La Atención Primaria de Salud en las Américas se ha ido aplicando de forma distinta según cada país, pero en general ha servido como la base para organizar los servicios desde el primer nivel. Muchos países empezaron con la idea desde la Declaración de Alma-Ata, pero recién en los últimos años se ha tratado de fortalecer la APS con enfoque territorial, participación comunitaria y promoción de la salud. Por ejemplo, en Ecuador se creó el Modelo de Atención Integral de Salud (MAIS) y después el MAIS-FCI, que busca atender a las personas y a las familias desde su territorio y no solo desde el hospital.
La APS es importante porque permite que el sistema de salud sea más ordenado y llegue más rápido a la gente. Cuando los servicios del primer nivel funcionan bien, se puede prevenir enfermedades, atender problemas comunes sin colapsar hospitales y mejorar la continuidad del cuidado. Esto ayuda también a reducir desigualdades, porque la APS se enfoca en llegar a las comunidades más alejadas o que normalmente tienen más barreras para acceder a la salud.
Además, la APS se relaciona directamente con el acceso universal porque busca que todas las personas, sin importar su condición, puedan recibir servicios cercanos, de calidad y sin discriminación. La OPS lo resume muy bien cuando señala que “la Atención Primaria de Salud constituye la estrategia más eficaz y equitativa para organizar los sistemas de salud y avanzar hacia la cobertura y el acceso universal” (Organización Panamericana de la Salud, 2018).
En resumen, la APS es clave porque hace que el sistema de salud sea más humano, más territorial y más accesible.
Referencias
Organización Panamericana de la Salud. (2018). Estrategia para el acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud. OPS. https://iris.paho.org/handle/10665.2/34960