Reconociendo que muchos entornos educativos en el ECUADOR aún privilegian la instrucción tradicional por encima de una formación integral, ¿de qué manera podemos, desde nuestras trayectorias personales y profesionales, diseñar y sostener prácticas pedagógicas que transformen el aula en un espacio vivo donde la dimensión física, emocional, simbólica y digital se articulen conscientemente para promover en nuestros estudiantes una ciudadanía crítica, empática y comprometida con su entorno?
Foro 1 - Construyendo Espacios Educativos Integrales para una Ciudadanía Activa y Consciente
Número de respuestas: 2
En respuesta a JORGE LUIS ALMAGRO CHULCA
Re: Foro 1 - Construyendo Espacios Educativos Integrales para una Ciudadanía Activa y Consciente
Ante este planteamiento, es importante reconocer que existe un mayor número de instituciones educativas bajo el modelo tradicional y por tanto, cientos de estudiantes que probablemente han dedicado varios años de su formación a ser simples receptores y memorizar información, misma que será olvidada luego de una evaluación que tampoco es retroalimentada o que se aplica sin un propósito más allá de "generar notas". La propuesta personal que busco plantear para transitar hacia metodologías activas se fundamenta en la premisa neuroeducativa de que el cerebro aprende mediante la acción y la interacción, no a través de la recepción pasiva, es decir, a través de metodologías activas que colocan al estudiante como el centro del aprendizaje. Siguiendo a referentes como Tokuhama-Espinosa y Mora, es importante y urgente rediseñar nuestra práctica docente (e incluso plantearse reformas a nivel macro, meso y micro) bajo tres principios neurobiológicos.
a. Primero, debemos gestionar la atención activando el Sistema Reticular (SRAA) mediante la novedad y la atención de los estudiantes, rompiendo la monotonía y promoviendo el pensamiento crítico y reflexión.
b. Segundo, es altamente importante considerar la dimensión emocional; neurobiológicamente, la información solo se consolida eficazmente en el hipocampo si posee un marcador emocional (negativa o positiva) y su utilidad en contextos reales.
c. Por último, debemos considerar nuestra naturaleza social y la de nuestro cerebro, promoviendo el aprendizaje colaborativo, el cual refuerza las redes neuronales a través del feedback inmediato, mientras se fortalecen las habilidades sociales.
Así, el docente deja de ser el centro de la clase, el transmisor de la información y quien "lleva el control", para convertirse en un facilitador del proceso, mediador y acompañante para el estudiante.
Con estos cambios, logramos una verdadera transformación de cada espacio de aprendizaje en uno integral de desarrollo cognitivo, donde sus estudiantes son altamente críticos y celebran libremente su aprendizaje.
Referencias:
Mora, F. (2013). Neuroeducación: Solo se puede aprender aquello que se ama. Alianza.
Tokuhama-Espinosa, T. (2019). Five Pillars of the Mind. W. W. Norton & Company.
a. Primero, debemos gestionar la atención activando el Sistema Reticular (SRAA) mediante la novedad y la atención de los estudiantes, rompiendo la monotonía y promoviendo el pensamiento crítico y reflexión.
b. Segundo, es altamente importante considerar la dimensión emocional; neurobiológicamente, la información solo se consolida eficazmente en el hipocampo si posee un marcador emocional (negativa o positiva) y su utilidad en contextos reales.
c. Por último, debemos considerar nuestra naturaleza social y la de nuestro cerebro, promoviendo el aprendizaje colaborativo, el cual refuerza las redes neuronales a través del feedback inmediato, mientras se fortalecen las habilidades sociales.
Así, el docente deja de ser el centro de la clase, el transmisor de la información y quien "lleva el control", para convertirse en un facilitador del proceso, mediador y acompañante para el estudiante.
Con estos cambios, logramos una verdadera transformación de cada espacio de aprendizaje en uno integral de desarrollo cognitivo, donde sus estudiantes son altamente críticos y celebran libremente su aprendizaje.
Referencias:
Mora, F. (2013). Neuroeducación: Solo se puede aprender aquello que se ama. Alianza.
Tokuhama-Espinosa, T. (2019). Five Pillars of the Mind. W. W. Norton & Company.
En respuesta a JORGE LUIS ALMAGRO CHULCA
Re: Foro 1 - Construyendo Espacios Educativos Integrales para una Ciudadanía Activa y Consciente
Estimado compañero, coincido en que las aulas deben ser espacios donde los estudiantes desarrollen sus habilidades sin restricciones. Sin embargo, como señala el documento, “los centros educativos actuales, con su modelo espacial centrado en el profesor y heredado de la era industrial, resultan inadecuados para las exigencias contemporáneas” (Byers, 2015). Esta realidad se refleja en aulas pequeñas con más de 35 estudiantes, lo que limita la personalización del aprendizaje.
Para avanzar hacia un espacio vivo, podemos fortalecer la dimensión emocional guiando la toma de decisiones y fomentando la empatía, y la dimensión simbólica al reconocer y respetar creencias y gustos, tal como plantea Calvo (2014): “La educación debe orientarse a la atención de problemas asociados con la exclusión y el desarrollo humano”. No obstante, la dimensión física y digital sigue siendo una limitante en instituciones con escasos recursos y estudiantes sin acceso a tecnología, lo que amplía la brecha digital (Groff, 2013).
Aunque no siempre es posible innovar en todos los aspectos, sí podemos aplicar estrategias de aprendizaje colaborativo y metodologías activas que optimicen el espacio disponible, promoviendo una ciudadanía crítica y comprometida con su entorno.
Referencias del documento:
Byers, 2015 (Clase 1, p. 3-4).
Calvo, 2014 (Clase 1, p. 5).
Groff, 2013 (Clase 1, p. 6).
Para avanzar hacia un espacio vivo, podemos fortalecer la dimensión emocional guiando la toma de decisiones y fomentando la empatía, y la dimensión simbólica al reconocer y respetar creencias y gustos, tal como plantea Calvo (2014): “La educación debe orientarse a la atención de problemas asociados con la exclusión y el desarrollo humano”. No obstante, la dimensión física y digital sigue siendo una limitante en instituciones con escasos recursos y estudiantes sin acceso a tecnología, lo que amplía la brecha digital (Groff, 2013).
Aunque no siempre es posible innovar en todos los aspectos, sí podemos aplicar estrategias de aprendizaje colaborativo y metodologías activas que optimicen el espacio disponible, promoviendo una ciudadanía crítica y comprometida con su entorno.
Referencias del documento:
Byers, 2015 (Clase 1, p. 3-4).
Calvo, 2014 (Clase 1, p. 5).
Groff, 2013 (Clase 1, p. 6).