No es mejor un proceso con muchas fases ni uno con demasiado pocas; es mejor un proceso con las fases necesarias, bien justificadas y orientadas a evaluar competencias con objetividad y rapidez.

Re: No es mejor un proceso con muchas fases ni uno con demasiado pocas; es mejor un proceso con las fases necesarias, bien justificadas y orientadas a evaluar competencias con objetividad y rapidez.

de ELIZABETH NATALIA ZABALA ZABALA -
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Tu análisis es acertado al señalar que la eficiencia del proceso de selección no depende de la cantidad de fases, sino de la calidad y pertinencia de cada una. Las referencias de Vértice, Alles y Olleros coinciden en que no existe un número ideal de etapas, sino que estas deben responder a las necesidades del puesto y aportar información relevante para tomar una decisión objetiva.

Sin embargo, también es importante considerar que un proceso con demasiadas fases puede generar demoras, costos innecesarios y una mala experiencia para los candidatos, especialmente si se incluyen pasos que no agregan valor. Por ello, la clave está en diseñar un proceso equilibrado: lo suficientemente completo para evaluar competencias, pero lo bastante ágil para evitar burocracia y mantener la competitividad en la atracción de talento.

Bibliografía
Mondy, R., & Noe, R. (2013). Administración de Recursos Humanos. México: Pearson.