La Atención Primaria de Salud en la Región de las Américas se ha implementado como un avance estratégico orientado a reorganizar los sistemas sanitarios con un enfoque en la prevención, la integralidad y la participación comunitaria. Desde Alma-Ata (1978) hasta la Estrategia para el Acceso y la Cobertura Universal en Salud de la OPS (2014), los países han reforzado equipos multidisciplinarios, ampliado servicios en el primer nivel y desarrollado redes integradas de atención. Esta implementación ha buscado superar la fragmentación histórica mediante modelos de provisión territorializados y centrados en la persona, lo cual constituye la base para sistemas más equitativos y eficientes (OPS, 2014; OPS, 2019).
La importancia de la APS en la construcción del Sistema Nacional de Salud se basa en que actúa como el eje organizador del sistema: coordina el principio al cuidado, disminuye desigualdades en el acceso, mejora la continuidad del tratamiento y promueve el uso racional de recursos. Al priorizar acciones de promoción y prevención, la APS reduce hospitalizaciones evitables, fortalece la vigilancia epidemiológica y permite contestar de manera más oportuna a las necesidades de la población. En este sentido, la APS no solo mejora resultados sanitarios, sino que también contribuye a la sostenibilidad financiera del SNS, al desplazar el enfoque desde lo curativo hacia modelos centrados en la salud colectiva (Starfield, 2002; OMS, 2018).
Bibliografias
Organización Mundial de la Salud. (2018). Declaration of Astana: Global Conference on Primary Health Care. OMS.
Organización Panamericana de la Salud. (2014). Estrategia para el acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud. OPS.
Organización Panamericana de la Salud. (2019). La renovación de la atención primaria de salud en las Américas: Informe regional. OPS.