Las decisiones relacionadas con el FM y NOF generan un gran impacto estratégico en la organización, pues estos datos determinan si la empresa posee salud financiera y liquidez sustentable, con lo cual pueda afrontar sus obligaciones de pago.
Adicional, si bien se tiene claro que lo recomendable es un FM superior, teniendo como objetivo en lo posible reducir el pasivo corriente. En material real, lo óptimo es que la empresa debe disponer sin embargo de un equilibro, entre liquidez (capacidad de pago) y rentabilidad (costos innecesarios). Ya que así se reflejaría viabilidad de gestión, y no una posible mala administración. Garantizando con transparencia sus operaciones y financiamientos sin depender de terceros.