., Oh, A., & Klein, W. M. P. (2018). Addressing health-related misinformation on social media. JAMA, 320(23), 2417–2418. https://doi.org/10.1001/jama.2018.16865

Eysenbach, G. (2008). Medicine 2.0: Social networking, collaboration, participation, apomediation, and openness. Journal of Medical Internet Research, 10(3), e22. https://doi.org/10.2196/jmir.1030