Desde el punto de vista epidemiológico se puede escuchar varias historias como:
- En 1747, James Lind realizó el primer ensayo clínico moderno. Tomó una muestra de 12 marineros con escorbuto, lo dividió en grupos de 2, con tratamientos distintos y observó que el grupo que consumió cítricos se curó. Esto estableció las bases del origen y tratamiento de esta enfermedad.
- George Minot descubre que ingerir 300 mg de hígado crudo trataba la Anemia perniciosa. Basado en esto el médico William Castle, pensaba que no solo debía ser por falta de consumo de hígado crudo la causa de la enfermedad, sino todas las personas necesitaríamos consumirlo para no padecerla y que debía faltar algo más. Asoció que estos pacientes no solo tenían anemia megaloblástica, sino que también les costaba producir jugos gástricos y podía haber relación en esto. Entonces tomó dos grupos de pacientes en un estudio comparativo dando carne cruda a uno y al otro carne cruda digerida en jugos gástricos de si mismo con una determinada preparación. Concluyó que el segundo grupo mejoró más pronto, dedujo que existía algo en el jugo gástrico de personas sanas que mejoraban la absorción de un nutriente en la carne que evitaba la anemia, a este factor le llamó factor intrínseco.
- Lucy Wills observó que trabadoras textiles pobres en India presentaban elevadas tasas de anemia en el embarazo respecto a mujeres ricas. Luego de descartar la causa infecciosa de la anemia, supuso que se podría asociar con un tema de alimentación. Luego de realizar un estudio en ratas concluyó que comer extracto de hígado de vaca y Marmite prevenían la anemia tropical. Sentando las bases de la suplementación con ácido fólico (AF) en el embarazo. En estos tres casos se destaca el uso del método científico en el estudio de enfermedades.
- El patólogo Sidney Farber partiendo de la hipótesis de que si se suministra AF normaliza la función medular en pacientes con anemia podría hacer lo mismo en la LLA, le administró este a niños que padecían la enfermedad con motivo de controlarla y al contrario la aceleró adelantando su muerte. Entonces supuso que con una sustancia análoga pero que no presentara la misma función biológica harían lo contrario. Lo cual fue verídico. En esta época las pruebas se hacían sin consentimiento del paciente incluso sin que este conociera, algo que hoy en día no permitiría un comité de bioética.