Para la toma de decisiones gerenciales resulta indispensable comprender el giro del negocio y analizar sus bases financieras, entre ellas ingresos, gastos, activos, pasivos y patrimonio. Estos elementos permiten evaluar la estructura económica de la organización y su capacidad para sostener sus operaciones de forma eficiente.
Según Ross, Westerfield y Jordan (2018), la liquidez constituye un indicador revelador de la salud financiera, debido a que muestra la capacidad de la empresa para cumplir compromisos inmediatos sin afectar la continuidad operativa. En esta misma línea, Gitman y Zutter (2012) sostienen que mantener niveles adecuados de liquidez reduce el riesgo operativo y fortalece la estabilidad financiera.
Asimismo, el punto de equilibrio aporta información esencial para la planificación. Hansen y Mowen (2015) explican que este indicador permite determinar el volumen mínimo de ventas necesario para cubrir los costos totales y establecer el umbral a partir del cual se generan utilidades.
Contar con estos datos facilita asignar recursos con mayor eficiencia y orientar estrategias que impulsen una gestión sostenible y escalable en el tiempo.
Referencias bibliográficas
Gitman, L. J., & Zutter, C. J. (2012). Principios de administración financiera. Pearson.
Hansen, D. R., & Mowen, M. M. (2015). Cost management: Accounting and control. South-Western Cengage Learning.
Ross, S. A., Westerfield, R. W., & Jordan, B. D. (2018). Fundamentals of corporate finance. McGraw-Hill Education.