Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

de CAROLINA MICHELLE PEñALOZA ORELLANA -
Número de respuestas: 2

¿Cuáles son las fases de estrés metabólico por las que cursa un paciente crítico pediátrico, que adaptaciones metabólicas y hormonales caracterizan a estas y cómo influyen en el abordaje nutricional para estos pacientes?


En el paciente crítico pediátrico, la respuesta al estrés metabólico se organiza clásicamente en tres fases: ebb, flow y recuperación/anabólica, cada una definida por patrones endocrinos, inmunológicos y metabólicos específicos que condicionan el manejo nutricional. 


La fase ebb, que se desarrolla en las primeras 24 a 48 horas posteriores a la agresión fisiológica como sepsis, trauma o cirugía mayor, se caracteriza por hipoperfusión sistémica, reducción del gasto energético en reposo y disminución del consumo de oxígeno. En este periodo predomina una respuesta neuroendocrina orientada a preservar la perfusión tisular, con elevación de catecolaminas, vasopresina y aldosterona. En consecuencia, la intervención nutricional debe ser prudente, priorizando la estabilización hemodinámica y evitando la administración calórica excesiva, dado que el organismo presenta capacidad limitada de utilización de sustratos.


La fase flow emerge posteriormente y constituye el periodo de mayor repercusión metabólica. Se observa un incremento sustancial del gasto energético, acompañado de resistencia a la insulina, hiperglucemia inducida por estrés y marcada proteólisis, resultado del predominio catabólico de cortisol, glucagón y catecolaminas. Esta fase se asocia con intensa gluconeogénesis, lipólisis y movilización de aminoácidos provenientes del músculo esquelético, lo que conlleva pérdidas aceleradas de masa magra. Para el abordaje nutricional, este periodo exige una estrategia equilibrada: proporcionar un aporte proteico elevado generalmente ≥1.5 g/kg/día, con incrementos según edad y gravedad clínica y ajustar las calorías de forma individualizada, idealmente mediante calorimetría indirecta, para evitar tanto la infraalimentación como la sobrealimentación, ambas asociadas a complicaciones metabólicas y mayor morbilidad.


Finalmente, la fase de recuperación se caracteriza por la disminución de la inflamación sistémica, la restitución de la sensibilidad a la insulina y el predominio de procesos anabólicos destinados a la reparación tisular y la recuperación funcional. En este contexto, el soporte nutricional debe orientarse a la optimización del anabolismo, con progresión del aporte energético y proteico según tolerancia y objetivos de rehabilitación. En suma, la comprensión detallada de las fases del estrés metabólico y de sus correlatos hormonales permite estructurar intervenciones nutricionales más precisas, seguras y eficaces, alineadas con la fisiología del paciente crítico pediátrico.


Referencias: 

Mehta, N. M., & Corkins, M. R. (Eds.). (2021). The ASPEN Pediatric Nutrition Support Core Curriculum (2nd ed.). American Society for Parenteral and Enteral Nutrition.

Kleinman, R. E., & Greer, F. R. (Eds.). (2020). Pediatric Nutrition (8th ed.). American Academy of Pediatrics.

Wilmore, D. W., & Dudrick, S. J. (2019). Metabolic response to injury: From Hans Selye to the present. Journal of Parenteral and Enteral Nutrition, 43(5), 563–579.


En respuesta a CAROLINA MICHELLE PEñALOZA ORELLANA

Re: Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

de EMILY NICOLE PONCE PEREZ -
Excelente aporte compañera, Me gustaría agregar que en la fase ebb estudios recientes señalan que en niños críticamente enfermos la disminución de gasto energético no es uniforme. De hecho, una proporción importante puede mantener o incluso presentar incrementos relativos del gasto energético según la etiología y edad, lo que implica que asumir hipometabolismo de forma generalizada puede conducir a infraalimentación innecesaria. Por eso, las guías actuales recomiendan evitar cálculos teóricos rígidos y, cuando sea posible, apoyarse en calorimetría indirecta desde etapas tempranas para estimar requerimientos reales. Además, hay consenso en que la nutrición enteral temprana (dentro de 24–48 h), aun en fase inicial, se asocia con menor morbilidad gastrointestinal e infecciosa, siempre que no se priorice sobre la estabilización hemodinámica.

Bibliografía
1. Jan Gunst, Ilse Vanhorebeek, Sascha CAT. Verbruggen, Karolijn Dulfer, Koen FM. Joosten, Greet Van den Berghe, On how to feed critically ill children in intensive care: A slowly shifting paradigm, Clinical Nutrition, Volume 46, 2025, Pages 169-180, ISSN 0261-5614, https://doi.org/10.1016/j.clnu.2025.02.003.

En respuesta a CAROLINA MICHELLE PEñALOZA ORELLANA

Re: Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

de ESTEFANI MICHAELLE NIEVE MENDEZ -
Tu explicación de las fases metabólicas es muy clara, pero me gustaría añadir dos puntos clave. Orellana y Coss-Bu (2021) señalan que en pediatría el catabolismo de la fase flow es más pronunciado debido a la mayor dependencia proteica para el crecimiento, lo que agrava la pérdida de masa magra y exige un manejo más cuidadoso. Además, Joosten et al. (2016) destacan que no debe perseguirse la meta calórica completa de forma temprana, ya que la sobrealimentación puede empeorar la hiperglucemia y aumentar la producción de CO₂. El enfoque inicial debe priorizar nutrición enteral temprana y aporte proteico adecuado.
Referencias
Orellana, R. A., & Coss-Bu, J. (2021). Metabolic alterations in the critically ill child. Pediatric Medicine, 4, 8.
Joosten, K. F. M., Kerklaan, D., & Verbruggen, S. C. A. T. (2016). Nutritional support and the stress response in critically ill children. Current Opinion in Clinical Nutrition and Metabolic Care, 19(3), 1–7.