Cuando se implementan estrategias de gamificación en un aula de clases, se puede generar cierto grado de dependencia a recompensas externas (puntos, medallas, premios), lo cual, Jose et al. (2024) menciona que según la teoría de Autodeterminación este tipo de estrategias disminuyen la motivación intrínseca de los estudiantes al enfatizar un "compromiso" superficial sobre el aprendizaje profundo. Además, esto ocasiona que la estabilidad emocional de los estudiantes se comprometa, evidenciando señales de ansiedad por la competencia o por la necesidad de obtener un premio y generando baja autoestima cuando no se obtienen dichas recompensas.
Como consecuencia, cuando las recompensas o premios desaparecen, el desempeño tiende a disminuir, ya que al no recibir recompensas por sus actividades, la participación escasea y las tareas se vuelven tediosas y aburridas, evidenciando un enfoque superficial de aprendizaje (Kode, 2025).
Como consecuencia, cuando las recompensas o premios desaparecen, el desempeño tiende a disminuir, ya que al no recibir recompensas por sus actividades, la participación escasea y las tareas se vuelven tediosas y aburridas, evidenciando un enfoque superficial de aprendizaje (Kode, 2025).