Implica respaldar una afirmación, argumento o resultado mediante evidencia válida, datos verificables o fundamentos teóricos. En investigación, consiste en justificar de manera sólida cada decisión metodológica y cada conclusión obtenida, garantizando coherencia y rigor científico.
Referencia Bibliografía:
Hernández, R., Fernández, C., & Baptista, M. del P. (2018). Metodología de la investigación (6.ª ed.). McGraw-Hill.