La neuroplasticidad influye directamente en la efectividad de las metodologías activas porque son precisamente estas estrategias las que ofrecen al cerebro las condiciones óptimas para reorganizarse, fortalecerse y consolidar aprendizajes profundos: emoción, reto, multisensorialidad, participación, autonomía y significado.
Gracias a ello, estas metodologías permiten que los aprendizajes sean duraderos, transferibles y adaptados a la diversidad, convirtiéndose en herramientas potentes para el aula del siglo XXI.
Gracias a ello, estas metodologías permiten que los aprendizajes sean duraderos, transferibles y adaptados a la diversidad, convirtiéndose en herramientas potentes para el aula del siglo XXI.