El acceso a información sanitaria por medio de medios digitales ha cambiado la relación entre médicos y pacientes en nuestra sociedad actual, en la que estos últimos actualmente tienen un papel más activo en el cuidado de su salud sin embargo, este fenómeno ha producido la infoxicación: una saturación de información en la que es complicado localizar evidencias clínicas rigurosas debido a la difusión de datos imprecisos, noticias falsas y consejos pseudocientíficos. En este contexto, el empoderamiento del paciente no puede restringirse a la posibilidad de acceder a información, sino que debe basarse en el desarrollo de habilidades críticas. Por eso es importante examinar las tácticas educativas que se requieren para reforzar la alfabetización digital en el ámbito de la salud y salvar al paciente de los peligros que vienen con la desinformación.
Promover la alfabetización digital en salud (eHealth Literacy) es la estrategia educativa principal para luchar contrala desinformación. No se trata solo de saber utilizar un buscador, sino también de tener la habilidad de buscar, encontrar, entender y valorar información sobre salud en fuentes electrónicas para emplearla en la solución de problemas sanitarios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que la educación debe enfocarse en instruir al paciente para que interroge el origen de los datos, determinando si su fuente es un experto con credenciales verificables, una universidad o una institución acreditada (OMS, 2023).
Una herramienta pedagógica de práctica consiste en la instalación de listas de verificación o "checklists", que son de fácil manejo para el ciudadano ordinario, estrategias tales como la metodología "CRAAP" (Actualidad, Relevancia, Autoridad, Precisión y Propósito) facilitan que el paciente ejecute un filtrado rápido. El National Institute on Aging y otras instituciones aconsejan educar a los pacientes para que sean capaces de detectar señales de advertencia, como promesas de "curas milagrosas", falta de fechas de actualización o ausencia de referencias a investigaciones científicas sometidas a revisión por pares.
Además, la prescripción de dispositivos digitales por parte de los profesionales sanitarios emerge como una estrategia pionera. En lugar de imponer restricciones a la búsqueda en línea, el profesional médico debería desempeñar un papel de orientador, sugiriendo sitios web, aplicaciones y comunidades de pacientes que posean respaldo científico. Esta "receta de enlaces" facilita la orientación del paciente hacia entornos seguros, mitigando la ansiedad derivada de la búsqueda errática en las redes sociales (DKV Quiero Cuidarme, 2024).
En última instancia, resulta esencial incorporar la instrucción en el ámbito del mensaje de confirmación y la operación de los algoritmos. Es imperativo que los pacientes comprendan que las plataformas de medios sociales suelen exhibir contenido que fortalece sus creencias preexistentes o que provoca respuestas emocionales intensas (temor o esperanza), lo cual no siempre se alinea con la veracidad científica. Programas Educativos que fomentan el pensamiento crítico y la "pausa reflexiva" previa a la divulgación o aplicación de recomendaciones sanitarias son esenciales para mitigar la propagación de la desinformación (Digital Family, 2022).
Para concluir, se procederá a la extrapolación de la conclusión propuesta, dejando claro que la potenciación del paciente en contraposición a la infoxicación demanda una transición desde un paradigma informativo pasivo hacia uno educativo crítico. Las tácticas deben centrarse en proporcionar al individuo instrumentos de evaluación autónoma, fomentar la prescripción de fuentes de confianza por parte de los profesionales de la salud y promover una conciencia clara sobre los mecanismos de desinformación digital. Únicamente mediante una sólida alfabetización digital será posible asegurar que la evidencia científica prevalezca sobre el ruido mediático, garantizando que lo crucial en el ámbito de la salud no sea invisible.
Pregunta: ¿Corresponde al profesional médico instruir al paciente sobre la evaluación de fuentes de información sanitaria, o dicha responsabilidad debería ser delegada al sistema educativo formal?"
Bibliografía:
Digital Family. (2022). Cómo afectan la infoxicación y la infodemia en nuestra salud mental. Innovando Juntos. Recuperado de https://digitalfamily.mx/innovandojuntos/como-afectan-la-infoxicacion-y-la-infodemia-en-nuestra-salud-mental/
DKV Quiero Cuidarme. (2024). Sobrecarga informativa o infoxicación, ¿cómo nos afecta? Recuperado de https://quierocuidarme.dkv.es/ocio-y-bienestar/sobrecarga-informativa-o-infoxicacion
National Institute on Aging. (s. f.). Información sobre salud confiable: ¿Se encuentra en internet? National Institutes of Health. Recuperado de https://www.nia.nih.gov/espanol/informacion-sobre-salud/confiable-informacion-sobre-salud-se-encuentra-internet
Organización Panamericana de la Salud. (2022). Infoxicación en salud: la sobrecarga de información sobre salud en la web y el riesgo de que lo importante se haga invisible. PAHO/OPS. Recuperado de https://iris.paho.org/handle/10665.2/34334
World Health Organization. (s. f.). Desinformación y salud pública (Preguntas y respuestas). Recuperado de https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/disinformation-and-public-health
World Health Organization. (2023). Global principles for identifying credible sources of health information on social media. Recuperado de https://www.who.int/teams/digital-health-and-innovation/digital-channels/global-principles-for-identifying-credible-sources-of-health-information-on-social-media