La toma de decisiones gerenciales determina una amplia información financiera confiable y aprobada, que requiere datos que no solo sean accesibles, sino que estos sean aprobados ya que esta exigencia se evidencia mediante los indicadores financieros claves como son los ingresos, costos, márgenes operativos y flujos de efectivo pues se consideran como la materia prima para valorar la capacidad real de generación de valor de cada organización; ahora si bien es cierto estos indicadores de datos nos permiten tambien evaluar la rentabilidad de las operaciones, determinar la sostenibilidad económica en el corto y largo plazo y estimar de esta manera la disponibilidad de recursos para financiar inversiones, mejorar procesos o corregir desviaciones presupuestarias y por otra parte estos datos operativos resultan importantes para entender el desempeño interno y anticipar las dinámicas del entorno competitivo información relacionada con niveles de producción eficiencia de procesos comportamiento del consumidor y acciones de la competencia facilitando de esta manera la optimización de operaciones y el diseño de estrategias productivas para asi establecer las mejores decisiones en la organización.
Finalmente es importante resaltar el criterio de Gitman y Zutter (2012) mantienen que para tomar las decisiones financieras son elementales establecer los elementos de liquidez, solvencia, rentabilidad y estructura de capital, debido a que permiten entender la posición económica de la organización y su potencial de crecimiento.