Frente a este dilema podría considerarse la perspectiva ética del utilitarismo que se supone que busca maximizar el bienestar general. Esto permitirá que los niños reciban el dinero podría justificar el acto ilegal del robo, ya que el beneficio real supera el daño directo al banco. Por otro laso, esta postura también plantea riesgos como normalizar o aceptar delitos con fines benéficos podría generar consecuencias negativas a largo plazo para la sociedad, debilitando la confianza en las instituciones y promoviendo la impunidad.
Por otro lado, desde la ética deontológica o sea cumplir las normas, se sostiene que las acciones deben evaluarse por su conformidad con lo que se debe hacer, independientemente de las consecuencias. Denunciar el robo sería lo correcto porque protege el principio de legalidad y justicia, aunque los niños no reciban los recursos de inmediato. Una posible solución ética intermedia sería denunciar el robo pero al mismo tiempo buscar mecanismos legales para que los recursos lleguen al orfanato, como la implementación de programas de ayuda social o donaciones voluntarias. Así, se respeta la ley y se atiende la necesidad urgente de los niños.
Referencia:
Velasquez, M. (2012). Business ethics: Concepts and cases (7th ed.).
Pearson.