La entidad de salud nacional desempeña un papel crucial en la formalización del uso de la Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETES) y de las Guías de Práctica Clínica (GPC), siendo la encargada de definir políticas, regulaciones y pautas que guíen decisiones fundamentadas en evidencia. En el ámbito de Ecuador, esta responsabilidad implica no solo crear documentos técnicos, sino también asegurar su correcta implementación en los diversos niveles del sistema sanitario. De acuerdo a Gordon Guyatt (2008), la incorporación de evidencia científica de alta calidad en la práctica médica permite mejorar los resultados de salud y hacer un uso más eficiente de los recursos, lo que respalda la importancia de formalizar estas herramientas.
De igual forma, la entidad de salud debe fortalecer las habilidades técnicas del sistema a través de la capacitación de los profesionales en análisis crítico, evaluación de evidencia y uso de guías clínicas. Este proceso solicita el establecimiento de estructuras organizativas que faciliten la creación, adaptación y actualización de ETES y GPC, en colaboración con instituciones académicas y organismos internacionales. En este aspecto, la Organización Mundial de la Salud (2014) subraya que la institucionalización de la evaluación de tecnologías sanitarias ayuda a construir sistemas de salud más justos y sostenibles, al fomentar decisiones informadas y adaptadas al contexto.
Por último, es esencial que la entidad de salud incentive la participación de actores clave y garantice la claridad en los procedimientos de toma de decisiones. La integración de profesionales de la salud, administradores y pacientes facilita la aceptación y el uso de las recomendaciones en la práctica médica. Según Jeremy Grimshaw et al. (2012), la correcta implementación de guías clínicas depende en gran medida de su adecuación al entorno local y de estrategias proactivas que favorezcan su adopción. Por lo tanto, la función directiva debe orientarse no solo a regular, sino también a guiar procesos participativos que aseguren la relevancia y aplicabilidad de las ETES y GPC en el sistema de salud nacional.
1. Guyatt, G. H., Oxman, A. D., Vist, G. E., Kunz, R., Falck‐Ytter, Y., Alonso-Coello, P., & Schünemann, H. J. (2008). GRADE: an emerging consensus on rating quality of evidence and strength of recommendations. BMJ, 336(7650), 924–926.
2. Organización Mundial de la Salud. (2014). Health technology assessment of medical devices. Ginebra: OMS.
3. Grimshaw, J. M., Eccles, M. P., Lavis, J. N., Hill, S. J., & Squires, J. E. (2012). Knowledge translation of research findings. Implementation Science, 7(50).