¿Qué rol juega la alfabetización digital en salud en la construcción de una ciudadanía informada y crítica?
La alfabetización digital en salud desempeña un papel fundamental en la construcción de una ciudadanía informada y crítica, ya que permite transformar el acceso a grandes volúmenes de información en una verdadera capacidad de comprensión, análisis y toma de decisiones. En la actualidad, el acceso a Internet facilita la disponibilidad de información, pero esto no garantiza que las personas puedan interpretarla correctamente ni utilizarla de manera adecuada en contextos de salud.
Según Moncada-Hernández (2014), la búsqueda de información es un proceso dinámico que implica pasar “de la información al conocimiento”, lo cual requiere desarrollar habilidades como la formulación de preguntas, la construcción de estrategias de búsqueda, la selección de fuentes pertinentes y la evaluación crítica de los resultados. En el ámbito sanitario, estas competencias resultan esenciales, ya que las decisiones en salud tienen implicaciones directas en el bienestar individual y colectivo.
En este sentido, es importante diferenciar la alfabetización digital del simple uso de herramientas tecnológicas. El hecho de que una persona utilice buscadores, redes sociales o aplicaciones no implica necesariamente que posea las competencias para identificar información científica válida. Por el contrario, el uso indiscriminado de fuentes no académicas puede favorecer la difusión de información errónea, sesgos y creencias sin sustento científico. Tal como señalan Moraga et al. (2014), la gran cantidad de información disponible y su variada calidad hacen imprescindible optimizar los procesos de búsqueda y selección de evidencia.
Por otro lado, Díaz Portillo (2012) plantea que la lectura crítica implica evaluar e interpretar la evidencia en función de su validez y relevancia. Aplicado al contexto ciudadano, esto significa formar individuos capaces de cuestionar la información en salud, contrastarla con fuentes confiables y valorar su aplicabilidad en su realidad. De esta manera, una ciudadanía alfabetizada digitalmente no acepta de forma pasiva la información, sino que desarrolla un pensamiento crítico frente a contenidos sanitarios, reduciendo su vulnerabilidad ante la desinformación, los discursos pseudocientíficos y el marketing engañoso.
Finalmente, la alfabetización digital en salud debe entenderse como una competencia clave para el ejercicio responsable de la ciudadanía. Peñaherrera y Soria (2015) destacan que la medicina basada en evidencia implica buscar, evaluar e implementar información relevante. En una sociedad altamente digitalizada, estas habilidades no deben limitarse a los profesionales de la salud, sino extenderse a la población en general. Esto permite que las personas participen activamente en decisiones relacionadas con su salud, fortaleciendo una cultura sanitaria más informada, reflexiva y orientada a decisiones éticas y fundamentadas.
Referencias bibliográficas:
· Díaz Portillo, J. (2012). Guía práctica de lectura crítica de artículos científicos originales en Ciencias de la Salud. Instituto Nacional de Gestión Sanitaria.
· Moncada-Hernández, S. G. (2014). Cómo realizar una búsqueda de información eficiente. Foco en estudiantes, profesores e investigadores en el área educativa. Investigación en Educación Médica, 3(10), 106–115.
· Moraga, J., Manterola, C., Cartes-Velásquez, R., & Urrutia, S. (2014). ¿Dónde y cómo buscar evidencia científica en medicina? Revista Chilena de Cirugía, 66(5), 502–507.
· Peñaherrera Oviedo, C., & Soria Viteri, J. (2015). Pregunta de investigación y estrategia PICOT. Revista Médica FCM-UCSG, 19(1), 66–69.