¿De qué manera o con que herramientas el Diseño Universal para el Aprendizaje puede transformar un currículo inflexible y diseñado para el promedio para responder a la diversidad real de los estudiantes ?
En respuesta a SUSANA MARISOL ARGUELLO PAZMIñO
Re: DUA y currículo
El sistema educativo tradicional parte de una suposición que no tiene mucho sentido: que existe el "estudiante promedio"; sin embargo, la realidad es que cada cerebro aprende de formas diferentes.
Entender esto cambia completamente cómo pensamos la enseñanza.
Por ejemplo, cómo recibimos la información. Cuando procesamos información nueva, interviene una red de áreas cerebrales en la parte posterior del cerebro. Aquí es donde captamos "qué" estamos aprendiendo, cómo percibimos y entendemos.
El problema es que no todos procesamos la información de la misma manera. Algunos estudiantes pueden leer un texto denso sin problema. Otros (por dislexia, por procesamiento visual más lento, o simplemente por cómo está estructurado su cerebro) necesitan escuchar esa misma información, o verla en un gráfico, o en un video.
Si solo ofrecemos información en un formato, estamos diciendo: "Si tu cerebro no funciona así, tendrás que trabajar el doble". Si la ofrecemos en múltiples formatos desde el inicio, todos acceden sin esfuerzo extra. No es que les estemos facilitando las cosas; es que les estamos eliminando una barrera innecesaria.
Segundo: Cómo demostramos lo que sabemos
En el lóbulo frontal es donde muchas cosas se pierden. Un estudiante puede tener ideas brillantes pero enfrentar un obstáculo gigante cuando se le pide escribir un ensayo de 10 páginas bien organizado. No es que no entienda; es que el camino que elegimos para demostrar el conocimiento no es el suyo.
Si le permitimos elegir: un video, una presentación, un proyecto colaborativo, una maqueta digital, una presentación oral, entonces puede usar sus fortalezas. Ya no estamos penalizando la forma en que su cerebro funciona.
Tercero: Por qué nos motivamos a aprender
Finalmente está la parte emocional: por qué nos enganchamos con algo o nos desconectamos. Esto implica el sistema límbico y la corteza prefrontal. Es el "por qué" del aprendizaje.
Cuando un estudiante siente que tiene voz en cómo aprende, cuando puede elegir, cuando ve conectada la materia a sus intereses reales, algo cambia en su cerebro. Se libera dopamina. Se activa la motivación intrínseca. La información se graba mucho mejor en la memoria. No es solo que "se sienta mejor"; es que literalmente aprende más.
Por eso cosas simples como tener rúbricas claras desde el inicio, dividir un proyecto en pasos, permitir que elijan entre opciones de tareas, generan un cambio real.
El punto
El diseño inclusivo no es complicado. Es simplemente reconocer que el currículo rígido fue diseñado para un fantasma: un "estudiante promedio" que no existe. Cuando lo pensamos considerando cómo funciona realmente el cerebro, vemos que dar múltiples caminos para acceder a la información, múltiples formas de demostrar el aprendizaje y múltiples formas de engancharse, no es un extra. Es lo básico. Y cuando funciona así, funciona para todos.
Bibliografía
CAST (Center for Applied Special Technology). (2018). Universal Design for Learning Guidelines version 2.2. Recuperado de http://udlguidelines.cast.org
García, A., & Burgos, M. (2020). Diseño Universal para el Aprendizaje y Neurociencia: una dupla para mejorar la inclusión educativa. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia (RIED), 23(2), 269–289. https://doi.org/10.5944/ried.23.2.26252
Rose, D. H., & Meyer, A. (2002). Teaching every student in the digital age: Universal Design for Learning. Association for Supervision and Curriculum Development (ASCD).
Sousa, D. A., & Tomlinson, C. A. (2018). Differentiation and the Brain: How Neuroscience Supports the Learner-Friendly Classroom (2.ª ed.). ASCD.
Entender esto cambia completamente cómo pensamos la enseñanza.
Por ejemplo, cómo recibimos la información. Cuando procesamos información nueva, interviene una red de áreas cerebrales en la parte posterior del cerebro. Aquí es donde captamos "qué" estamos aprendiendo, cómo percibimos y entendemos.
El problema es que no todos procesamos la información de la misma manera. Algunos estudiantes pueden leer un texto denso sin problema. Otros (por dislexia, por procesamiento visual más lento, o simplemente por cómo está estructurado su cerebro) necesitan escuchar esa misma información, o verla en un gráfico, o en un video.
Si solo ofrecemos información en un formato, estamos diciendo: "Si tu cerebro no funciona así, tendrás que trabajar el doble". Si la ofrecemos en múltiples formatos desde el inicio, todos acceden sin esfuerzo extra. No es que les estemos facilitando las cosas; es que les estamos eliminando una barrera innecesaria.
Segundo: Cómo demostramos lo que sabemos
En el lóbulo frontal es donde muchas cosas se pierden. Un estudiante puede tener ideas brillantes pero enfrentar un obstáculo gigante cuando se le pide escribir un ensayo de 10 páginas bien organizado. No es que no entienda; es que el camino que elegimos para demostrar el conocimiento no es el suyo.
Si le permitimos elegir: un video, una presentación, un proyecto colaborativo, una maqueta digital, una presentación oral, entonces puede usar sus fortalezas. Ya no estamos penalizando la forma en que su cerebro funciona.
Tercero: Por qué nos motivamos a aprender
Finalmente está la parte emocional: por qué nos enganchamos con algo o nos desconectamos. Esto implica el sistema límbico y la corteza prefrontal. Es el "por qué" del aprendizaje.
Cuando un estudiante siente que tiene voz en cómo aprende, cuando puede elegir, cuando ve conectada la materia a sus intereses reales, algo cambia en su cerebro. Se libera dopamina. Se activa la motivación intrínseca. La información se graba mucho mejor en la memoria. No es solo que "se sienta mejor"; es que literalmente aprende más.
Por eso cosas simples como tener rúbricas claras desde el inicio, dividir un proyecto en pasos, permitir que elijan entre opciones de tareas, generan un cambio real.
El punto
El diseño inclusivo no es complicado. Es simplemente reconocer que el currículo rígido fue diseñado para un fantasma: un "estudiante promedio" que no existe. Cuando lo pensamos considerando cómo funciona realmente el cerebro, vemos que dar múltiples caminos para acceder a la información, múltiples formas de demostrar el aprendizaje y múltiples formas de engancharse, no es un extra. Es lo básico. Y cuando funciona así, funciona para todos.
Bibliografía
CAST (Center for Applied Special Technology). (2018). Universal Design for Learning Guidelines version 2.2. Recuperado de http://udlguidelines.cast.org
García, A., & Burgos, M. (2020). Diseño Universal para el Aprendizaje y Neurociencia: una dupla para mejorar la inclusión educativa. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia (RIED), 23(2), 269–289. https://doi.org/10.5944/ried.23.2.26252
Rose, D. H., & Meyer, A. (2002). Teaching every student in the digital age: Universal Design for Learning. Association for Supervision and Curriculum Development (ASCD).
Sousa, D. A., & Tomlinson, C. A. (2018). Differentiation and the Brain: How Neuroscience Supports the Learner-Friendly Classroom (2.ª ed.). ASCD.