Diagrama de temas
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Actores no estatales y nuevas dinámicas de poder
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Introducción
En las relaciones internacionales contemporáneas, la visión tradicional del poder centrada en el Estado ha sido cada vez más cuestionada por la creciente influencia de los actores no estatales. Las corporaciones, las redes de activismo, las ciudades y las coaliciones regionales desempeñan ahora un papel decisivo en la configuración de las agendas globales, a menudo rivalizando o incluso superando la capacidad de los Estados. Esta dispersión del poder refleja la realidad de un sistema globalizado, en el que la autoridad económica, social y política ya no se concentra en unos pocos Estados-nación, sino que se distribuye entre múltiples actores, que operan a diferentes niveles y mediante diversos mecanismos.
Comprender estas dinámicas es esencial para entender cómo evolucionan la gobernanza, la cooperación y los conflictos en el siglo XXI. Este curso explora la complejidad de este cambio, analizando el papel de las empresas transnacionales en las cadenas de valor globales, el impacto de la sociedad civil transnacional en la creación de normas y la defensa de los derechos, el creciente fenómeno de la diplomacia multinivel y el poder blando y el auge de las coaliciones del Sur Global, como el BRICS. Mediante el análisis de estos casos, se animará a los estudiantes a evaluar críticamente cómo se reconfigura el poder en un sistema internacional descentralizado y policéntrico, así como a reflexionar sobre los desafíos éticos, políticos e institucionales que esto plantea para la gobernanza global.
Internacionalización de luchas locales
Cuando una lucha o causa que comienza en una comunidad o país, traspasa fronteras y se convierte en global. Por ejemplo, la lucha de un pueblo por el agua potable recibe el apoyo de ONG y medios de comunicación de todo el mundo, por lo que ya no se trata solo de un asunto local, sino internacional.
Orden posthegemónico
La idea de que el mundo ya no está liderado por una sola superpotencia. En cambio, el poder se distribuye entre muchos países, organizaciones y grupos. Es como pasar de un sistema en el que un solo líder dicta las normas a un sistema en el que diversas voces influyen en la toma de decisiones.
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5.1. Corporaciones transnacionales y poder económico global5.2. Redes transnacionales y sociedad civil global
5.1.1. El auge de las corporaciones transnacionales (CTN)
Las corporaciones transnacionales (CTN) constituyen uno de los actores no estatales más influyentes del orden internacional contemporáneo. No son simplemente empresas con filiales en distintos países: representan estructuras de poder transnacional, capaces de condicionar políticas públicas, redefinir las dinámicas del comercio global y moldear valores culturales de consumo.
El poder económico que concentran es de magnitudes comparables (e incluso superiores) al de numerosos Estados soberanos. Según la UNCTAD (2023), los ingresos anuales de corporaciones como Amazon, Apple, Microsoft o ExxonMobil superan el PIB de más de 150 países. Esta situación plantea un desafío central: mientras que los Estados dependen de estructuras normativas y territoriales delimitadas, las CTN operan en un espacio transfronterizo con alta movilidad, y esto les permite eludir controles nacionales.
La asimetría estructural que generan se traduce en:
- Poder político: capacidad de incidir en legislaciones fiscales, laborales o medioambientales.
- Poder diplomático: influencia en organismos multilaterales donde participan como asesores o actores indirectos.
- Poder social y cultural: construcción de patrones de consumo y aspiraciones sociales a nivel global (ejemplo: el ‘modelo de vida Apple’ o la cultura corporativa de Silicon Valley).
Este protagonismo no está exento de tensiones. Las CTN se rigen principalmente por la lógica de la maximización de beneficios y la acumulación de capital, que a menudo entra en contradicción con los objetivos de desarrollo sostenible, justicia social, derechos humanos y protección del medioambiente. En este sentido, se posicionan como agentes duales: promotores de innovación y crecimiento económico, pero también generadores de desigualdad, precariedad laboral y daños ecológicos.
Figura 1
Empresas trasnacionales

Nota. Reproducido de: Veiga, J. G. (2020). Corporaciones transnacionales frente al covid-19 CLACSO. https://www.clacso.org/corporaciones-transnacionales-frente-al-covid-19- 5.1.2. CTN y cadenas globales de valor (CGV)
El modelo de cadenas globales de valor (CGV) describe cómo las CTN fragmentan la producción en diferentes territorios, cada uno especializado en una fase del proceso, con el objetivo de optimizar costos y maximizar beneficios.
Un ejemplo paradigmático es el de los teléfonos inteligentes:
- Investigación y diseño: en California (Apple).
- Minerales estratégicos: coltán del Congo, litio de Bolivia.
- Ensamblaje: en Shenzhen (Foxconn, China).
- Distribución y marketing: hubs logísticos en Rotterdam o Hamburgo, campañas de publicidad globalizadas.
Este esquema permite a las CTN deslocalizar riesgos y maximizar ventajas. Así, pueden trasladar operaciones hacia países con:
- Regulación laboral más flexible.
- Impuestos corporativos reducidos.
- Normativas ambientales más débiles.
Como sostiene Gereffi (2018), las CGV no solo transforman el comercio global, sino que redistribuyen el poder internacional. Los Estados compiten entre sí para atraer inversión extranjera, ofreciendo condiciones cada vez más favorables para las CTN; lo cual conforma el fenómeno conocido como la ‘carrera hacia el fondo’. Este proceso debilita las capacidades regulatorias nacionales y erosiona los estándares de derechos laborales y ambientales.
En la práctica, las CGV generan una asimetría triple:
- Entre países del Norte y del Sur Global, donde los primeros concentran innovación y capital, y los segundos aportan mano de obra barata y recursos naturales.
- Entre CTN y Estados; las empresas gozan de movilidad y los Estados, de rigidez territorial.
- Entre trabajadores de distintos países, compitiendo en condiciones desiguales por integrarse a la cadena global.
5.1.3. Captura regulatoria e influencia política
Las CTN no solo actúan en el ámbito económico, sino que ejercen influencia directa sobre las decisiones políticas nacionales e internacionales. Esto se traduce en la llamada captura regulatoria, fenómeno en el cual las normas dejan de responder al interés público y son diseñadas para beneficiar a intereses corporativos.
Las herramientas utilizadas son múltiples:
- Lobby: presión directa sobre legisladores y funcionarios para obtener marcos normativos favorables.
- Financiamiento de campañas: en Estados Unidos, el fallo Citizens United v. FEC (2010) permitió a las corporaciones invertir sumas ilimitadas en procesos electorales.
- Participación en foros multilaterales: CTN que aportan asesoría técnica o financiamiento a organismos internacionales (OMC, OCDE, foros climáticos), condicionando la redacción de normas.
- Puertas giratorias (revolving doors): tránsito de ejecutivos corporativos hacia puestos de gobierno y viceversa.
Como advierte Fuchs (2015), las CTN ya no solo presionan a los Estados para mantener marcos regulatorios favorables, sino que producen normas globales de facto. En este sentido, el poder de las CTN se proyecta más allá de lo económico: se trata de un poder normativo que afecta a las reglas mismas del sistema internacional. Esto plantea un dilema democrático profundo: si las CTN no rinden cuentas ante electorados nacionales, ¿quién las controla?
5.1.4. Desafíos éticos y políticos
atraviesan dimensiones fiscales, laborales, ambientales y de gobernanza global. Su influencia estructural plantea interrogantes sobre la legitimidad democrática del sistema internacional y sobre la capacidad de los Estados para garantizar bienes públicos y derechos fundamentales en un escenario dominado por lógicas corporativas.
Figura 2
Coca-Cola y su compromiso ético

Nota. Castro Flores, E. (s. f.). Principios éticos en una organización. LinkedIn. Recuperado de https://www.linkedin.com/pulse/principios-éticos-en-una-organización-erika-castro-flores/ A. Evasión - Evasión fiscal
- Explotación laboral y violaciones de derechos humanos
- Talleres de confección en Bangladesh y Camboya, donde salarios bajísimos y condiciones inseguras han derivado en tragedias como el derrumbe del edificio Rana Plaza, en 2013.
- Industria tecnológica: denuncias contra Foxconn, ensambladora de Apple, por jornadas extenuantes y explotación de menores en China.
- Minería en África: informes de Amnistía Internacional han documentado trabajo infantil en la extracción de cobalto y coltán en la República Democrática del Congo, esenciales para baterías de autos eléctricos y teléfonos inteligentes.
- Daños ambientales y justicia climática
- La industria petrolera ha sido responsable de derrames devastadores (caso Shell en el Delta del Níger).
- La agroindustria y las empresas de carne (Cargill, JBS) han contribuido a la deforestación masiva en la Amazonía.
- Las mineras transnacionales generan conflictos socioambientales en América Latina; desde Pascua Lama, en Chile, hasta Conga, en Perú.
- Gobernanza corporativa y déficit democrático
- Estándares laborales globales.
- Regulaciones digitales.
- Compromisos climáticos en foros como las COP.
- El desafío del Sur Global y las nuevas CTN emergentes
- Huawei y Tencent en China
- Tata Group en India
- Vale y Embraer en Brasil
- MTN Group en Sudáfrica
Uno de los problemas más visibles es la erosión de las bases fiscales nacionales. A través de complejas estructuras financieras y del uso de paraísos fiscales, las CTN logran trasladar sus beneficios a jurisdicciones con impuestos muy bajos o nulos.
Según la OCDE (2022), la evasión/elusión fiscal de CTN representa pérdidas superiores a 240 mil millones de dólares anuales en ingresos fiscales. Esto impacta directamente en la capacidad de los Estados, especialmente del Sur Global, para financiar educación, salud, infraestructura y políticas redistributivas.
Figura 3
Evasión fiscal

Nota. Reproducido de: Bitar, R. (2022, 29 de agosto). La evasión fiscal. Desde mi Trinchera. https://www.desdemitrinchera.com/2022/08/29/la-evasion-fiscal/ El poder de las CTN en las cadenas globales de valor suele traducirse en condiciones laborales precarias para trabajadores en países con normativas débiles.
Casos emblemáticos:
Estos ejemplos revelan la tensión entre el discurso corporativo de responsabilidad social empresarial (RSE) y las prácticas reales en el terreno. Si bien muchas CTN han adoptado códigos de conducta y estándares voluntarios, la ausencia de mecanismos vinculantes globales permite que continúen prácticas abusivas.
Las CTN también son actores centrales en la crisis climática y ambiental.
Aunque muchas CTN se presentan como líderes de la transición energética mediante compromisos de ‘cero emisiones netas’, críticos como Fuchs (2015) advierten que estos compromisos suelen ser estrategias de greenwashing: promesas simbólicas sin mecanismos de rendición de cuentas efectivos. El dilema es claro: las CTN son responsables directas de la degradación ambiental, pero también poseen el capital, la tecnología y la innovación necesarios para liderar soluciones globales.
Figura 4
Justicia climática

Nota. Climate justice. (2025). En Wikipedia. Recuperado el 4 de octubre de 2025, de https://en.wikipedia.org/wiki/Climate_justice El papel de las CTN en la producción de normas internacionales plantea un problema de legitimidad democrática. A diferencia de los Estados, las CTN no responden a un electorado ni a procesos de control parlamentario, pero tienen capacidad para moldear:
La captura de espacios de gobernanza global genera un déficit democrático: decisiones que afectan a millones de personas se toman en espacios donde predominan intereses privados y no las necesidades ciudadanas.
Durante décadas, las CTN estuvieron dominadas por empresas del Norte Global (EE. UU., Europa, Japón). Sin embargo, en las últimas dos décadas han emergido CTN del Sur Global:
Estas empresas reconfiguran la geografía del poder económico mundial y desafían la hegemonía corporativa occidental. Sin embargo, también reproducen muchas de las prácticas criticadas: explotación laboral, extractivismo intensivo, dependencia tecnológica y concentración de poder. Por tanto, el surgimiento de CTN del Sur no necesariamente implica una ‘democratización del capitalismo global’, sino una redistribución parcial de poder económico que puede seguir reproduciendo desigualdades internas y externas.
5.3. Diplomacia multinivel, paradiplomacia y poder blando5.2.1. La sociedad civil
La sociedad civil global se entiende como el entramado de organizaciones no gubernamentales (ONG), movimientos sociales, asociaciones profesionales, sindicatos y grupos de incidencia que operan más allá de los límites del Estado-nación. Su misión principal es promover normas internacionales, defender derechos y ejercer control social sobre gobiernos y empresas.
A diferencia de los Estados, la sociedad civil no tiene soberanía territorial ni recursos militares, pero su poder radica en la construcción de legitimidad moral, la capacidad de movilización transfronteriza y la producción de narrativas globales. Así, las campañas por los derechos humanos, la justicia ambiental, la equidad de género o la lucha contra la corrupción se han articulado mediante redes que trascienden fronteras.
Según Keck y Sikkink (1998), estas redes de activismo transnacional son decisivas para ‘y convertir demandas marginalizadas en temas de debate global.
Ejemplos:
- El movimiento global contra minas antipersonales; derivó en el Tratado de Ottawa (1997).
- Campañas contra la deuda externa en los años 90, lideradas por ONG del Norte y del Sur.
Este proceso evidencia que la sociedad civil global funciona como una fuerza normativa: no posee coerción, pero incide en la definición de lo que es justo, legítimo y deseable en la política internacional.
Figura 5
Sociedad civil

Nota. Freepik. (s. f.). People taking part in political event [Ilustración vectorial]. Recuperado de https://www.freepik.com/free-vector/people-taking-part-political-event-flat-illustration_14625558.htm 5.2.2. El modelo del boomerang y la incidencia transnacional
El modelo del boomerang, desarrollado por Keck y Sikkink (1998), describe cómo actores domésticos, cuando enfrentan represión o bloqueo en sus propios países, buscan alianzas con actores internacionales (ONG extranjeras, organismos internacionales, medios globales). Estas alianzas devuelven presión hacia el Estado de origen, en un movimiento de ida y vuelta. Algunos ejemplos históricos son:
- Apartheid en Sudáfrica: activistas internos se apoyaron en campañas globales de boicot económico, deportivo y cultural que aislaron al régimen.
- Campaña internacional por los derechos de las mujeres: los movimientos feministas locales lograron colocar la violencia de género en la agenda de Naciones Unidas.
- Defensa de pueblos indígenas en América Latina: redes transnacionales han visibilizado conflictos como los de los mapuche en Chile o los amazónicos en Ecuador y Brasil, movilizando presión internacional frente a gobiernos y empresas extractivas.
Como subrayan Khagram, Riker y Sikkink (2002), este modelo amplifica voces locales e internacionaliza luchas que, de otro modo, permanecerían invisibles. En este sentido, el boomerang funciona como un mecanismo de empoderamiento asimétrico: actores pequeños logran apoyo de redes internacionales para enfrentarse a gobiernos y corporaciones mucho más poderosos.
5.2.3. ONG en la gobernanza global
El papel de las ONG no se limita a la protesta; también participan en la arquitectura de la gobernanza global. Su presencia en organismos multilaterales es cada vez más activa, ya sea como observadores, asesores técnicos o actores de incidencia. Algunos de los espacios clave de participación son:
- Naciones Unidas: miles de ONG cuentan con estatus consultivo en el Consejo Económico y Social (ECOSOC).
- Organización Mundial del Comercio (OMC): aunque dominada por Estados, ha abierto canales de participación limitada a ONG en conferencias ministeriales.
- Cumbres climáticas (COP): ONG ambientalistas presionan para elevar compromisos de reducción de emisiones y financiamiento climático.
Por ejemplo, en el Acuerdo de París (2015), la presión de redes como Climate Action Network fue determinante para que se adoptaran metas más ambiciosas de mitigación y adaptación. Sin embargo, el poder de las ONG sigue siendo limitado frente a la influencia de Estados poderosos y de corporaciones transnacionales, que también participan en estas arenas.
Las ONG también aportan expertise técnico en áreas como salud global (ej. Médicos Sin Fronteras en crisis humanitarias), derechos humanos (Human Rights Watch, Amnistía Internacional), o medio ambiente (Greenpeace, WWF). De esta manera, actúan como productoras de conocimiento y como mecanismos de accountability, vigilando que los compromisos internacionales se cumplan.
Figura 6
Las ONG (Greenpeace)

Nota. La pancarta desde el Rainbow Warrior dice “Petroleo y gas no son vedes”. Tomado de: https://es.greenpeace.org/es/noticias/6-cosas-que-debes-saber-del-informe-cientifico-del-ipcc-sobre-soluciones-climaticas/ , fotografía de © Nicoletta Zarifi / Greenpeace 5.2.4. Retos de legitimidad
A pesar de su importancia, la sociedad civil global enfrenta críticas y cuestionamientos que ponen en duda su legitimidad:
- Representatividad: ¿a quién representan las ONG internacionales? Muchas son dirigidas desde capitales del Norte y pueden no reflejar las prioridades de comunidades locales del Sur Global.
- Rendición de cuentas: a diferencia de los gobiernos, las ONG no son electas democráticamente. Aunque publican reportes anuales, no siempre existe un mecanismo claro de control ciudadano sobre sus decisiones y estrategias.
- Dependencia financiera: gran parte de las ONG internacionales depende de financiamiento de fundaciones, gobiernos o empresas del Norte Global, lo que puede condicionar sus agendas. Esto genera tensiones: ¿puede una ONG criticar a un Estado o corporación que financia parte de sus operaciones?
- Cooptación y ONGización: algunos autores señalan que el exceso de burocratización y profesionalización convierte a las ONG en actores institucionalizados, menos conectados con movimientos sociales de base, perdiendo radicalidad y capacidad transformadora.
Aun así, la sociedad civil transnacional sigue siendo un contrapeso indispensable frente al poder de Estados y empresas. Ha logrado visibilizar violaciones de DD.HH, denunciar corrupciones sistémicas, frenar proyectos extractivos depredadores y abrir debates sobre cambio climático, justicia de género y migraciones.
La sociedad civil global actúa como un actor normativo, moral y vigilante en el sistema internacional. Su poder no reside en la coerción, sino en la construcción de legitimidad, en la capacidad de generar redes y en la presión transnacional.
- Ha conseguido internacionalizar luchas locales (boomerang).
- Participa activamente en la gobernanza global, aunque con poder limitado frente a Estados y corporaciones.
- Enfrenta retos de legitimidad, pero sigue siendo fundamental para defender derechos, exigir transparencia y sostener la democracia más allá de las fronteras nacionales.
En palabras de Mary Kaldor (2003), la sociedad civil global no sustituye a los Estados, pero sí constituye un espacio público transnacional, donde se disputan significados, normas y proyectos de justicia global.
5.4. Nuevas polaridades emergentes: BRICS y el Sur Global5.3.1. Diplomacia multinivel en el siglo XXI
La diplomacia ya no es monopolio de los ministerios de Relaciones Exteriores. Gobiernos locales, ciudades y regiones participan en relaciones internacionales en un fenómeno conocido como paradiplomacia (Cornago, 2010).
5.3.2. Ejemplos de paradiplomacia
- California: acuerdos climáticos con regiones europeas.
- Cataluña: oficinas de comercio y cultura en varias capitales.
- São Paulo: participación en redes urbanas globales como C40 Cities.
Estas prácticas permiten a actores subnacionales atraer inversión, impulsar políticas climáticas o promover cultura e identidad.
5.3.3. Ciudades como actores globales
Las megaciudades son nodos estratégicos del sistema internacional. Redes como UCLG o ICLEI posicionan a ciudades como creadoras de normas globales, no solo implementadoras (Acuto, 2016).
5.3.4. Riesgos de fragmentación
La paradiplomacia ha sido interpretada como una forma de democratizar la política exterior, permitiendo que actores subnacionales tengan voz propia en los asuntos internacionales. Sin embargo, este fenómeno no está exento de riesgos. La participación de múltiples niveles de gobierno en la arena global puede debilitar la coherencia de la política exterior nacional, generar tensiones con el principio de soberanía y plantear interrogantes sobre la representación legítima del Estado en el sistema internacional.
- Tensiones en Estados federales y descentralizados
- Canadá: Quebec ha desarrollado una diplomacia cultural y lingüística propia, especialmente con países francófonos, que en ocasiones ha chocado con la agenda federal.
- España: Cataluña y el País Vasco han mantenido oficinas de representación internacional e impulsado acuerdos de cooperación, lo cual ha suscitado tensiones con Madrid, particularmente en momentos de crisis separatista.
- Incoherencia normativa y diplomática
- Representación y legitimidad internacional
- ¿Puede una ciudad representar al país en negociaciones climáticas?
- ¿Qué ocurre si una región firma un memorando de entendimiento que contradice acuerdos del gobierno central?
- ¿Hasta dónde pueden organismos internacionales aceptar a gobiernos locales como contrapartes?
- Fragmentación como adaptación al orden global
- El dilema de la cohesión nacional
- Establecer mecanismos de coordinación entre niveles de gobierno.
- Definir competencias claras para evitar superposición de funciones.
- Reconocer el valor de las ciudades y regiones como socios estratégicos, sin que ello implique renunciar a la unidad de acción estatal en asuntos vitales de soberanía.
En estados federales, donde las unidades subnacionales gozan de amplias competencias, la paradiplomacia puede derivar en contradicciones directas con las líneas de política exterior del gobierno central.
Estos ejemplos reflejan que la fragmentación no solo es un riesgo teórico, sino una realidad que puede complicar negociaciones internacionales cuando los actores subnacionales y nacionales proyectan mensajes divergentes hacia el exterior.
Uno de los principales riesgos es la incoherencia normativa. Por ejemplo, si un Estado firma un tratado ambiental internacional pero determinadas regiones continúan promoviendo políticas extractivistas contrarias a esos compromisos, se genera una disonancia que debilita la credibilidad externa del país.
Otro debate gira en torno a la legitimidad de la representación internacional. Tradicionalmente, el Derecho Internacional reconoce únicamente a los Estados como sujetos plenos. La proliferación de actores subnacionales plantea interrogantes:
A pesar de los riesgos señalados, Tavares (2016) propone entender la fragmentación no como un problema, sino como un mecanismo adaptativo al proceso de globalización. En un mundo donde la autoridad se descentraliza y la interdependencia se profundiza, la pluralidad de voces puede fortalecer la acción internacional de los Estados en lugar de debilitarla.
Por ejemplo, ciudades europeas como Ámsterdam o París lideraron iniciativas de gobernanza digital y climática, posicionándose como laboratorios normativosn cuyas innovaciones luego son adoptadas a nivel estatal o regional. Así, la fragmentación puede ser creativa y constructiva, al ofrecer soluciones descentralizadas en áreas donde los Estados muestran parálisis o lentitud.
El desafío consiste en equilibrar la diversidad de agendas locales con la necesidad de cohesión nacional. Un exceso de fragmentación puede erosionar la posición internacional del Estado, pero una centralización excesiva puede sofocar iniciativas innovadoras de los gobiernos locales.
La clave, entonces, está en el diseño institucional:
Los riesgos de fragmentación en la paradiplomacia no deben interpretarse únicamente como amenazas a la soberanía, sino como expresiones de un nuevo orden global descentralizado. La coexistencia de múltiples voces puede generar tensiones, pero también abre la posibilidad de enriquecer la política exterior con perspectivas diversas, más cercanas a las realidades locales y mejor adaptadas a los desafíos globales.
En última instancia, como advierte Tavares (2016), la fragmentación paradiplomática debe leerse menos como un problema y más como un síntoma del cambio estructural del sistema internacional, donde la autoridad está cada vez más distribuida y el poder ya no reside únicamente en los Estados.
5.4.1. El ascenso de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)
Los BRICS surgieron como coalición crítica del orden dominado por Occidente. Representan el 40 % de la población mundial y más del 25 % del PIB global.
Sus aportes:
- Banco de Desarrollo de los BRICS (NDB).
- Reformas en el Consejo de Seguridad de la ONU y el FMI.
- Impulso a la cooperación Sur-Sur.
Según Cooper (2017), más que un bloque homogéneo, los BRICS son una plataforma de negociación flexible.
Figura 7
BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)

Nota. Reproducido de: El Orden Mundial. (2023). ¿Qué son los BRICS? Recuperado de https://elordenmundial.com/que-son-brics/elordenmundial.com Aprende más
Para conocer más sobre (transición hacia la multipolaridad y analiza la posibilidad de que USA pierda su hegemonía), puedes leer el siguiente artículo ¡Accede aquí!
5.4.3. El Sur Global y el orden poshegemónico
Aunque los BRICS han sido el referente más visible de los intentos de reorganizar el orden internacional, no son los únicos mecanismos de articulación del Sur Global. Existen múltiples foros y plataformas que buscan diversificar la gobernanza global y ofrecer contrapesos a la hegemonía de Occidente. Entre los más destacados se encuentran:
- Grupo de los 77 (G77): creado en 1964, reúne a más de 130 países en desarrollo y constituye el bloque de negociación más grande dentro de la ONU.
- Movimiento de Países No Alineados (MNOAL): nacido durante la Guerra Fría como alternativa a los bloques liderados por EE. UU. y la URSS.
- Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC): ha emergido como un foro de diálogo autónomo de la OEA, buscando consolidar la voz latinoamericana.
Según Gürcan & Otero (2024), estas plataformas no buscan sustituir el sistema internacional vigente, sino avanzar hacia un ‘’, caracterizado por:
- Pluralismo epistémico, que reconoce saberes no occidentales.
- Multipolaridad económica, que rompe con la centralidad de EE. UU. y Europa en la producción y financiamiento global.
- Caminos de desarrollo autónomos, que buscan modelos alternativos al neoliberalismo, como la Agenda 2063 de la Unión Africana o proyectos de integración latinoamericana basados en solidaridad y complementariedad.
Ejemplos claros son la Iniciativa de la Franja y la Ruta (China), que conecta infraestructuras de Asia, África y América Latina; la Agenda 2063 de la Unión Africana.
Figura 8
Multipolaridad
Nota. Amin, S. (2020, 12 de agosto). Por un mundo multipolar. El Viejo Topo. https://www.elviejotopo.com/topoexpress/por-un-mundo-multipolar/ Aprende más
Para conocer más sobre (Qué factores demuestran que el orden mundial se está desplomando?), puedes leer el siguiente artículo ¡Accede aquí!
Profundiza más
Este recurso te ayudará a enfatizar sobre (TEMA) ¡Accede aquí!
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