La evidencia científica confiable se caracteriza por basarse en investigaciones realizadas con métodos rigurosos, revisión por pares y publicación en revistas científicas o instituciones reconocidas.
Según W. Y. S. Chou, Oh y Klein (2021), la desinformación en salud incluye afirmaciones que no cuentan con respaldo científico o que contradicen el consenso de la comunidad científica, lo que puede afectar las decisiones de salud de la población.
En cambio, la información falsa o poco confiable que circula en redes sociales suele difundirse sin evidencia científica, utilizando mensajes llamativos, testimonios personales o titulares sensacionalistas. Este fenómeno se ha relacionado con la llamada infodemia, que consiste en la sobreabundancia de información verdadera o falsa que dificulta a las personas identificar fuentes confiables (Suarez-Lledo & Alvarez-Galvez, 2021).
Desde mi punto de vista, para diferenciar la evidencia científica de la desinformación es importante verificar la fuente de la información, revisar si existen estudios científicos que la respalden y confirmar si proviene de instituciones de salud reconocidas. Además, desarrollar pensamiento crítico permite evitar la difusión de contenidos falsos y promover decisiones informadas en salud.
Ante esta situación y para culminar mi foro planteo la siguiente pregunta ¿Cómo pueden los profesionales de la salud contribuir a educar a la población para identificar información confiable en redes sociales?
BIBLIOGRAFÍA:
-Chou, W. Y. S., Oh, A., & Klein, W. M. P. (2021). Addressing health-related misinformation on social media. JAMA, 320(23), 2417–2418. https://doi.org/10.1001/jama.2020.16865
-Suarez-Lledo, V., & Alvarez-Galvez, J. (2021). Prevalence of health misinformation on social media: Systematic review. Journal of Medical Internet Research, 23(1), e17187.