La importancia de otorgar un debido proceso al reclutamiento y selección radica en garantizar que la organización encuentre a la persona adecuada para el puesto y para el equipo, evitando decisiones apresuradas motivadas únicamente por la urgencia de cubrir una vacante. Cuando el proceso se acelera en exceso, existe el riesgo de perder talento valioso, pasar por alto competencias importantes o seleccionar candidatos que no se alinean al requerimiento.
Sin embargo, es fundamental que el proceso de reclutamiento y selección sea flexible y coherente con las necesidades reales del negocio y con el giro de la empresa. No todas las organizaciones requieren el mismo nivel de profundidad, cantidad de pruebas o etapas, y aplicar un proceso demasiado largo o rígido puede resultar contraproducente, especialmente en industrias donde la velocidad es un factor crítico.
Además, cuando Recursos Humanos extiende demasiado el procedimiento o interviene de forma excesivamente técnica, puede llegar a convertirse en juez y parte del proceso, dificultando la objetividad o incluso retrasando la decisión final.
La selección, para Chiavenato, es un proceso técnico y sistemático, cuyo propósito no es escoger al “mejor candidato en general”, sino al mejor para un puesto específico, buscando lograr un ajuste óptimo entre persona y organización.
Dessler plantea que el proceso de RH debe ser ordenado, científico y basado en evidencia, lo que implica diseñar procedimientos claros para atraer, evaluar y elegir candidatos.
Chiavenato, I. (2009). Administración de Recursos Humanos. 8ª edición. McGraw-Hill.
— Obra central donde explica el proceso de reclutamiento y selección.
Dessler, G. (2015). Administración de Recursos Humanos. 14ª edición